“Ni una menos” fue el nombre que recibieron las masivas movilizaciones desarrolladas en decenas de ciudades de todo el país el 3 de junio de 2015, en un contexto de crecimiento y visibilización de los niveles de violencia, femicidios, travesticidios, acoso y abuso hacia las mujeres y sujetos feminizados. Este asunto se convirtió en una cuestión socialmente problematizada y logró instalarse en la agenda pública. A partir de allí, las denuncias que hasta el momento no eran nombradas, las consignas que no eran tenidas en cuenta, se multiplicaron por doquier, junto con los escraches a varones y espacios públicos o privados que violentaron a mujeres, las denuncias a la cultura de la violación, un sinfín de manifestaciones artísticas y movilizaciones se apropiaron de los espacios públicos disputando los usos del mismo y generando nuevos debates. Las redes sociales actuaron como multiplicadoras; simultáneamente se crearon y revitalizaron los lazos de solidaridad entre mujeres (Sororidad) a partir de acciones colectivas junto al fortalecimiento y/o creación de organizaciones
Cabe destacar que la evolución y politización de las consignas fue en aumento. En un comienzo las demandas iban por el cese a los femicidios, pero con la maduración de los debates se fueron incorporando otras cuestiones a tener en cuenta para hablar de violencia, ya no recaía solamente en el maltrato físico, también se cuestionaron sus causas estructurales a través de la configuración del sistema social y político. Así es que el Movimiento de Mujeres y Feminista fue reclamando políticas públicas que actúen sobre las diferentes caras de la violencia, denunciando que las mujeres y disidencias sexuales son mayoría en los trabajos informales y precarios, abogando por la eliminación de la brecha salarial y el reconocimiento de iguales derechos, expresando que ante los recortes presupuestarios y políticas de ajuste, son siempre las más afectadas; reclamando también que las tareas de cuidado sean consideradas formalmente como un trabajo. Por otra parte, en los 4 meses que van del 2018, otro tema que ha entrado en agenda pública y luego legislativa es el debate sobre la despenalización/legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, encontrándose esta vez, reales posibilidades para su aprobación.
En este proceso, los niveles de articulación y organización se fueron consolidando, una fotografía de ello son los Encuentros Nacionales de Mujeres, según referentes, allí se sembró la semilla del Ni Una Menos, igual que la campaña por el derecho al aborto, contra las violencias, y múltiples articulaciones sectoriales, multisectoriales y territoriales. Las cuales se vienen encargando de develar un sistema de opresión como es el patriarcado, entroncado por completo con el capitalismo. De esta manera, el Movimiento de Mujeres y Feminista se fue posicionando como un movimiento de masas que interpela directamente al Estado, se opone a los proyectos neoliberales, denuncia en la calle la feminización de la pobreza, la mayor precarización de la vida y peores condiciones laborales para las mujeres y toda identidad disidente, el derecho a la soberanía sobre nuestros cuerpos. Otra cuestión que resulta significativa enfatizar es la característica diversa de este Movimiento, en el cual además de las mujeres cis, cobran protagonismo las identidades lesbianas, gays, transexuales, transgéneros, travestis, intersex, pansexuales, exponentes de la teoría queer, entre otras; como subjetividades disidentes que también son víctimas de la violencia de género, de las políticas neoliberales, pero que históricamente estuvieron invisibilizadas.
Como contracara al empoderamiento de estas subjetividades, las ofensivas reaccionarias ascendieron, materializándose en el incremento de la tasa de femicidios, así como también en la violencia institucional, entre otras. Es importante entender que esta situación se enmarca en una coyuntura latinoamericana de avanzada conservadora y neoliberal. En países estratégicos para el escenario internacional, la derecha ha recuperado los gobiernos, con métodos institucionales, como el golpe de estado a Lugo en Paraguay y a Dilma Rousseff en Brasil, al igual que el encarcelamiento al candidato con más chances de ganar las elecciones, Lula Da Silva; construyendo nuevas formaciones políticas que tuvieron la capacidad de generar mayorías electorales como el caso de Argentina. En tanto en Ecuador, parece estar en desarrollo un giro a la derecha al interior del propio proceso. Por su parte, en Venezuela la profundización de la ofensiva de la nueva derecha con métodos diversos, viene construyendo un fuerte consenso para deslegitimar la imagen del gobierno bolivariano y más temprano que tarde, arremeter contra él. Este crecimiento de la derecha neoliberal en nuestro continente, sumado a la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, habilitan espacios, discursos y oportunidades para que la reacción a la avanzada del movimiento de mujeres y sus demandas sea cada vez más violenta.
En los casi 3 años que transcurrieron desde junio de 2015, este fenómeno iniciado en Argentina, que tiene como protagonistas a las mujeres principalmente, se propagó territorialmente por América Latina y el mundo, y encontró un máximo exponente de su crecimiento en los niveles de movilización, organización y politización del Paro Internacional de Mujeres realizado el 8 de marzo de 2018, del que participaron más de cincuenta países.
Las aristas desde las que se pueden analizar este proceso son incontables, sin embargo, para este Foro elegimos utilizar algunas categorías conceptuales desarrolladas por el filósofo Alain Badiou, a quien ubicamos dentro de la corriente del marxismo postestructuralista. Entendemos que en sus investigaciones se enfocan en aspectos que pueden ayudar a abordar la complejidad de lo que las feministas dieron en llamar la Cuarta ola. En este sentido vamos a analizar Acontecimiento, Sitio de Acontecimiento y Verdad planteando como hipótesis de lectura que estos tres conceptos nos pueden ayudar a explicar lo que está ocurriendo, y por qué no, pensar a este período que estamos transitando como un posible Acontecimiento, en el cual sus consignas, denuncias y prácticas prefigurativas pueden ser enunciadas como Verdades que rompen con el saber imperante en el Régimen de lo Uno. Además, nos proponemos indagar en las categorías de fidelidad al acontecimiento y sujeto para analizar al Movimiento de Mujeres y Feminista como el cuerpo que dinamiza este proceso.