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Resumen de ponencia
Ciencias sociales y feminismos descoloniales latinoamericanos:Un diálogo (im) ¿posible?

Grupo de Trabajo CLACSO: Pensamiento crítico y prácticas emancipatorias

*Nora Garita Bonilla



Las resistencias, acciones colectivas y movimientos sociales son de tal diversidad en las últimas décadas de la historia latinoamericana, que se hace necesaria una caracterización de los rasgos que presentan, por lo que los englobaremos bajo la expresión de Pueblos en Movimiento, entendiendo “pueblo” como una articulación de opresiones.
Su estudio está impulsando nuevas categorías y conceptos, lo que permite pensar que son los pueblos en movimiento los que están produciendo un giro en la mirada sobre las acciones colectivas y los movimientos sociales latinoamericanos. Es decir, un viraje desde la colonialidad de la mirada hacia la producción propia.
Se hará una revisión de trabajos que versan sobre estos pueblos en movimiento. En el escenario de la problemática socio-ambiental se dan muchos conflictos y acciones colectivas, desde los cuales han surgido nuevos conceptos y nuevas categorías en las ciencias sociales latinoamericanas, los cuales enumeraremos y trataremos de destacar. En los trabajos sobre movimientos sociales medioambientales, hay presencia también de teorías acuñadas desde y con los movimientos sociales (Svampa y Viale, 2014; Gudynas, 2009).

Se hará una caracterización de los rasgos generales de los actuales movimientos sociales, resistencias y acciones colectivas en América Latina. Se trabajarán cuatro rasgos relevantes, reflexionando sobre qué conceptos y categorías se han innovado a partir de su estudio, y señalando algunos límites a la aplicación mecánica de teorías norteamericanas y eurocéntricas de los movimientos sociales, que abren nuevos desafíos.
Se ahondará con mayor detalle el diálogo entre feminismos descoloniales y las ciencias sociales latinoamericanas.
Una cartografía de los feminismos latinoamericanos abarca una cantidad inmensa de experiencias de índole diversa: feminismos urbanos de clase media, feminismos comunitarios indígenas y no indígenas, eco- feminismos, feminismos descoloniales, para mencionar algunas nominaciones.
Todos tiene en común el ser movimientos que no luchan por un sujeto abstracto, sino que parten desde sus cuerpos, cuerpos situados en un mundo desigual .Podríamos decir que en América Latina los movimientos feministas fueron los primeros que, en la práctica, al volver la mirada sobre su vida cotidiana, al visibilizar sus particularidades, al correr el velo a lo que la teoría ocultaba, han iniciado en su práctica lo que Boaventura De Souza llama “sociología de las ausencias y de las emergencias” (De Souza, 2011).
Los feminismos enfrentan hoy una oleada conservadora de movimientos religiosos pentecostales. También presentan contradicciones entre sí y muchos puntos comunes:
-los feminismos urbanos de clase media/alta, han luchado por la ampliación de la ciudadanía, por ser incluidas en la democracia y han dado importantes luchas contra la violencia y el femicidio. Hay sin embargo, divergencias entre estos feminismos y los feminismos indígenas en América Latina. Para las feministas urbanas, clase media y alta, los feminismos indígenas son sexistas. Para las feministas indígenas, el etnocentrismo de esos feminismos es la razón por lo que les es difícil comprender su visión comunitaria, que incluye a los hombres de su comunidad en las luchas contra el patriarcado y en las resistencias comunitarias. Estos feminismos comunitarios cuestionan, desde sus prácticas y sus teorizaciones, la separación ser humano-Naturaleza, y el logocentrismo eurocéntrico desde sus saberes sentipensantes y cosmo sintientes. Su punto de partida para la reflexión es ser un cuerpo de mujer atravesado por la cultura, abriendo paso así , como lo había hecho Fanon, al pensamiento situado. Un punto común en los feminismos urbanos, los feminismos comunitarios, los eco-feminismos, es justamente ese punto de partida para enunciar y para pensar-se: ser un cuerpo territorio. Cuerpo territorio violentado desde la conquista de América hasta la fecha, pasando por las violaciones de guerra en Guatemala (mujeres ixiles) o las muertes en Ciudad Juárez en México (Segato, s.f. ) o los femicidios en todo el continente.
Los feminismos poscoloniales y descoloniales parten del cuestionamiento del sujeto abstracto universal de la Ilustración. El feminismo europeo sin embargo, construyó otro objeto esencializado “mujer”.
Pero es desde los bordes desde donde se impugna ese sujeto abstracto. Las feministas hindúes poscoloniales comprendieron que el sujeto abstracto “mujer” invisibilizaba la multiplicidad de condiciones de las mujeres. La expresión “mujer del tercer mundo” era una abstracción que ocultaba diversidades y tenía escasa utilidad para comprender la situación de las mujeres. (Mohanty, 2008). Tanto Mohanty como Spivak se interrogaron sobre el impacto que el colonialismo produjo en la construcción de subjetividades. Este crítica poscolonial tiene fuerte raigambre en las luchas anti-coloniales de tipo político.
En el caso de América Latina, los feminismos descoloniales refieren a un pensar desde el Sur, y constituyen una producción de frontera, entre las luchas de mujeres cuyos cuerpos han sido racializados, explotados, y los debates académicos, que reflexionan inmersos en el debate del Pensamiento descolonial tanto en sus vertientes anti-marxistas como en sus vertientes marxistas.
Como señalan Suárez y Hernández (2011) los feminismos latinoamericanos que pretenden descolonizar sus prácticas y sus reflexiones, tienen dos elementos comunes que permiten identificarlos:
-una tensión permanente con los feminismos hegemónicos, pues si bien se reconoce el poder emancipador del discurso feminista eurocéntrico, los feminismos pensados desde América Latina recuperan entramados comunitarios que permiten pensar y re-pensar el individualismo de los feminismos hegemónicos e incorporar la relación con la Naturaleza.
-el otro elemento común es el develar la relación entre los nacionalismos y el género, de manera que los nacionalismos son mecanismos de control de los cuerpos de las mujeres.
¿Por qué decimos que el pensamiento feminista en general, pero de manera particular los feminismos descoloniales, se ubican en un espacio de frontera? Porque mantienen un pie en las luchas y un pie en la reflexiones académicas. Son las luchas cotidianas las que permiten avanzar teóricamente.
Las feministas descoloniales se han nutrido desde las prácticas y las luchas, pero también en diálogo crítico con todo el desarrollo del pensamiento crítico descolonial. Su desarrollo como movimiento al interior del pensamiento latinoamericano es fecundo, sin embargo, sus autoras no son utilizadas en los trabajos de la mayoría de los sociólogos latinoamericanos. Los autores que participan de los debates del pensamiento descolonial no feminista, parecieran ignorar los aportes de esta corriente tan importante. Por eso el diálogo solo se da al interior de los feminismos y con contradicciones con otros feminismos..
Es decir, las feministas descoloniales dialogan con todos los autores, los leen, citan, critican, complementan, pero sus avances teóricos no logran impactar aún las ciencias sociales porque son ignoradas por la gran mayoría de autores en las ciencias sociales latinoamericanas.
El ser un pensamiento que es reflexión y acción, le da una potencia de trasformación muy grande y le da el procedimiento de construcción de categorías, conceptos, etc.. Veamos algunos conceptos frontera que ejemplifican este procedimiento .
Una discusión fundante, claro ejemplo de esto que acabamos de señalar, es el concepto de “interseccionalidad”, pilar conceptual.En AL la ideología del mestizaje ha ocultado la existencia del racismo, por eso las feministas descoloniales han contribuido a visibilizarlo. Hablar de “negritud” o “indianismo” por separado olvida que ambos son producto del mismo proceso histórico colonial, que inventó el constructo “raza•” para explotar negros e indios en el mismo momento histórico. Lo mismo sucede cuando se habla de “género” y se deshistoriza el mismo.Las feministas chicanas, indígenas y negras en USA, desde sus cuerpos racializados y bajo situaciones de violencia por parte de los mismos compañeros víctimas de racismo, aportaron el concepto de interseccionalidad, que permite comprender los mecanismos históricos de subordinación que articularon raza/ clase/ género. El capitalismo y el patriarcado se desarrollaron de manera conjunta, operando en una jerarquía de opresiones a las que apunta dicho concepto. Tal vez este sea uno de los escasos hallazgos incorporados a las ciencias sociales, dando reconocimiento a las feministas que constuyeron esta categoría de categorías que es la insterseccionalidad.
El segundo pilar parte del concepto de “colonialidad” de Quijano, quien considera este como un patrón de poder que persiste hasta el día de hoy, en el cual la idea de raza es el constructo creado para una nueva jerarquización social. El capitalismo, a partir de la llegada de América, racializa la división del trabajo. También la idea de raza organiza, según Quijano, la dominación de género.Este es un punto de discusión con Quijano por parte de las feministas descoloniales, quienes parten de la crítica que María Lugones hace a Quijano, al considerar que Quijano biologiza el género, es decir, cuando habla de género, habla de sexo.
Lugones no acepta que la dominación de género sea algo derivado, sino que esta es intrínseca a la dominación. Lo que permitió la jerarquización y la dominación de subordinaciones, fue la “interseccionalidad”, por lo que Lugones plantea la “colonialidad de género”.
A modo de análisis de caso se hará un análisis con mayor profundidad de los trabajos de dos destacadas feministas descoloniales, para enumerar sus principales hallazgos y sus conceptos: Rita Laura Segato y Silvia Rivera Cusicanqui.





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* Garita Bonilla
Universidad de Costa Rica UCR. San José, Costa Rica, Costa Rica