La participación en el deporte de los estudiantes universitarios va en aumento y tiene muchas ventajas. Desafortunadamente, las lesiones en deportistas jóvenes representan una alta morbilidad anual (4,379,000, IC 95%= 3,147,000 a 5,611,000) y altos costos (1).
La epidemiología de las lesiones deportivas ha sido un tema de interés desde hace varias décadas, ya que permite ejecutar acciones orientadas a su prevención. En 1992, Van Mechelen et al (2), describieron que el estudio epidemiológico de las lesiones en deportistas aporta información acerca de incidencia, prevalencia, tipo, localización, gravedad y tiempo de recuperación de las mismas y publicaron un modelo de análisis para la prevención de lesiones. A partir de allí, se empezó a estudiar la prevalencia de lesiones deportivas en jóvenes y en 1998 Finch et al (3), calcularon que en EE.UU. se producían entre 3 y 5 millones de lesiones deportivas anuales, lo que representa una de las primeras causas de lesión accidental entre adolescentes y adultos jóvenes.
Objetivo: Identificar la influencia del estrato socioeconómico y el género en la prevalencia de lesiones osteomusculares en deportistas de la Universidad Nacional.
Materiales y métodos: Estudio de corte transversal, observacional descriptivo. Se encuestaron 318 deportistas (mujeres n=118; Hombres n=200) y se entrevistaron 13 entrenadores y 5 profesionales del área de deportes para identificar la prevalencia de lesiones y determinantes influyentes. Los datos fueron analizados en SPSS, R y Atlasti.
Resultados: La prevalencia de lesiones fue de 60% (OR:1,52;IC 95%:1,0-1,91); del total de los de los hombres 116 se lesionaron (62%; OR=1,63; IC del 95%:1,21-2,19) y de las mujeres 65 (57%; OR=1,35; IC del 95%: 0,93-1,96); por lo tanto, pertenecer al género masculino predispone a sufrir más lesiones deportivas. Los deportistas que pertenecen al estrato uno fueron los que presentaron más lesiones con una prevalencia del 70% (n=7, OR=3,33; IC del 95%: 0,65-8,27), sin una asociación significativa. Para el estrato dos se encontró una prevalencia del 66% (n=41, OR=1,95; IC del 95%: 1,16-3,28) y 57% para el estrato tres (n=87, OR=1,35; IC del 95%: 1-1,87) con asociaciones significativas. No se encontró algún tipo de asociación para los estratos cuatro y cinco donde se halló una prevalencia de 61% (n=42, OR=1,55; IC del 95%: 0,96-2,51) y 57% (n=4, OR=1,33; IC del 95%: 0,33-5,32) respectivamente. En el estrato seis solo había un deportista y no sufrió lesión.
Discusión: Los resultados del presente estudio sugieren que, a esta prevalencia de lesiones deportivas, se le atribuyen unos determinantes de salud que interactúan. En primer lugar, los determinantes distales relacionados con el género, mostraron que la participación de los hombres es significativamente mayor que la de las mujeres; así mismo, la prevalencia de lesiones en ellos es ligeramente mayor que en ellas. En un estudio realizado por Rodríguez et al (Rodríguez, Martínez, & Mateos, 2004), se estableció que uno de los estereotipos más resistentes al cambio, es el de considerar que hay deportes más apropiados para mujeres y otros para hombres. De esta forma, el género se convierte en una variable discriminatoria con relación a la participación en actividades deportivas: pertenecer al género masculino favorece esta participación. Por otro lado, Chalabaev et al, (Chalabaev, Sarrazin, Fontayne, Boiché, & Clément, 2013) determinaron que los individuos aprenden estereotipos y roles de género durante la infancia a través de influencias de socialización, en particular con sus padres. Estas creencias afectan su auto-percepción de competencia y su participación en el deporte; así, los hombres desde niños participan en más actividades motoras que las niñas y mantienen una mayor percepción de la competencia deportiva. En relación con la competitividad, se encontró en el estudio de Antúnez (Antúnez, 2001) que las mujeres no se interesan tanto en la competencia deportiva en comparación con los hombres; la psicología asegura que se debe a la diferencia que las mujeres tienden a lograr el éxito sobre la base del mejoramiento personal, en tanto los hombres buscan el resultado frente al oponente. De esta forma, un mayor interés por los fines competitivos, puede verse reflejado en un incremento en la ocurrencia de lesiones deportivas.
En cuanto a la condición socioeconómica de los deportistas, se encontró que los que pertenecen a estratos uno y dos se lesionan más, lo cual permitiría inferir que las condiciones socioeconómicas estarían relacionadas con sus estilos de vida no saludables; sin embargo, el presente estudio no permite establecer esta relación. Boltansky (Boltansky, 1982), un autor que critica a la sociología del cuerpo, identificó que en las clases populares los deportes más practicados son los de conjunto, lo cual se correlaciona con nuestra investigación, en donde también se encontró que los estudiantes que practican deportes de conjunto tienen un mayor riesgo de lesionarse (OR=1,65; IC del 95%: 1,19-2,28) que quienes pertenecen a deportes individuales (OR=1,39; IC del 95%: 1,00-1,93); lo último coincide con la investigación de Theisen et al (Theisen, Frischa, Malisouxa, Urhausena, & Croisierc, 2013), quienes mediante análisis de regresión, probaron que los deportes de equipo muestran un riesgo de sufrir lesiones significativamente mayor en comparación con los individuales (HR = 2,00, IC95% [1,49-2,68] ; p <0,001); ello se debe a que el número de competencias en 100 días es mayor en los deportes de equipo y el contacto entre jugadores es mayor.
Los resultados obtenidos en el análisis de correspondencias múltiples mostraron que en los estratos uno, dos y cuatro predominaron las lesiones deportivas: la relación con los estratos bajos concuerda con la literatura; sin embargo pertenecer a un estrato alto no. Una de las razones que podría explicar este fenómeno, es que en la dimensión en la que se encuentran los estudiantes lesionados de estrato cuatro coincide con que ellos proceden de diferentes regiones del país y no de la ciudad de Bogotá, lo que permite plantear una hipótesis: el hecho de que el deportista que se traslada a vivir a Bogotá durante sus años universitarios, podría tener hábitos de vida que afecten su salud, principalmente en lo relacionado con la alimentación.
Conclusiones: En la prevalencia de lesiones deportivas en universitarios, influyen determinantes relacionados con pertenecer al género masculino y a estratos socioeconómicos bajos y medio bajos.