El Estado chileno reconoce desde hace más de una dècada que quienes acceden a campamentos, no corresponden a los sectores de menores ingresos” (Ministerio de Vivienda y Urbanismo [MINVU], 2007).
Este hallazgo concreto provee indicios para realizar dos afirmaciones. Primero, los programas de vivienda tienen claras dificultades para cumplir con las necesidades y expectativas de la poblaciòn, si es que no la imposibilidad de lograrlo. Segundo, llegar a un campamento no es necesariamente la última opción de quienes resultan habitando en ellos, lo cual provee indicios para decir que no se trata de una opción exclusiva de la población más vulnerable. Obviar hallazgos , tanto de la Academia como desde los propios servicios, y retrasar la aplicación de medidas en respuesta a ellos, habla de una política que continua “naturalizando sus soluciones y justificando sus formas de producción, opacando la estrecha relación que tienen con las lógicas económicas hegemónicas y separando a las personas de la posibilidad de influir en la construcción de su hábitat” (Rivas, 2017, p.49).
Las polìticas habitacionales han traìdo consigo efectos concretos, y la expresión particular de su manejo neoliberal trae impactos en la desigualdad (Beswick, Imilan, Olivera 2016) En muchos casos, sometiendo a los adjudicados a riesgos de precariedad, marginalización y estigmatización. A esto se suman la extirpaciòn de la autoconstrucciòn como una forma espúrea de hacer ciudad y la satanización acrítica del allegamiento.
La poblaciòn migrante, resulta haciendo visibles limitaciones preexistentes en las polìticas pùblicas. Tal como sucede en salud y educación, rubros que muchos también entendemos como derechos, la inmigración ha venido a complejizar las discusiones alrededor de la vivienda. Las ciudades de la Macrozona Norte de Chile están siendo socioespacialmente modeladas por la migración sur-sur. En el lapso de un año, 823 familias migrantes llegaron a vivir en campamentos, principalmente en asentamientos de la Macrozona Norte del país (Flores, 2017) que comprende las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacà, y Antofagasta. Nuestro foco està en la región de Tarapacá, específicamente en la ciudad de Alto Hospicio.
La región,Tarapacà, es una de las regiones chilenas con mayor aumento de campamentos. Las cifras de los habitantes de campamentos se duplican en el lapso de 6 años. Los 17 campamentos que registran para la región en el año 2016 (TECHO 2017) superan con creces los registros de la Unidad de campamentos del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) llevada a cabo el año 2011.
La ciudad, Alto Hospicio, es una ciudad intermedia con un crecimiento exponencial. Con 5588 habitantes registrados en el Censo del año 2002 (INE 2002) pasando a 108377 habitantes en el censo realizado el año 2017 (INE 2017). Un explosivo proceso que se expresa también en el mercado de la vivienda. Hacia el año 2000 la Encuesta CAS, observaba que 12.514 personas vivían en tomas de terreno en los sectores de La Negra, La Pampa y El Boro, en condiciones de difícil acceso a servicios básicos (Arriaza, 2005). El crecimiento de la ciudad se ha caracterizado tanto por la captura de suelo a bajo costo para la localización de vivienda social como por sus asentamientos informales: eventos de toma de terrenos, devenidos en campamentos. Un rápido crecimiento basado en la concentración de población vulnerable.
En relación con su crecimiento vertiginoso, Alto Hospicio ha tenido un desarrollo urbano variado, intenso y constante. La discusión que se presenta a continuación, pretende poner en juego la conceptualización de los habitantes de campamentos en Chile a partir de casos emergidos de la migración transnacional reciente asentada en ellos. Un nuevo actor que escapa tanto a los corpus de estudios del “movimiento de pobladores” y la “marginalidad urbana”, como al trato recibido desde la política habitacional.
El presente artículo se basa en evidencias etnográficas recuperadas en cuatro meses de trabajo de campo en Alto Hospicio en distintos momentos de los años 2017 y 2018, por un equipo multidisciplinario: con profesionales de las especialidades de Antropología, Arquitectura, Geografía e Historia . Estos hallazgos preliminares forman parte del Proyecto FONDECYT número 1161437 “Habitar en la ciudad intermedia: prácticas espaciales en Alto Hospicio y Padre Las Casas”.