La presente Ponencia es fruto de reflexión basado en resultados de investigación tiene el objetivo de plantear en la agenda de la discusión actual la configuración biopolítica de la subjetividad alrededor la cuestión de la deuda en la relación acreedor-deudor en nuestra condición del Sur.
Partiendo del análisis de la sociedad actual como un sistema inmerso en la economía de la deuda, entendida ésta en palabras de Lazzarato (2013) como una promesa de reembolso en un futuro y cuya relación acreedor-deudor constituye una relación de poder específica que implica modalidades particulares de producción y control de la subjetividad, se hace un breve abordaje histórico y conceptual de la deuda como mecanismo de acceso a bienes y servicios, que se convierte en el preámbulo de un análisis biopolítico de la sujeción que subyace en la relación acreedor-deudor y la forma como esta relación permea el acceso a la educación superior en la actual sociedad neoliberal para, posteriormente, plantear en el escenario de reflexión la configuración de lo que se puede denominar como una “pedagogía de la deuda”.
Así, en la línea de los planteamientos de la biopolítica propuesta por Foucault (2007), la "vida" y lo "viviente" son los retos de las nuevas luchas políticas y de las nuevas estrategias económicas. En la actualidad, los créditos educativos se han configurado como el principal mecanismo de acceso a los estudios profesionales, siendo el endeudamiento la nueva realidad en la vida de los jóvenes.
Esta situación pone de manifiesto un panorama del interés del debate bioético en tanto que, en primera medida, la educación y el acceso a ella se encuentra en la frontera entre la vida para la producción profesional y la preparación científica y técnica para la misma en el marco de una sociedad mercantil; en segunda medida, en tanto la relación acreedor-deudor que media el acceso a la educación superior ejerce un poder sobre la vida futura como tiempo endeudado y, en tercera medida, se constituye en un tema de interés bioético dadas las situaciones de tensión, inequidad y exclusión de los sujetos, como sujetos de derechos, cuestiones todas que pueden aportar desde otras perspectivas prácticas a la discusión bioética actual.Actualmente la sociedad se encuentra inmersa en la llama financión de la economía de la deuda, en donde ha ido ocupando gradual y paulatinamente, un lugar imperante de relevantes y diversas transformaciones propias de un matiz neoliberal. Desde este marco entonces, se hace necesario ampliar la discusión de una categoría que hoy por hoy se ha instituido como un mecanismo biopolítico de gran expansión: la deuda y su vinculación en el campo de la educaión, como una de las relaciones de poder más acentuadas en dicho contexto, en palabras de Lazzarato (2013) “El crédito o deuda y su relación acreedor-deudor constituyen una relación de poder específica que implica modalidades específicas de producción y control de la subjetividad (una forma particular de homo oeconomicus, el “hombre endeudado”)” (p. 36); es decir, se trata de una biopolítica de la gestión de la fuerza productiva, cuestión que Michel Foucault, a través del concepto de biopolítica, nos había anunciado desde los años setenta y lo que hoy en día va haciéndose evidente: la "vida" y lo "viviente", convirtiéndose en los retos de las nuevas luchas políticas y de las nuevas estrategias económicas.
Por consiguiente, el marco de desarrollo del presente escrito, comprende una reflexión en torno a la biopolítica en la configuración de una relación de poder específica entre un acreedor y un deudor, correspondiente al actuar de la deuda en la sociedad actual, especialmente, en el contexto del acceso a la educación superior. Este panorama se vuelca en un asentamiento de análisis y diálogo con lo Bioético, campo que focaliza su atención en las tensiones de inequidad como un pronunciamiento y un respaldo al reconocimiento de los sujetos, que es propio del bíos, empero
La reflexión bioética basada en el diálogo puede ayudar a establecer un consenso previo al debate, en torno a los bienes humanos básicos y a los derechos humanos fundamentales. No importa sólo la referencia teórica y general, constitucional muchas veces, a la justicia, sino el análisis de las conclusiones prácticas que la experiencia de estas últimas décadas ha aportado a cada país de Latinoamérica sobre el ejercicio, la inequidad, la protección y la promoción de la justicia (Correa, 2009, p. 6).
Partiendo de lo anterior y en un primer lugar, el texto abordará un breve acercamiento a la deuda desde su contexto histórico a partir de Deleuze y Guattari, siendo esto un abono a un terreno que nos conducirá al estableciemonto y exposición de la relación acreedor-deudor, como una relación de poder de corte biopolítico. Posteriormente y partiendo del acentamiento de dicha relación, se delimita la reflexión a la vinculación de la deuda en el contexto neoliberal y finalmente desde allí, su expresión en una pedagogía de la deuda.
En este orden de ideas, los préstamos universitarios como expresión de dicha pedagogía de la deuda, se han convertido para los jóvenes -que quieran acceder a una formación profesional-, en la nueva forma de financiación de sus carreras, puesto que al realizar una mirada detenida en relación a la educación superior, podemos encontrar que ella misma se ha configurado en un beneficio para quienes tienen condiciones económicas privilegiadas; por el contrario, otros jóvenes junto con sus familias deben conformarse con adquirir grandes deudas a fin de tener un “mejor futuro”, este panorama nos enseña que germina un asentamiento a la desigualdad y el desequilibrio en el acceso a la educación superior, posicionando una educación que dejó de ser un beneficio social para convertirse en un lujo particular.
Por tanto, los créditos universitarios se han configurado como la principal fuente de financiación de los estudios profesionales, siendo el endeudamiento la nueva realidad en la vida de los jóvenes, “La llamada “financiación” constituye no tanto una modalidad de financiamiento de las inversiones, sino un enorme dispositivo de gestión de la deudas privadas y públicas y, por ende, de la relación acreedor-deudor, gracias a las técnicas de titulización” (Lazzarato, 2013, p. 28-29).
Ahora bien, la pedagogía de la deuda se convierte en la forma de nombrar a la deuda constante en la cual se registran los jóvenes, con la finalidad de obtener el servicio que proporcionan las universidades, desprendiéndose la noción de ser un derecho al convertirse cada vez más como un campo privatizado. "Esta deuda llega a convertirse en un “paradigma” y resulta decisiva, pues su monto ha aumentado considerablemente para cuando el joven se gradúa" (Martínez, 2014, p.103). En ese sentido, el aspecto fundamental que se destaca aquí, es el paso de la educación superior como bien social a ser un bien individual. En este giro, los individuos “atomizados” ingresan a la educación superior en busca de un mejor trabajo o mayores ingresos, en el que la lógica del mercado funciona como un plus para el potencial económico y "los préstamos son una inversión personal, no social; por ello, su horizonte se proyecta hacia la potencia del individuo, y no de la sociedad en su totalidad” (p. 104).
Con base en este panorama, se visualiza el reto por el que debe transitar la mirada Bioética, al estar ligada a un campo importante en la promoción de los derechos humanos fundamentales, consecuente con prácticas de justicia social. Frente a esta porstura, se parcela el derecho al acaceso a la educación superior puesto que su ingreso (para quienes no poseen recursos económicos suficientes) deben acurdir a mecanismos de financiación, propios de la economia de la deuda como dispositivo biopolítico.
Por lo tanto, los procesos económicos devienen entonces espacios para la producción de la subjetividad en una “producción de productores” y no se organiza solamente desde dispositivo de corte disciplinario, sino desde una captura y un diseño biopolítico de la subjetividad, en el sentido de este término, la producción de subjetividad desde las técnicas gubernamentales del liberalismo supone entonces, la emergencia de una forma vital productiva que no solo está regulada por las leyes del mercado, sino que ahora convierte en un modelo social codificado por la “empresa”, siendo la deuda una inversión en la propia subjetividad en términos de ser o proyectarse sujeto empleable, siendo "estas características de la cuestión del “sujeto competente y competitivo” y de la educación como una herramienta constante en la producción y el mantenimiento de la subjetividad" (Martínez, 2014, p. 107).
Es así que, la Bioética si bien se ha venido desarrollando en el ámbito de la ética clínica, es un campo que amplia su perspectiva instaurando la necesidad de una Bioética social -que va más allá de la mirada clínica-, al concentrarse en el análisis de las tensiones éticas y de inquedidad que comprenden dinámicas biopolíticas, propias de las relaciones de poder que configra la deuda (acreedor-deudor) y los mecanismos de financiación, por lo tanto, se requiere un detenimiento en los aspectos de justicia social que conduce a la Bioética a trazar puentes de conexión con la bioplítica.