Autores, como Lewis (1954), Rostow (1956), Hirschman (1958), Gerschenkron (1962) son ejemplos de estudiosos sobre el desarrollo económico – y muchas veces político, de los países periféricos en relación al capitalismo en la segunda mitad del siglo XX, llamados también de ‘pioneers’ del desarrollo mundo afuera.
En el campo interno del continente, también existieron esfuerzos preeminentes en el campo teórico para superar los problemas que el capitalismo dejaba en la periferia. Teorías como las de Prebisch (1949) y Furtado (1951), en el contexto de la Cepal son ejemplos de este esfuerzo. Entre todos los problemas condicionantes del contexto, uno en común a todos estos autores nos llama la atención: recursos para la financiación del desarrollo de países periféricos.
Peter Evans (1992) dirá que las instituciones cumplen un papel importante en el desarrollo nacional. El dedicó parte de su carrera a estudiar casos en países asiáticos. Uno de los puntos importantes es el de la capacidad de la articulación de burócratas de Estado en instituciones que promueven el desarrollo nacional con las industrias nacionales.
El punto clave de Evans resalta la importancia en la formación técnica de estos funcionarios en el cruce de la burocracia weberiana con aspectos más informales, denominado de ‘autonomía inserida’. En el caso de Japón, todos los funcionarios, fueron formados en una escuela específica, criando redes que ultrapasaron los muros escolares y penetraron el Ministerio de Comercio Internacional e Industria (MITI). Actualmente son atribuidas, potencialidades desarrollistas para esta institución en el caso japonés.
Estudiosos como Boschi (2016) y Gaitán (2016) también resaltan el papel institucional de determinadas instituciones, tanto en Argentina como en Brasil. En el caso brasilero, ellos reconocen la importancia institucional del Banco de Desenvolvimento Econômico y Social (BNDES), pues esta isla de eficiencia técnica, fue capaz de conducir políticas económicas y sociales de grandes proporciones.
A lo largo de toda su historia, el BNDES se dedicó a financiar sectores en el proceso de desarrollo brasileño, no solo en cuestión de recursos, sino que, sus funcionarios, muchas veces participaron activamente en la modelación e implementación de políticas públicas macroeconómicas sustanciales.
El BNDES no siempre fue un gran banco, entretanto, en 2010, llamó la atención del Mundo, puesto que, el banco se colocó en la tercera posición del ranking mundial de bancos de desarrollo, perdiendo para el China Development Bank (CDB) y el Kreditanstalt fuer Wiederaufbau (KfW), mostrando su capacidad de financiamento superiores al FMI y el Banco Mundial.
Al observar todo el trayecto histórico del banco, observamos las etapas del desarrollo brasileño, con sus respectivas variaciones. Resumidamente, podemos decir que entre 1952 y 2010, el Banco transitó entre características desarrollistas (1950-1980), su crisis (1980-1989), el neoliberalismo (1990-2002) y la era neodesarrollista (2003-2010).
En la cuestión organizacional, líderes nacionales, como líderes de la institución son claramente evidenciados en diversos trabajos, asociándolos a papeles institucionales según bachiller (2012), o simplemente a elites de poder como lo hizo Bugiato (2016). Estos estudios, son importantísimos pero dejan de lado un factor importante, el cuerpo tecno-burocrático institucional, capturado por mérito y concurso público. Aislados de presiones políticas externas, dando prioridad para técnicas racionales necesarias al desarrollo.
Estos estudios, nos relatan una parte del problema/solución, pues, los objetos, siempre fueron figuras que están en la punta del iceberg. Entretanto, existe una serie de agentes, que operan en convergencia con estos líderes, tratando, este asunto de forma natural a la estructura de poder, entretanto, ellos son inmunes a presiones, pues, el cargo que asumen es público, y esto permite una autonomía de ellos para con sus superiores, por ejemplo, ellos difícilmente pueden ser demitidos de la institución por revanchismos, o inconvergencias con superiores.
Este cuerpo de agentes (técnicos eficientes), reclutados a partir de concurso público, tuvo que sufrir grandes modificaciones curriculares para adecuarse a las políticas nacionales que estuvieran alineadas a las necesidades de cada momento en la historia política nacional y a sus superiores, puesto que ellos adquirieron el cargo a través de selección política. ¿Cómo realizar tal hazaña? ¿Cómo fue posible modificar en términos técnicos e ideológicos, funcionarios desarrollistas para encarar y ejecutar políticas neoliberales en la década de 1990? O simplemente, ¿cómo estos técnicos volvieron a su función desarrollista de otrora en la década de la política de Lula?
Las respuestas quedaron claras cuando observamos los procesos de selección de técnicos durante el periodo de 1952-2010. Esto es, mediante las modificaciones realizadas en cada concurso público, fue posible descifrar no solamente la evolución curricular en de profesionales técnicos como abogados, economistas, ingenieros y contadores del banco - carreras esenciales del Banco-, sino que, a través de pequeñas modificaciones curriculares y cartillas solicitadas, fue posible alinear toda una cadena entre los principales actores de la política nacional con los funcionarios técnicos de base en la implantación de proyectos desarrollistas o proyectos neoliberales.
De esta forma, el BNDES, cuya fundación fue con énfasis en el desarrollismo, pudo dar un salto para el neoliberalismo sin grandes problemas, o más que eso, la institución fue una de las más engajadas en la política nacional neoliberal, forneciendo funcionarios clave para la adecuación e ejecución de políticas de privatización. O simplemente retomar trazos (neo)desarrollistas en la década siguiente.
Modificar las exigencias del juego de los concursos públicos fue un recurso exitoso en la transformación de un Banco de Desarrollo, tornando posible transformaciones en las atribuciones del propio Banco, como institución de Banco de inversiones o las de un banco común, encargado de las privatizaciones.
No es solo el papel de la institución que se colocó en juego. Los funcionarios tuvieron un papel central en el alineamiento de políticas de espectro mayor, sea en esfera nacional, cuanto internacional. No es mero acaso, que en cada década de la propia institución, la renovación de cuadros técnicos era importante, sino, que, esto era determinado para que las políticas nacionales, sean integradas dentro del amago de la institución a través de sus funcionarios de base.
Éticamente y en cuestión de valores, fue posible observar que un funcionario con características desarrollistas nunca aceptaría un proyecto con trazos liberales y viceversa. Es solo imaginar, la inserción de un proyecto desarrollista/liberal para este funcionario, claramente uno de los dos, seria aceptado y el otro recusado, dependiendo del técnico que realiza el análisis. Este proceso, no conseguiría ni siquiera llegar a instancias superiores, aquellas que son determinadas por selección política e que siguen estrictamente directrices de órganos gubernamentales.