Resumen de ponencia
Las bases estructurales del liderazgo internacional en Sudamérica: análisis y medición de la influencia potencial y su distribución regional
*Juan Francisco Morales Giraldo
La idea de que nuevos liderazgos emergentes podrían impulsar el desarrollo de un regionalismo renovado en Sudamérica fue un tema recurrente en la literatura local de los últimos años. Países como Brasil, Argentina o Venezuela debían jugar algún papel importante en un contexto de mayor consonancia política entre los gobiernos y en condiciones económicas de crecimiento muy favorables. Pero en poco tiempo las diferencias políticas se agravaron, la bonanza económica desapareció, la atención de los gobiernos se reorientó a problemas domésticos, y las expectativas de académicos y analistas sobre los nuevos liderazgos tomaron una posición más crítica. Las divergencias condujeron a Chile, Colombia y Perú a optar conjuntamente por un nuevo acuerdo de perfil básicamente económico, de menor alcance, pero con mejores perspectivas de éxito en el corto o mediano plazo, dejando de lado a los supuestos líderes emergentes; de manera individual, siguieron un camino aparte con agendas bien definidas en lugar de asumir los costos de una acción conjunta a escala regional. Que estas políticas divergentes tuvieran éxito demostraría que los nuevos líderes habían fracasado en aquello que justamente define las aspiraciones de este tipo: guiar la acción conjunta en la dirección deseada.
Este trabajo explora algunas razones de por qué, diez años después, la idea de que algún país sudamericano pudiera finalmente consolidarse como un líder regional reconocido sigue limitándose al terreno de las expectativas y las intenciones. El planteamiento comienza definiendo el liderazgo como la capacidad para formular, organizar y gestionar un proyecto colectivo dirigiendo la conducta de otros actores en una dirección deseada hacia ciertos objetivos comunes. La definición apunta a un aspecto diferencial: el liderazgo es una capacidad asimétrica basada en una distribución desigual de la influencia que puede ejercerse sobre la acción conjunta. La idea principal es que esta asimetría provee las bases primarias para un liderazgo efectivo cuando los espacios regionales o subregionales se organizan en redes de acuerdos multilaterales, como es el caso de Sudamérica.
La estimación de los niveles de influencia potencial de cada país (el indicador) permitiría determinar si existen las condiciones mínimas para la consolidación de un liderazgo efectivo, independientemente de las intenciones declaradas. En un contexto de relativa simetría en los niveles de influencia individual, la formulación, organización y gestión de los asuntos comunes no podrían ser dirigidas por un único actor. Para comprobar esta hipótesis se emplea un marco analítico adaptado de la psicología social en el que los grupos de países son estudiados como estructuras organizacionales que integran relaciones no formales (interdependencia económica), relaciones de atribución (los roles que los países asumen al interior de los acuerdos), relaciones formales (como partes de una misma organización o acuerdos), relaciones de asignación (distribución de tareas) y relaciones de coordinación (si esas tareas describen un patrón secuencial o no). El patrón de conexiones de los cinco niveles de análisis se establece a partir de las cualidades fundamentales que rigen la cooperación entre los países bajo estudio. En el caso de Sudamérica, estas cualidades son un escaso nivel de interconexión económica (relaciones no formales), una simetría funcional en los roles asumidos (relaciones de atribución y relaciones formales), un intergubernamentalismo de base consensual (relaciones de asignación) y un regionalismo modular (relaciones de coordinación). En conjunto, estos subcontextos y sus cualidades pueden representarse de manera esquemática mediante un grafo dirigido que a su vez puede representarse matemáticamente mediante un conjunto de matrices que permitirán estimar los niveles de influencia potencial de cada país. Finalmente, la redefinición del concepto de liderazgo junto con la identificación de su aspecto diferencial y el análisis de esta cualidad, permitirán argumentar que una de las razones del vacío de liderazgo en Sudamérica se encuentra en la predisposición de sus propias bases estructurales.