En América Latina, en los años 70s ha ocurrido una serie de discusiones sobre las transformaciones en el campo de las de las ciencias sociales en consecuencia de la conjugación de los cambios tecnológicos y de la explosión de nuevos actores internacionales. El área de la diplomacia no ha sido una excepción. Recientemente, el interés de los investigadores suramericanos se ha concentrado en la efectividad de la “diplomacia de cumbres” en sur América, así como las orientaciones de la “diplomacia preventiva”, la “diplomacia presidencialista”, la twiplomacia , la “diplomacia de la defensa”, la diplomacia de clubes”, “la diplomacia de redes”, entre otras. El uso de Twitter se transformo en una herramienta diplomática , adquiriendo fundamental importancia para fomentar las relaciones entre los miembros de los países, el intercambio cultural y el desarrollo ecoómico.En América Latina, en el año de 2015, estaban localizados cuatro de los cinco líderes mundiales más activos en el uso de Twiter: los Presidentes de México, de Colombia, de Argentina y de Brasil.
El avance de la diplomacia digital, simultaneamente,vio surgir los ciberataques, antesala de la guerra hibrida, estratégia militar que mescla táticas de de guerra política,guerra convencional, guerra irregular, y ciberguerra con otros métodos de influência, como fake news, diplomacia e interveción electoral externa.
La OTAN creó el termino gerra hibrida para calificar a un tipo de conflicto en el que unas potencias tratan de desestabilizar a otras a través de todo tipo de estratégias de influencia. Ellas incluyen una gran variedad de herramientas como la diplomacia, las aciones de inteligencia tradicionales, actos subversivos y de sabotaje, influencia política y economica, instrumentalizacion del crimen organizado,operaciones psicologicas, propaganda desinformación y cyberataques.
La idea de guerra híbrida es de autoria de un general russo, basandose en estratégia soviéitica y tácticas derivadas de movimientos revolucionários y de guerra partidária, y que os militares rusos han implementado al leste de Ucrania.
Para algunos, el término, acuñado en 2009 por el periodista estadounidense Frank Hoffman, y ya anticipado por George Kennan en 1948, es tan antiguo como la propia guerra. En todo caso, no entra en la habitual definición de guerra: la convencional (entre Estados) y la asimétrica (un Ejército contra una guerrilla). Se trata de una fusión de soldados con y sin uniforme, paramilitares, tácticas terroristas, ciberdefensa, narcoconexiones, insurgencia urbana y fusiles AK-47. “Es una combinación de medios e instrumentos, de lo previsible y lo imprevisible. No hay fronteras entre lo legal y lo ilegal, entre la violencia y la no violencia. No hay una distinción real entre guerra y paz”, dice Félix Arteaga, investigador de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano.
Finalizando, el fundamento teórico-práctico de una guerra híbrida se puede dividir en los siguientes cuatro puntos:
En primer lugar, una guerra híbrida incorpora la implicación de una o varias potencias que tratan de influir en un conflicto de manera determinante sin intervenir directamente a gran escala. Se desarrollan tácticas que permiten interferir en conflictos fuera de sus fronteras, maximizar las debilidades del enemigo y, al mismo tiempo, evitar una confrontación abierta. La esencia táctica es alcanzar los objetivos sin abrir fuego y mantener al ejército regular como elemento de disuasión y contención.
En segundo lugar, a causa del tipo de fuerzas que entran en contienda, su organización, sus estrategias, tácticas y objetivos, la guerra híbrida reúne particularidades de la guerra asimétrica. Mark Galeotti se refiere a la guerra del Donbass como una geopolítica de guerrillas, y es que existen no pocas similitudes con la clásica guerra de guerrillas: una cadena de mando descentralizada, unidades sin contacto entre sí, flexibilidad estratégica, los enfrentamientos frontales de largas formaciones dejan paso a emboscadas, maniobras envolventes y cercos a unidades completas.
En tercer lugar, la guerra híbrida es multidimensional. El conflicto trasciende el escenario militar para alcanzar también la economía, las nuevas tecnologías de comunicación (ciberguerra), la inteligencia o los medios de comunicación y redes sociales mediante la llamada guerra de la información. La relevancia de los métodos no militares en la consecución de los fines estratégicos es creciente. Estas dimensiones de contienda o competición se dan en tres campos de batalla: el propio del enfrentamiento armado, el de la percepción de la población local; y el que acontece en la comunidad internacional. El elemento central en los métodos no militares es la comunicación. Siendo los medios y las redes sociales tanto instrumento como arena de enfrentamiento bélico. El propio conflicto de Ucrania puede ser definido como la principal guerra de la información en la era online.