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Resumen de ponencia
Una lectura autonomista a los procesos de transformación democrática implementadas por la “Alcaldía Ciudadana” en la ciudad de Valparaíso desde las áreas de educación y desarrollo comunitario

Ilustre Municipal de Valparaíso y Corporación Municipal de Valparaíso para el Desarrollo Social - IMV y CMV (Chile)

*Pamela Soto
*Romina Maragaño Schmidt
*Silvana Sáez Valladares




El 23 de octubre del año 2016 se realizó en Chile una nueva elección de alcaldes. En el caso de Valparaíso, a las dos tradicionales candidaturas de los bloques políticos que han dirigido el proceso de transición en el país, se sumó la postulación de un candidato ciudadano, iniciándose a partir de ello una nutrida y apasionada discusión política en la ciudad, que no se observaba en Valparaíso, desde la primera elección alcaldicia después de la dictadura el año 1992, o desde el primer triunfo de la alcaldía de la Unión Demócrata Independiente (UDI) el año 2008, que luego de cuatro períodos consecutivos lograba quitarle al partido Demócrata Cristiano (DC) el gobierno de la ciudad.
La efervescencia de esta nueva elección fue aún mayor cuando, ante la sorpresa de todo un país, se eligiera en la ciudad-puerto de Valparaíso como alcalde, al militante autonomista Jorge Sharp, desde una coalición denominada como “ciudadana”. Esta coalición agrupó a partidos políticos y movimientos sociales de diversas sensibilidades políticas presentes en la ciudad de Valparaíso, los que se autoconvocaron a una elección primaria, con el objetivo de elegir un candidato único que pudiese competir en las elecciones municipales del mes de octubre de aquel año: “La organización de las Primarias Ciudadanas fue capaz de poner a disposición decenas de voluntarios comprometidos con la iniciativa, además de 19 locales de votación distribuidos entre escuelas, centros comunitarios, juntas de vecinos, clubes deportivos, cafés y federaciones estudiantiles de la ciudad puerto de Valparaíso” (Mayol y Cabrera, 2017, p. 86).
Este ejercicio de auto-organización política da cuenta de la cristalización de un proceso, de más de tres décadas de articulación comunitaria durante la post-dictadura, en el que se implementaron y consolidaron múltiples prácticas de organización, autogestión y desarrollo cultural, barrial y territorial en la ciudad de Valparaíso. El proceso político que posibilitó esta elección consideramos que se establece como un punto de quiebre en la transición política chilena, porque a través de esta candidatura una pluralidad de colectivos ingresan a la política oficial, a través de la participación en un acto eleccionario, que viene a romper desde un ejercicio político-social el sistema binominal instaurado por la postdictadura, fisurando con ello los límites de la “democracia tutelada” (Arancibia el al, 2016) instituida en Chile como garante del campo político: “El hecho que dichas primarias se hayan desarrollado con total independencia de las coaliciones políticas tradicionales (en ese entonces Nueva Mayoría de sesgo socialdemócrata y Chile Vamos de derecha) corroboraba el hecho de que era plenamente factible levantar alternativas políticas ancladas en distintas organizaciones y liderazgos ciudadanos” (Mayol y Cabrera, 2017, p. 86), a contrapelo de la política oficial.
Es necesario indicar que la ruptura con el duopolio permite la construcción de una nueva fuerza política, Frente Amplio, el que puede ser considerado como una posición de carácter híbrido en tanto agrupa diversos partidos y movimientos políticos, que transitan desde el partido liberal al movimiento autonomista, todos ellos unificados por la oposición al duopolio y por un sentido crítico al devenir neoliberal de la sociedad chilena. Desde el gobierno local esta crítica al duopolio es abordada desde la resistencia y la transformación del modelo político-social del país, y como un ejercicio de revisión y transformación de la institucional chilena, desde la expresiones de otras lógicas de relación y participación que han instaurado los propios habitantes de la ciudad, y que permitió transitar el año 2016 a todo este colectivo desde la consigna “Sí se puede” a “Sí se pudo”, presentando a partir de este tránsito la consolidación de un proceso de disputa política oficial. En efecto, “el surgimiento de movimientos y procesos políticos como el que vive actualmente Valparaíso [...] surge y se desarrolla porque hay un trasfondo social y político que lo sustenta, que se relaciona con el divorcio de la clase política del resto de la sociedad y su entronización perenne en las estructuras del poder del Estado” (Mellado y Rozas, 2017, p. 14). Uno de los principales cuestionamiento que permite este proceso eleccionario en la ciudad-puerto es que presenta un nuevo escenario para la comprensión de la democracia en el país, que viene a cuestionar y confrontar la lectura de la democracia que hasta el momento han primado durante la postdictadura.
El primer escenario de comprensión para la democracia se encuentra vinculado a lo que Nelly Richard y Alberto Moreiras abordan en el texto Pensar en/la postdictadura (2001), texto en el que junto a otros investigadores presentan y discuten el entramado económico-político de la transición en Chile, el que es descrito como un diseño global del capitalismo en su fase neoliberal y que fija la dependencia de la democracia a esta lógica de relación. “La palabra ‘transición ’ da cuenta de este controlado proceso de regularización del cambio político y social que ordenó el camino de la redemocratización, según una recta optimista de avances y progresos que debió hacernos transitar, gradualmente, del menos al más: más libertad, más justicia, más bienestar y también, sobre todo, más consumo” (Richard y Moreiras, 2001, p. 9). Estas lógicas de relación impuestas desde la transición se refuerzan a partir de una democracia de acuerdos, entre los partidos políticos entroncados en estos procesos sin considerar la demanda de la sociedad civil, tras la que se implementa una mirada de la «transición» chilena como recuperación de una mítica unidad anterior (Bensaïd, 2010), la que sumada a una lógica «transnacional y capitalista» conduce a que la democracia quede diluida en procedimientos y mecanismos que derivan de una estructura central, que permea y determina de forma descendente, las esferas de ejercicio político, y a la que parece no importarle demasiado las diferenciaciones o singularidades de cada una de las regiones y ciudades al momento de proyectar el desarrollo del país. Porque el carácter centralista y nuclear del Estado-Nación, invisibiliza, a través de una expresión homogeneizante y uniformadora, las diferencias étnicas, económicas, culturales –entre otras- que albergan todo territorio.
El segundo de los escenarios para definir la democracia, en cambio, nos aproxima a una vivencia acerca de ésta, que busca descentrar la hegemonía metropolitana y global de interpretación de la realidad, apostando por recuperar la discusión acerca de las condiciones y posibilidades de otras formas de construcción democrática desde el gobierno local. Desplazando, a partir de este enfoque, la comprensión de la democracia como un tipo de modelo de gobierno hacia la expresión de la democracia como un escena en que las dinámicas de relación entre ciudadanos se establecen en un plano de fuerzas y tensiones que los mantienen en constante conflicto, permitiendo con ello la visualización del campo de lo político, no desde el individuo, sino desde subjetivaciones colectivas en dinámicas de relación de ejercicio activo, que vienen a recuperar elementos que han configurado y singularizado la vida de la ciudad, tal como ha sido descrita por Landaeta, Rojas y Candia en la presentación del dossier del año 2016 de la Revista Hybris, dedicado a la ciudad de Valparaíso:
Valparaíso […] exaltaría la virtud de la impureza, de esa mezcla de elementos dispares que se dieron cita en el montaje de su constitución como ciudad-puerto: la resultante es una amalgama de clases sociales, producto de un poblamiento caótico, entrecruzamiento de espacios topográficos distintos sin planificación alguna, junto con la emergencia de una “contracultura” como aquello que sella la identidad de una comunidad que se crea a sí misma y de un territorio que se ensambla al ritmo de la vida cotidiana de sus poblaciones (Landaeta et al, 2016, p. 8).
Las transformaciones que acompañan este proceso que reconstituye y se vive hoy en la ciudad de Valparaíso serán abordadas en esta mesa de discusión, desde dos áreas estratégicas para su consolidación: educación y desarrollo comunitario. Explicitando que el trabajo que se realiza desde el proyecto autonomista en ambas direcciones busca profundizar en lecturas políticas de izquierda, así como también otorgar otras formas para la comprensión y profundización de la democracia, desde la articulación de lógicas de relación entre los ciudadanos que buscan recuperar y ampliar las experiencias colectivas como modos de apropiación y vínculos con los territorios y su gente.




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* Soto
Ilustre Municipal de Valparaíso y Corporación Municipal de Valparaíso para el Desarrollo Social IMV y CMV. VALPARAISO, Chile

* Maragaño Schmidt
Ilustre Municipal de Valparaíso y Corporación Municipal de Valparaíso para el Desarrollo Social IMV y CMV. VALPARAISO, Chile

* Sáez Valladares
Ilustre Municipal de Valparaíso y Corporación Municipal de Valparaíso para el Desarrollo Social IMV y CMV. VALPARAISO, Chile