La desigualdad y la dependencia económica hacia las materias primas han sido dos problemas centrales en América Latina por décadas. En la actualidad el escenario se complejiza debido a los cambios ocurridos con las materias primas a principios del presente siglo, los cuales muestran una compleja relación con el mercado financiero -llamada financiarización- que se refleja en una mayor inestabilidad del precio de las materias primas y, en consecuencia, agudiza los efectos de la dependencia estructural que ha mantenido la región hacia las mismas.
El objetivo de la investigación es analizar los efectos y los mecanismos mediante los cuales la financiarización de las materias se reflejan en mayor desigualdad en la región de América Latina. La investigación se centra en el periodo 2000 a 2017, en el cual la evolución de los precios de las materias primas muestra altos picos y fuertes caídas. La investigación trata de hace un mapeo de la trayectoria de México, Brasil, Perú, Argentina y Colombia durante el periodo mencionado. La selección de países responde a la dependencia en específico del recurso extractivo, de esta forma se trata de tener una visión completa de la evolución de los precios de las principales materias primas.
Se parte de las implicaciones de la abundancia de recursos naturales, especialmente de los recursos no renovables, como minerales, hidrocarburos y gas al relacionarse con mayores grados de desigualdad. El argumento central es que la especialización en actividades extractivas no solo reduce los incentivos para invertir en capital humano, sino que también promueve la concentración de las rentas en redes clientelistas, lo cual lleva a la concentración de los ingresos en aquellos grupos sociales que controlan la explotación y la exportación de dichos recursos. Por lo tanto, una concentración en actividades extractivas puede generar la exclusión del grueso de la población de los beneficios que produce el aprovechamiento de los recursos naturales.
Una vez que se tenga una visión más completa del problema, se analiza la evolución del proceso de financiarización de las materias primas en las últimas décadas América Latina. Lo anterior es central ya que se trata de un concepto nuevo y en construcción, por lo que aún no existe un conceso sobre sus implicaciones y la trayectoria que va a tomar. Posteriormente se abordan directamente la situación de las economías de América Latina como tomadoras de precios dentro de un mercado en el que el capital financiero provoca una mayor inestabilidad. Por último, se exploran los mecanismos mediante los cuales el proceso de financiarización interfiere negativamente en la desigualdad.
La investigación muestra que los altos precios de las materias primas durante los últimos años no han derivado en una menor desigualdad económica. Se observa que dependencia por productos es variada entre naciones y en algunos casos la dependencia se ha reducido en los últimos años, sin embargo, la financiarización de las materias primas es una condición generalizada que afecta la estabilidad de los precios de las materias primas y en consecuencia vuelve más vulnerables a las economías dependientes (debido a su condición como tomadoras de precios dentro de los mercados internacionales). Se muestra que en un escenario financiarizado, la dependencia hacia las materias primas complejiza y agudiza la dependencia estructural de América Latina. Por ello, las tendencias extractivitas, tradicionales y recurrentes, de los gobiernos de la región se ligan con nuevas formas de acumulación y de valorización de los recursos naturales. Procesos que se desligan del espacio real y termina por definirse dentro del espacio financiero, en el cual abunda la especulación y los intereses del capital global. Lo anterior deriva en un análisis actual de los cambios de las materias primas ocasionados por el mercado financiero y sus implicaciones sobre la desigualdad económica, social y ambiental en una de las regiones que históricamente ha sido castigada por ese mal.