Desde el Grupo de Trabajo Clacso de Educación Popular y Pedagogías Criticas Latinoamericanas, hemos venido trabajando la relación y vinculación de la de Educación Popular y las Pedagogías Críticas, llegando a plantear que son apuestas y actitudes de vidas colectivas, de maestros, maestras, jóvenes, organizaciones que luchan por la liberación, el empoderamiento y la trasformación social de sus territorios. Ahora estamos conversando sobre la Educación Popular y las Pedagogías Criticas en la reconstrucción de la educación pública y las disputas por lo público en la educación (Experiencias y Luchas).
En Colombia desde el trabajo que se viene haciendo en el Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud del Cinde y la Universidad de Manizales, de la mano de organizaciones sociales, se ponen en tensión conceptos como la crítica, lo público que son tomados del pensamiento moderno; se busca entonces descolonizar la crítica, la pedagogía, y le sentido de lo público, lugares donde se han venido instalando el neoconservadurismo, posturas capitalistas y neoliberales.
Es por esto que nos interesa hablar de un pensamiento propio desde los territorios y voces de los actores que reexisten desde diversas maneras: lo cultural, deportivo, ancestral... Maneras donde tienen cabida el sentir, el vivir, habitar, relacionarse desde el cuidado, reconocimiento, amistad, amor, reconciliación y respeto por la madre tierra. Voces de grupos de las negritudes, los indígenas, campesinos, obreros, mujeres, otros géneros, niños niñas y jóvenes de organizaciones sociales de sectores populares que han silenciados a largo de la historia; pero que siempre nos han ensañado la lucha y disputa por lo propio, por las maneras de habitar y sentir el mundo, maneras en que desde los propios contextos y territorios han desarrollado sus acciones políticas con una apuesta por la resistencia, la reexistencia, la potenciación de la vida.
Se cuestiona el pensamiento de la pedagogía crítica Europea que teoriza y conceptualiza la pedagogía, así como también la educación pública que se fundamenta en la modernidad y su filosofía y homogeniza realidades, sujetos. Allí la escuela se piensa desde y para el hombre blanco, burgués, heterosexual, mayor de edad, aun cuando proponga una educación universal que enseña todo a todos, principio de la educación pública hasta el día de hoy.
Nuestra intención es salirnos de estos postulados y desaprender y aprender otras posibilidades sin desconocer la historia de los conceptos; para incorporar pensamientos desde, con y para el sur, decoloniales que reconozcan territorios, voces, haceres y sentires de la gente que reexiste en un mundo turbulento, que reconozca que somos seres sentipensantes, sentiacción, resistentes, ecosociales y que nos gusta estar en colectividad.
Con las organizaciones sociales fuimos entiendo y comprendiendo las luchas por pensar en otra escuela, que esté en la calle, que recoja las voces de niños, niñas, jóvenes, mujeres, madres, hombres, padres. Lo público, no pensado más como público pensando como territorio que se habita y se siente con otros y otras. Se piensa y realiza una escuela con caminos de trochas, que los abre en la medida que recorre los territorios. Es una escuela que se mueve que vuela que se transforma como la mariposa, es histórica, territorial y se encuentra en tránsito.
Una escuela sin autoritarismos que responde a las diversidades, a otros mundos. Tiene en cuenta los asuntos de géneros, etnias, generaciones; una escuela que problematiza las dominaciones de clase, cuestiona el dominio y explotación de la madre tierra y potencia las diferencias. Esta escuela responde a otras epistemes, tiene postura política y ética, en función del bien común, de la pluralidad y de la disidencia.
Para finalizar se quiere legitimar las experiencias y luchas que organizaciones sociales de Colombia han venido reinventándose las maneras de vivir, reexistiendo en sus territorios, desde una apuesta de amor, de amor por el mundo por el territorio que los mueve y nos mueve a estar con otros, otras y actuar políticamente.
El amor puede ser el motivo, el apetito, de habitar distinto, de habitar el mundo de lo político y de la común-unidad. Hay algo fuera de mí, que me apasiona, que me hace habitar el amor, que me hace sentir apetito, a una potencia exterior, una causa que hace perseverar en la existencia.
La afectación que sienten nuestros cuerpos, cuerpos jóvenes en medio de este mundo capitalista, burgués en el que el individuo sobresale por encima de otros, en donde la guerra es el medio y el fin, donde el hambre y los innombrables habitan; nos hace emerger una fuerza para insistir, persistir, no desistir, e inventar otras maneras de vivir.