El contenido socialista del modelo comunitario en Bolivia
Silvya De Alarcón
Universidad Mayor de San Andrés
La Paz-Bolivia
El 22 de enero de 2006, Evo Morales Ayma asumió la Presidencia de Bolivia. Con ello comenzó el denominado proceso de cambio, cuyo objetivo es la transformación estructural del país. En respuesta a la demanda de los movimientos sociales, una de las primeras medidas que asumió Morales fue la convocatoria a la Asamblea Constituyente, en agosto del mismo año. La existencia de la Asamblea –probablemente la única verdaderamente representativa de la diversidad social en la historia del país–, ya en sí misma, fue significativa porque representó el quiebre de un orden social caracterizado por la exclusión, en el que la toma de decisiones era privilegio de una elite. Por primera vez, humildes campesinos, indígenas, obreros, mujeres, luchadores sociales, etc., se entregaron de lleno a la osada tarea de inventar una socialidad capaz de albergar a todos. Pero la Asamblea diseñó, además, un modelo de país inédito que combinaba la inclusión con el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos que integran Bolivia. En esa confluencia surgió la dimensión Comunitaria que hoy caracteriza la naturaleza del Estado, según lo establece el Art. 1 de la Constitución Política.
Lo notable de esta invención es que surgió en una correlación de fuerzas muy particular. Los movimientos sociales que integraban la Asamblea, de mayoría indígena, venían de un proceso de lucha radicalizada, primero, contra el modelo neoliberal y, segundo, contra el Estado colonial vigente. Su capacidad de lucha en sucesivas movilizaciones (2000-2003) y su victoria trascendental en la Guerra del gas (octubre de 2003) significaron la reconstitución política de la comunidad, o dicho en términos marxistas, la comunidad en marcha. Por tanto, quienes llegaron a la Asamblea no fueron los subalternos de siempre, sino la fuerza victoriosa que había derrotado un modelo de Estado y se aprestaba ahora a inventar otro. De ahí la fuerza moral de los movimientos sociales e indígenas que estaban presentes en la Asamblea y disputaban palmo a palmo las líneas maestras del naciente país contra las fuerzas conservadoras. Pero la propuesta de lo comunitario vino también de una larga acumulación discursiva generada por el indigenismo-katarismo, desde los años 70 del siglo pasado, como proceso de autoafirmación de lo indígena frente al carácter racista de la construcción de la bolivianidad. En ese sentido, lo comunitario aparecía también como la propuesta que articulaba la historia, el pasado con el futuro; esto es, que recuperaba la experiencia, los aprendizajes de las comunidades ancestrales indígenas para articularlos a la invención del futuro en crítica al capitalismo. Una síntesis compleja de múltiples elementos.
Una vez definido el nuevo carácter del Estado en lo comunitario, quedaba la tarea de pensar cómo construir lo comunitario. Se comenzó entonces a plantear el Modelo Comunitario que, luego de la aprobación de la Constitución, ha tenido dos concreciones importantes. La primera, en el ámbito económico y, la segunda, en el educativo. Si bien las implicaciones en la economía son fundamentales, lo que aquí se privilegia es el contenido propio del modelo en la educación, con el propósito de evidenciar las potencialidades del mismo tanto en lo que se refiere a la construcción de la plurinacionalidad en Bolivia como a la crítica que contiene con respecto al desarrollo del capitalismo y la necesidad de su superación.
En este sentido, el estudio aborda la nueva Ley de Educación 070 Elizardo Pérez – Avelino Siñani que fue aprobada en 2010. El proceso mismo de la formulación de la ley, de manera análoga a lo que ocurrió con la Asamblea Constituyente, fue un durísimo campo de batalla para alcanzar a formular el Modelo Sociocomunitario Productivo. El estudio se centra en el espíritu de la ley con el propósito de visibilizar los componentes del modelo que contienen una concepción socialista. Por lo general, el socialismo ha sido pensado como un proceso que comienza con un acto insurreccional triunfante, al estilo de lo que ocurrió en la Sierra Maestra cubana para poner un ejemplo, y no, como en el caso de Bolivia, como un proceso que discurre en el marco de la democracia formal. Precisamente por eso, entendemos que es fundamental comprender bajo parámetros más amplios el significado de cómo puede ser hoy posible la construcción del socialismo. De otra parte, se trata también de apuntalar aquellos elementos que, nacidos en la confluencia de las múltiples contradicciones que hacen a Bolivia, nos sitúan en la posibilidad de enfrentar al capital desde la especificidad de esta territorialidad. En suma, mostrar lo que el proceso boliviano está aportando hoy a la comprensión y despliegue del socialismo.