Las apuestas neoliberales en América Latina se sostienen y defienden a sí mismas identificando los desarrollos nacionales con el crecimiento y la competitividad económica; sin embargo, en los países donde con mayor claridad se han desplegado procesos de neoliberalización, la tendencia del crecimiento ha tendido antes al estancamiento que a proyecciones positivas. Estancamiento, a su vez, estructuralmente asociado a las fluctuaciones de la competitividad de las economía nacionales asociadas a commodities, como el cobre en el caso chileno. Junto con ello, la globalización del capital a escala mundial no se detiene ante las consecuencias que parecen ser su condición de reproducción: desempleo, precarización y tercerización el trabajo, desintegración social, y el debilitamiento de la democracia hacia funciones cada vez más superfluas y ficcionales.
Por otro lado, las apuestas posneoliberales en América Latina han logrado avances en la región a partir de un Estado de protección social centrado en la reducción de la pobreza, el crecimiento de la clase media y la generación de empleos no precarios -como el caso boliviano, o como lo fue en su momento la revolución bolivariana-, todas éstas aún tareas pendientes (acaso imposibles) en los países neoliberales.
No obstante, para las apuestas anticapitalistas ha sido un problema real enfrentar el posneoliberalismo en un horizonte anticapitalista más allá del neodesarrollismo como solución inmanente al sistema. El problema real, a saber, si es posible salir de la lógica del capital y de las categorías básicas que configuran su funcionamiento a partir de un Estado de protección social y una regulación del mercado promoviendo una redistribución justa, parece no ser la solución, y muchas veces se trata más bien de una contención desde una perspectiva crítica (anticapitalista y antiimperialista) más que una producción de alternativa: no tanto por la alternativa misma, sino por los propios límites del capital destruyendo todo aquello que no empuja la valorización del valor.
De esta manera, nos proponemos presentar algunos de los avances de la investigación que llevamos a cabo, a partir de tres ejes que perfilan y discuten las potencialidades, perspectivas y debates acerca de una construcción política que supere el dominio neoliberal en la región.
En la presentación abordamos tres ejes: i) el posneoliberalismo anticapitalista a partir de una relectura crítica de los socialismos del siglo XXI, considerando el debate sobre los límites del capital y la construcción de alternativa en América Latina; ii) el lugar de Chile en la lógica del mercado mundial, y, iii) las consecuencias para la subjetivación política. Estos ejes corresponden, a su vez, a tres exposiciones convergentes:
En primer lugar, considerando que las promesas de las políticas sociales en el amplio marco de las políticas económicas neoliberales encuentran una antinomia, y ya que su prioridad tiende hacia lo ajustes fiscales en desmedro de las políticas sociales, construyendo la oposición Estado-mercado (y gran empresariado), nos proponemos presentar las principales perspectivas que han configurado las salidas posneoliberales en la región de carácter anticapitalistas, comparándolas con las perspectivas clásicas del siglo XX a partir de un análisis a través de categorías económico-políticas extraídas de la obra del llamado Marx maduro. Para ello nos hacemos cargo del análisis de la tesis de Emir Sader (2008: 47) acerca de la posibilidad de un horizonte posneoliberal como horizonte inmediato de negación del neoliberalismo precedente a un proceso socialista.
En segundo lugar, y tomando en cuenta el carácter de ensayo y error de la imposición del neoliberalismo en el Chile dictatorial, éste hoy responde a una etapa consolidada de la sobreacumulación por desposesión del poder oligopólico. El reposicionamiento económico de Chile como nuevo poder hegemónico regional le ha permitido desarrollar su propio ímpetu expansionista en áreas como el retail, la minería y los hidrocarburos, aún en el contexto de un modelo extractivista. En esta segunda exposición enfocaremos en desarrollar los puntos relevantes para comprender este neoliberalismo tardío local y enarbolar las alternativas posibles que se formula una posición marxista posneoliberal.
En tercer lugar, analizaremos la relación entre la paulatina transformación del sentido común asociada a las movilizaciones sociales (estudiantiles y territoriales) en Chile durante los gobiernos de Sebastián Piñera y Michelle Bachelet incluyendo, también, los alcances de esa transformación a la luz de los resultados electorales presidenciales y parlamentarios del presente año. Posteriormente, analizaremos estos antecedentes en el orden a establecer una hipótesis relativa a un proceso específico de subjetivación política que ha encontrado en diversas organizaciones y conglomerados su perspectiva de articulación. Finalmente, discutiremos cómo esa subjetivación ha sido referida (especialmente dentro de los márgenes del Frente Amplio) a partir de una dimensión significante liberal y/o socialista como horizonte de transformación social, política y económica posneoliberal.