Cuáles son los desafíos que enfrenta la educación Colombiana en la perspectiva de contribuir a una cultura de convivencia pacífica en el posconflicto?
Esta es la reflexión que nos convoca a la comunidad académica especialmente a los educadores en la presente coyuntura política. Hablar de educación en el posconflicto es hablar de la educación para la paz, una educación para la civilidad.
Bajo el enfoque positivo, la paz la consideramos más allá de la ausencia de violencia como presencia de condiciones y circunstancias deseadas y logro de satisfactores, es decir que la paz no es lo contrario de la guerra sino la ausencia de violencia estructural, la armonía del ser humano consigo mismo, con los demás y con la naturaleza. La paz no es una meta utópica, es un proceso. No supone un rechazo del conflicto, al contrario. Los conflictos hay que aprender a afrontarlos y a resolverlos de forma pacífica y justa.( Galtung 2.003; pag 27)
A partir de este enfoque de Galtung, necesitamos proponer la superación de la violencia estructural por una parte y generar una cultura de convivencia por otra, lo que significa que la paz en Colombia necesita de dos condiciones:
1° Unas condiciones materiales que garantice la solución de las necesidades básicas insatisfechas y el logro de justicia social
2° Un cambio de actitud que supere la intolerancia y todos aquellos aprendizajes que alimentaron esta contracultura de violencia., es decir el cambio de imaginarios de amenaza y temor por otros de confianza y respeto. No es posible pensar la paz si no logramos unas transformaciones profundas en los imaginarios que hemos construido en nuestra vida cotidiana ( Mejia 1999)
Sobre lo primero el Estado tendrá la primera responsabilidad en la superación de las profundas inequidades y generar mejores condiciones de vida digna para todos los colombianos.
Aquí cobra importancia la educación como un derecho para todos los ciudadanos como condición básica para la superación de la actual situación
Sobre lo segundo nos corresponde directamente a la academia y especialmente a los educadores, la contribución a la construcción de una propuesta de una educación que supere el actual sistema educativo descontextualizado y nada pertinente con la generación de una cultura de convivencia como exigencia de una paz duradera, pues la paz es por excelencia el resultado de un proceso de transformación cultural ( Morales 2.015; pag 145)
Hoy estamos obligados a desarrollar una verdadera educación pertinente lo que significa un proyecto coherente de Educación y sociedad; especialmente en estos tiempos de construcción de paz a partir de consensos, donde las Instituciones educativas necesitan traspasar los muros institucionales para encontrarse con las lógicas de la comunidad y sus demandas, pues la educación es trazo de la imagen de sociedad construida por los colectivos humanos y sociedades que han madurado en comprender su papel definitorio en el cambio y transformación de la misma.