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Resumen de ponencia
Plan de adaptación de la biodiversidad al cambio climático: Una propuesta para el Área de Conservación Tempisque, Costa Rica

*Alexandra Del Cisne Jiménez Torres



El Área de Conservación Tempisque es una unidad geográfica y organizativa, ubicada en la Península de Nicoya al noroeste de Costa Rica. Tiene una extensión total de 552.000 ha. Integra dentro de sus límites la totalidad de la península Nicoya, entre playa Grande al noroeste y la desembocadura del río Tempisque en el sureste y desde la costa de la península de Nicoya al oeste hasta la cordillera de Tilarán al noreste; por el norte y el noreste hasta la cordillera volcánica de Guanacaste (SINAC s.f.)

Esta Área de Conservación AC del Sistema Nacional de Áreas de Conservación SINAC del Ministerio de Energía y Minas es la encargada de la conservación y protección de la cuenca media y baja del río Tempisque y algunas lomas y cerros de la península de Nicoya; además de proteger y conservar la biodiversidad de los recursos marinos, la vida silvestre, el régimen hidrológico, el bosque tropical seco, las fuentes de agua y nacientes naturales, los hábitat de aves acuáticas, los humedales, el desove de las tortugas, la zona marítimo-terrestre, entre otros.

Distintos componentes del cambio climático afectarán de forma diversa a todas las escalas de la biodiversidad. Desde el nivel más básico de la biodiversidad, el cambio climático tendrá efectos directos en la disminución de la diversidad genética de poblaciones debido a pérdidas de especies o cambios en las distribuciones de las mismas, afectando la resiliencia y el funcionamiento de los ecosistemas (Botkin et al. 2007, Meyers & Bull 2002 citados en SINAC 2013).

La problemática global de cambio climático pone a la biodiversidad bajo presión y por lo tanto plantea nuevos problemas para su conservación. Imbach et al. 2012 citado en SINAC (2013a) expresa que la adaptación al cambio climático, es uno de los mayores desafíos para la conservación de la biodiversidad en las próximas décadas. Por lo tanto, es necesario complementar las acciones de conservación con instrumentos de planificación y alternativas prácticas que orienten los esfuerzos regionales para la adaptación y logren resultados medibles y verificables que contribuyan a reducir o aminorar los impactos potenciales del cambio climático como mecanismo para mejorar la resiliencia de los ecosistemas.

En este contexto, el plan propuesto fue una primera iniciativa en la implementación de la Estrategia Nacional de Adaptación del sector de Biodiversidad al Cambio Climático de Costa Rica, al establecer la misma como mecanismo de implementación, el diseño de planes de adaptación a nivel de Área de Conservación.

La propuesta planteada de planificación de adaptación de la biodiversidad al cambio climático en el Area de Conservación Tempisque plasma los enfoques ecosistémico, precautorio, reactivo, participativo, inclusivo y adaptativo y utiliza varias herramientas que la planificación ofrece. Las bases conceptuales y metodológicas se fundamentan en el marco institucional y de política en biodiversidad y cambio climático, en conceptos y definiciones de carácter oficial del SINAC, en las mejores fuentes de información técnico-científica generada en el país y, provee las condiciones habilitadoras de integración y articulación de los diferentes instrumentos de planificación, implementación y monitoreo del SINAC-MINAE.

Acorde a la escala regional de trabajo y por medio de un proceso social y técnico se priorizaron a los humedales estuarinos, humedales palustrinos, bosques de los cerros calizos, bosques de bajura y bosques de serranía como Elementos Focales de Manejo EFM de la biodiversidad y a los mantos acuíferos como EFM anidado. En el análisis de situación, estos EFM se encuentran en regular estado de conservación y sujetos a varias amenazas antrópicas que alteran su integridad ecológica y la provisión de servicios ecosistémicos asociados al bienestar humano. En un contexto de cambio climático, todos estos EFM tolerarán los impactos potenciales producidos por uno o por todos los motores de los impactos, el impacto potencial y riesgo vislumbrado es variable y depende de las características inherentes a cada ecosistema, dadas por sus atributos ecológicos clave.

Los resultados sugieren la necesidad de una gestión transdiciplinar y coordinación intersectorial con una visión compartida del territorio, cuyas acciones estratégicas prioricen los humedales palustrinos, estuarinos y bosques de los cerros calizos y minimicen las amenazas críticas de contaminación físico-química del agua, la erosión e incendios, las mismas que se exacerbarían en un contexto de cambio climático.

Esta herramienta de planificación para la adaptación de la biodiversidad, atiende los sitios de importancia SIC actuales (GRUAS II) y SIC en un contexto de cambio climático. Define ocho líneas estratégicas dentro de la ENCC-SB y doce objetivos con metas verificables y medibles para un período estratégico de cinco años, que apuntan a lograr resultados en la integridad ecológica y resiliencia de los elementos representativos de la biodiversidad, a la mitigación de amenazas, a minimizar los impactos potenciales, a la protección y mejoramiento de los servicios ecosistémicos y bienestar humano, a la gestión del riesgo y a actuar ante las tempranas señales de alerta del cambio climático.




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* Jiménez Torres
Universidad Nacional de Loja UNL. Loja, Ecuador