Resumen de ponencia
Infancias y juventudes cubanas en el contexto de transformaciones educacionales.
Grupo de Trabajo CLACSO: Juventudes e infancias
*Keyla Rosa Estévez García
El desarrollo de la época actual, presidido por el impetuoso avance de la revolución científico-técnica, determina grandes cambios en el ámbito de la sociedad, e impone un reto a la educación, que no puede marginarse de la realidad de un mundo caracterizado por una aguda lucha ideológica, y por constantes y aceleradas transformaciones sociales. Aun cuando son innegables los logros alcanzados por nuestro país en la esfera educacional, ello no significa que estos resultados se correspondan plenamente con las demandas que la sociedad cubana plantea en el contexto de la actualización de nuestro modelo económico y social.
Los estudios acerca de la realidad educativa cubana, en particular los teóricos y empíricos han revelado algunas problemáticas que limitan el cumplimiento del encargo social en cada nivel educativo, como: sobrecarga de contenidos, pocos espacios para la sistematización de objetivos esenciales para la formación integral de los educandos, así como la insuficiente participación real de todos los implicados en los diferentes procesos de la institución y modalidad educativa, y el ajuste a las condiciones especificas y diversas de cada contexto, con un enfoque más personalizado y potenciador del desarrollo humano.
La complejidad y naturaleza de los problemas presentes en la educación cubana requieren de soluciones con un enfoque más integral y multifacético, que demandan de modificaciones curriculares, en particular una transformación en el funcionamiento de las instituciones y modalidades educativas en los diferentes niveles y tipos de educación, así como la remodelación de los planes y programas de estudio.
Estas transformaciones, entendidas como procesos sociales complejos, se acometen en el marco del Tercer Perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación (SNE), que en las actuales condiciones y exigencias histórico- sociales, se acompaña de la sistematización e introducción de resultados científicos; así como la aplicación de Resoluciones Ministeriales, Carta Circulares, precisiones y recomendaciones para la conducción y desarrollo del sistema de trabajo en los territorios, y las orientaciones ofrecidas en los Seminarios Nacionales de preparación en los últimos cursos.
El proceso de perfeccionamiento educacional se distingue además por la experimentación pedagógica sobre nuevas formas de trabajo que se expresan en las modificaciones de la concepción curricular, que desde el 2014 se desarrolla en 68 instituciones educativas de seis provincias del país.
Este experimento tiene, entre sus peculiaridades metodológicas, la utilización de un estilo de dirección flexible, democrático y con un enfoque participativo; lo que ha permitido modelar en la práctica determinados procederes metodológicos, válidos para el quehacer de los colectivos pedagógicos y estructuras de dirección de los diferentes niveles en el cumplimiento de las altas exigencias de su encargo social.
En este marco infantes y jóvenes participan como sujetos activos en el propio transcurso de cambios. En los espacios formales de funcionamiento de las organizaciones a las que pertenecen, se discute cómo impartir las clases, cómo
desarrollar la organización de las materias, las formas de evaluar y el papel de ellos en la interacción con sus maestros y el resto de la comunidad escolar.
El objetivo va encaminado al logro de una verdadera participación activa en todo lo que refiere la vida escolar, se pondera la preparación de los mismos para que sepan, puedan y quieran participar de su propia educación y formación. Se revisa al mismo tiempo los mecanismos que permitan a estas organizaciones estudiantiles ser más efectivas en la conducción de sus miembros y en las tomas de decisiones y el trazado de metas. Sin dudas es un proceso que transita por la readecuación de maneras de hacer tradicionales, bancarias y verticales hacia la conformación de currículos institucionales y la adaptación a las necesidades de cada escuela, aula y educando en general.
Se trata de interpretar la participación como una forma de intervención social que le permite a los individuos reconocerse como actores que, al compartir una situación determinada, tienen la oportunidad de identificarse a partir de intereses, expectativas y demandas comunes y que están en capacidad de traducirlas con una cierta autonomía frente a otros actores sociales y políticos. Se requiere de un proceso social de interacción, que en función de determinado fin, brinda a los actores sociales la oportunidad de tomar parte en los procesos de toma de decisiones.
No se pretende que los niños y jóvenes lo hagan desde una posición individual. En cuba desde edades muy tempranas, los niños y jóvenes tienen la posibilidad de pertenecer a diferentes organizaciones que los representa, vigila por sus intereses y por su desenvolvimiento en la sociedad. Estas organizaciones abarcan el ámbito laboral, educacional, cultural y político. En el caso de las educacionales se encuentran la Organización de Pioneros José Martí (OPJM), Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). Estas organizaciones participan activamente en el proceso. Son escuchadas sus propuestas y se integran sus criterios a la comisiones centrales, pero se debe lograr un papel más activo y comprometido con el escenario de cambios en el que se desenvuelven.