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Resumen de ponencia
MODELOS AGRÍCOLAS Y SISTEMAS ALIMENTARIOS EN AMÉRICA LATINA. Escenarios, Tendencias y Presiones.

*Walter Alberto Pengue



MODELOS AGRÍCOLAS Y SISTEMAS ALIMENTARIOS EN AMÉRICA LATINA. Escenarios, Tendencias y Presiones.
Desde una perspectiva integral, los bienes y servicios de la naturaleza son la base de los sistemas agrícolas y alimentarios. A lo largo de la historia humana, la agricultura ha co-evolucionado y se ha desarrollado junto con las diferentes civilizaciones, las cuales expandieron y diversificaron los sistemas alimentarios.
Entre las diferentes actividades humanas, la agricultura es la que demanda más tierra, agua y biodiversidad, necesarias para mantener su estabilidad. Dependiendo de cómo se practica, puede mejorar o deteriorar el agroecosistema que la contenga.
A nivel mundial, las inversiones en tierra y agua (landgrabbing) han producido distorsiones en el sistema productivo, creando ganadores y perdedores, especialmente en países “en desarrollo”, en especial América Latina y Africa.
Ciertas externalidades empiezan a hacerse evidentes cuando se analizan las transferencias de materiales y cambios en reservas de recursos, relevantes no solo desde un punto de vista productivo, pero también desde las perspectivas ecológica, social y económica. Las huella y la mochila ecológicas, junto con los flujos de agua y suelo virtuales, representan invisibles que están comenzando a ser tenidos en cuenta local, regional y globalmente.
Los sistemas agrícolas representan un continuo de modelos, que van desde la agricultura tradicional hasta la agricultura moderna, co-evolucionando constantemente con la sociedad, interactuando e influenciándose mutuamente. Integrados al sistema alimentario global, son fuente y destino de la mayor producción de biomasa en la historia humana. Lamentablemente esta biomasa, nos es aprovechada por nuestros congéneres de manera adecuada, y se generan enormes distorsiones también en ambas puntas del sistema. Mientras el hambre sigue siendo un flagelo para más de 800 millones de humanos, la obesidad llega ya a 1200 millones y la malnutrición aqueja a otros 2000 millones de seres humanos.
Es claro que el sistema alimentario mundial está quebrado y que la brutal competencia por biomasa, con distintos destinos, producen a su vez enormes distorsiones en el acceso, en la alimentación, en las pautas de consumo y redirecciona, para mal, lo que la población mundial consume.
América del Sur, no está excenta a estas distorsiones. Mientras una buena parte de los gobiernos de la región, buscan desesperadamente una cuota del mercado mundial, el alimento, que se ha convertido en una mercancía, se tranza sin fines y objetivos, ofreciendo prácticamente lo que hemos dado en llamar comidas vacías: baratas por el sistema de producción del que provienen pero caras en cuanto a los costos en salud, nutrición e impactos ambientales.
Es así que la agricultura latinoamericana está atravesando un serio proceso de transformación tanto en los planos agronómico, ecológico, social y cultural y ello se vincula fuertemente con los sistemas alimentarios globales y regionales. Desde las formas de producción a las pautas de consumo actuales y sus tendencias, generan importantes efectos que no sólo impactarán en la generación actual sino que transformarán fuerte y dinámicamente a la sociedad y su ambiente.
La complejidad de la situación amerita identificar claramente las formas únicas del hacer y producir de la agricultura latinoamericana, su perspectiva en el plano local, su relación con las técnicas y modelo ideológico de la agroeocología y en especial el sustento basado en la comprensión de los límites sobre las formas utilizar los llamados recursos de base, esto es el suelo y la tierra, el agua y la agrobiodiversidad.
Asimismo, la fuerte presión generada por las nuevas tecnologias, en especial, la llegada hace más de 20 años de la transgénisis, pero ahora de la proteómica, la genómica, la nanotecnologia y hasta la biología sintética generan un conjunto de amenazas y para algunos, nuevas oportunidades, que deben ser revisadas a la luz de los impactos que tales tecnologías han producido y podrán producir tanto en el sector rural como el urbano de nuestra América Latina.
Se presenta aquí un análisis que define a los modelos agrícolas y los sistemas alimentarios, bajo la perpectiva primordial de la soberanía alimentaria y de cómo estos modelos y sistemas, hoy se ven envueltos, transformados y afectados por un sistema mundial alimentario, que tiene a los recursos naturales de la región como un gran proveedor de materias básicas y recursos naturales con escasa valoración. Se utilizan en este documento, instrumentos de valoración desde la Economía Ecológica, la Agroecología y la Ecología Política para generar las definiciones, el marco metodológico y el foco de análisis presentando para ello, varios estudios de caso que sustentan esta mirada.
El análisis crítico que se realiza enfoca a los actuales documentos desarrollados por el TEEB (2018) y el HLPE de FAO (2017), con el fin de contrastar e incrementar la mirada sobre los actuales regímenes alimentarios globales y en la región. Los sistemas alimentarios suelen ser registrados y entendidos, en un marco histórico y comparativo, como regímenes alimentarios. Por definición, un régimen alimentario es “una estructura de producción y consumo de alimentos gobernada por normas a escala global”.
El concepto de régimen alimentario desarrollado por McMichael (2009), permite hacer un re-enfoque desde el commoditie como un objeto hacia el commoditie como una relación, con determinadas relaciones geopolíticas, sociales, ecológicas y nutricionales, en momentos históricos significativos. Friedman y McMichael (1989) sostienen que estos regímenes dependen de factores que van desde “relaciones internacionales de producción y consumo de alimentos, a modos de acumulación, distinguiendo a grandes rasgos períodos de transformación capitalista desde 1870”.
Los regímenes alimentarios se caracterizan por fuerzas contradictorias del Estado, negocios y movimientos sociales, marcando el rol cambiante de la agricultura en el desarrollo de la economía mundial (capitalista).
En la historia del capitalismo mundial se han registrado hasta la fecha tres regímenes principales. El período Colonial o el régimen alimentario Imperial (1870-1914), sosteniendo la “fábrica del mundo” Británica y las emergentes naciones liberales de Europa con importaciones tropicales, así como importaciones de granos y ganado de los estados colonos (EEUU, Canadá, Australia). El Período de Desarrollo o el régimen alimentario Intensivo centrado en EEUU (1945-1973), que redirigió los excedentes de comida de EEUU a estados postcoloniales, asegurando su lealtad anti-comunista.
La Globalización o Período Corporativo (1973 al presente) es todavía un régimen emergente que incorporó nuevas regiones en el complejo de la proteína animal trasnacional (BRICS), desarrolló cadenas de suministro de frutas frescas, vegetales y pescado para consumidores privilegiados, expulsó pequeños agricultores de la tierra y generó contra-movimientos como la Soberanía Alimentaria, el Movimiento de la Slow Food, Agricultores Apoyados por la Comunidad, y producción orgánica local y de pequeña escala.
Hoy en día y en lo que muestran los escenarios para la región latinoamericana, se plantea una disputa por los recursos que apuntan casi exclusivamente a la exportación de commodities, pero con una característica interesante de “resistencia” por parte del campesina, la pequeña agricultura familiar, la clase media urbana, los agricultores urbanos, que han encontrado resquicios en le sistema por el cual se filtran alternativas viables y de creciente demanda que tienen a la agroecología como su bandera y demandan además ciertos cambios relevantes en los sistemas de producción, consumo y reapropiación de los recursos naturales.





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* Pengue
Instituto del Conurbano. Universidad Nacional de General Sarmiento - ICO/UNGS. Los Polvorines, Malvinas Argentinas, Argentina