Varios estudios y autores demuestran que existe una estrecha relación entre el medio ambiente y la pobreza. Esta relación tiene aún más relevancia en un contexto de cambio climático donde los impactos aún son inciertos pero se esperan en las regiones más pobres del mundo. La relación entre el cambio climático y la pobreza es evidente, aunque muchos debates se centran en otros aspectos de mercado, mitigación, compromisos, entre otros; invisibilizando esta relación y dejando de lado la toma de decisiones frente a las acciones que deben implementarse. Los más pobres serán quiénes mayores impactos sufran y quienes cuentan con menos herramientas para hacer frente a esta situación. Los riesgos ambientales afectan a las capacidades básicas de los pobres: generar ingresos, cubrir necesidades materiales, mantenerse saludables, acceder a educación básica, entre otras. Por lo que, como se ha podido ver en el presente estudio el cambio climático será el mayor reto para la población mundial. Sin embargo, las condiciones de mercado actuales y el sistema económico no han permitido superar la pobreza lo que provoca que el reto sea aún mayor en los próximos años. Los recursos económicos disponibles competirán entre la reducción de la pobreza o adaptación al cambio climático. Por lo que, el camino a seguir es priorizar las acciones y políticas de adaptación- pro pobre las cuales muestren objetivos comunes.
Es así que las políticas que los gobiernos planteen enfocadas a reducir la pobreza deben vincular conceptos como vulnerabilidad y cambio climático desde un marco conceptual ampliado y no solo con una visión de desarrollo. Por lo tanto, el análisis conceptual es clave para la formulación de políticas, en el caso de la pobreza y la vulnerabilidad, requiere que se dé una investigación y estudio de las causas de las mismas. Es decir, realizar una visión retrospectiva de la situación actual para definir los elementos que han dado origen a estas condiciones, lo cual se consigue mediante los análisis de vulnerabilidad y cadenas de explicación como las planteadas por Blaikie (1996). Los modelos (PAR y Acceso) de Blaikie muestran que las condiciones sociales, económicas y ambientales determinan el acceso a recursos y activos, teniendo influencia directa en el nivel de vulnerabilidad de las familias. Todo esto refleja que la vulnerabilidad deja de ser un aspecto netamente físico para convertirse en un análisis complejo que debe considerar el contexto general de la población intervenida.
Con todos estos elementos se plantea convertir a las políticas de pobreza también en programas de adaptación al cambio climático. El principal aporte que tiene el estudio realizado radica en el análisis que se realizó sobre la ecología política, específicamente de Blaikie. La evolución que ha tenido esta ciencia ha sido importante ya que como algunos autores lo han reconocido es una ciencia “hibrida”. Poco a poco ha ido incorporando los análisis sociales a los ambientales, la política en la degradación de los recursos naturales etc. Por lo tanto, el presente trabajo constituye uno de los pocos aportes que trata de integrar los elementos conceptuales con los prácticos, llegando a plantear variables específicas de análisis que vinculan todos los aspectos mencionados. Blaikie ha sido uno de los pocos autores de la ecología política que ha generado aportes en este sentido, su trabajo refleja la importancia que tiene la economía política en los procesos de cambio ambiental y vulnerabilidad social. Fue justamente su trabajo en 1985 (La economía política de la erosión del suelo en países en desarrollo) el que abrió este debate sobre como la política influye en la tenencia de recursos y su uso. El presente trabajo buscó continuar con esta línea de análisis y generar un aporte práctico a esta disciplina de ver los cambios ambientales en términos sociales y políticos.
La aplicación de conceptos cualitativos como los plateados en el presente trabajo presentan un gran reto, ya que desde su misma concepción es compleja y transmitir esta complejidad a todos quieren están a cargo de la implementación, evaluación y seguimiento de las políticas no es tarea sencilla. Por otro lado, la construcción de indicadores que realmente reflejan los conceptos multidimensionales requiere de capacidad técnica, recursos económicos y principalmente información. Aspectos que en muchos países no están disponibles. Finalmente otro reto importante es la sustentabilidad de este tipo de políticas que generalmente en los países en desarrollo cambian conforme cambian los regímenes políticos. Es decir, no hay incentivo para los académicos y técnicos para generar todo este conocimiento con miras a que en el corto plazo se cambien las políticas. Adicionalmente, los cambios que genera la aplicación de estas políticas requieren de un horizonte de tiempo un poco más extenso que las tradicionales lo que en muchos casos no genera interés en los gobiernos.
Lograr la adaptación al cambio climático no es el fin último de la política pública, por el contrario lo que se requiere es incorporar pequeños elementos que involucren criterios de cambio climático y permitan enfrentarlo de mejor manera. Es decir, el fin de la política pública deberá ser alcanzar un mejor nivel de vida de la población, mayor bienestar donde el beneficio adicional es la adaptación y estar mejor preparado para frente a los impactos del cambio climático. Este deberá entonces ser un proceso continuo en constante cambio y dinámico que evolucione conforme la sociedad y sus necesidades. Por esto se platea el concepto de adaptación continua (adaptation continum), al que hace referencia la WRI.
Finalmente, la adaptación no busca transformar la sociedad sino lograr que la misma pueda hacer frente a los impactos del clima. Sin embargo, dado que muchos de los procesos de los sistemas humanos no pueden ser aislados de lo social, político y económico se habla de una transformación. Es decir, el objetivo final será solucionar esas “causas de fondo” que menciona Blaike (1996) y modificar los sistemas productivos y económicos desde la raíz provocando cambios profundos que transformen la manera en que no relacionamos con la naturaleza y entre comunidades alcanzando una adaptación transformacional. Las medidas que aquí se contemplen serán entonces de muy largo plazo y sumamente ambiciosas que impliquen compromiso de todos los actores y la humanidad en su conjunto.