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Resumen de ponencia
El estado plurinacional de Bolivia y su impacto en la región: el caso de la Unión de Pueblos de la nación Diaguita (noroeste de Argentina)

*Martin Vizgarra



Presentación
La presente investigación-sistematización pretende pensar las realidades de las comunidades originarias del norte de Argentina y los paradigmas emancipatorios que las atraviesan, que desde la declaración de la fundación del Estado Plurinacional de Bolivia, se enriquecieron organizativa, social y políticamente, fundamentalmente en la integración de los principios, propuestas y proyecciones del Estado Plurinacional y la sociedad intercultural en construcción, resultando un nuevo colectivo originario de bases territoriales comunitarias con una visión crítica de los diferentes mecanismos de dominación y un sólido arraigo nuestroamericano emancipatorio.
El recorte de esta realidad puede indagarse en diferentes países, regiones y comunidades, porque el impacto del proceso Boliviano influenció no solo en donde social e históricamente hay mayor población “indígena” (Ecuador y Perú) sino en el norte de Chile y de Argentina (Estados que históricamente fueron más reacios para integrar cuestiones indígenas a las agendas políticas públicas). La presente propuesta de investigación-sistematización es hacia dentro del proceso abierto desde la experiencia de la Unión de los Pueblos de la Nación Diaguita – en adelante la UNION – en donde confluyen múltiples y diversas variables, dimensiones y categorías con la participación de todos los actores comunitarios que se enriquecen reflexionando permanentemente sobre la propia experiencia, praxis o encuentro entre el saber y el actuar.
Hay una correspondencia entre los procesos que se dieron con las comunidades originarias en Bolivia y en las comunidades del norte argentino que vienen de décadas de resistencia y de luchas invisibilizadas por las prácticas hegemónicas de los Estados de arriba hacia abajo, no respetando la cultura originaria, avasallando sus economías regionales y fragmentándolas sociocomunitariamente. La conformación de la UNION como colectivo es un proceso de años para las comunidades del norte de Argentina que recupera luchas históricas y a un sujeto silenciado y avasallado por el discurso dominante, desde la heroica resistencia del pueblo de Quilmes - último bastión de la resistencia aborigen ante el avance español, que claudicó recién en 1667, cuando 1.700 sobrevivientes fueron trasladados a pie a lo que actualmente se conoce como municipio de Quilmes en el gran Buenos, adonde llegaron apenas 400 – hasta la actualidad, en el territorio que se conoce como Valles Calchaquíes en las provincias de Tucumán, Salta y Catamarca (región noroeste de Argentina). Todo el cordón montañoso precordillerano donde se asientan las bases de la UNION tiene el nombre en honor al cacique Juan Calchaquí, que entre los siglos XVI y XVII encabezó el movimiento de resistencia nativa, rebelión que se extendería desde Charcas (hoy Sucre, Bolivia) hasta Cuyo (centro-oeste de Argentina).
Justificación
El desarrollo y la formación de la UNION se corresponde social e históricamente con la de los demás movimientos indígenas en la región, que desde mediados de los 90’ irrumpen en la escena pública latinoamericana develando todo un entramado organizativo basado en la vida comunitaria de los pueblos originarios, y que a su vez servirán de sustento para la movilización social y política de muchos movimientos de la región (sociales, territoriales, comunitarias, de base, etc.).
Si bien el proceso de recuperación y organización como Pueblos Indígenas en el norte de Argentina empezó en la década de 1970 - en diciembre de 1973 se celebró el Primer Parlamento Indígena “Juan Calchaquí” en Amaicha del Valle, Provincia de Tucumán – en donde las comunidades empezaron a participar del proceso de lucha por el reconocimiento de los derechos como “pueblos originarios” a pesar de la persecución del último proceso militar, es a fines de los 90’, y principios del nuevo milenio que se empezaron a reunir las diversas comunidades, tanto de la provincia de Tucumán como algunas de Catamarca, Santiago del Estero y Salta. Este proceso dio como resultado la constitución de la Unión, el día 3 de julio de 2005, en Quilmes, Tucumán, una instancia de coordinación conformada por Autoridades Tradicionales de cada comunidad (caciques, consejos de ancianos, asambleas comunales, etc) que busca reconstruir su histórica forma de vida comunitaria, y el respeto y cuidado de los derechos reconocidos a los Pueblos Indígenas.
La irrupción de los movimientos indígenas como movimientos sociales, y la constitución de los movimientos indígenas como sujetos políticos, representan uno de los fenómenos sociales y políticos más novedosos y complejos en la historia reciente de América Latina. La lucha de los movimientos indígenas otorgaron una nueva dimensión a la participación, la praxis revolucionaria y la lucha social en su conjunto, enriqueciendo dialécticamente a los paradigmas emancipatorios y a las distintas expresiones del pensamiento crítico que se piensen desde, para y por la realidad nuestramericana, transformando y transformándose, fundando conocimientos y saberes sentipensantes.
La resistencia de los movimientos indígenas encierra una propuesta política antihegemónica, no solo de defensa de la cultura originaria, sino una demanda de transformación del estado, su sistema de representación, las políticas económicas, desde la politización de lo étnico a la etnificación de lo político (reestructuración del estado a favor de las mayorías trabajadoras).
Desde la formación de un sujeto político activo y creativo, el contexto nuevamente nos interpela para producir conocimientos reforzando las prácticas territoriales que proponen alternativas a una nueva embestida de neoliberalismo que trata de imponer su agenda universalista y homogeneizantes en términos culturales, profundamente excluyentes. Así como fue en los 90’, diferentes gobiernos y políticas antipopulares actualmente intentan imponer un modelo en el cual la única opción para sobrevivir la es la adaptación, la asimilación, la pérdida de identidad. Como en otras comunidades de la región andina, los movimientos indígenas tienen mártires por luchar contra empresas y gobiernos que avasallan sus tierras y su cultura. Es fundamental que el pensamiento crítico atienda nuevamente en estas épocas de embestidas neoliberales, investigue y ahonde en el estudio de este sujeto para de allí abrir los las vías -métodos y objetivos- para el cuidado y la protección de las identidades regionales y nacionales.
Marco teórico
En términos generales, la presente propuesta se inscribe en los estudios poscoloniales o decoloniales del pensamiento crítico latinoamericano, que tanto hacia dentro de las ciencias sociales, como en el estudio de América Latina como unidad a investigar, pueden ser pensados como “síntomas” de la razón moderna, en tanto que excluídos, pero que muestran las fallas, los huecos, las grietas de eso que se pretende solido en su positividad.
La modernidad se constituye a partir del encuentro con la alteridad, con el Otro. La propuesta de los pueblos indígenas no es rechazo de la modernidad, sino dialogo de saberes, intercambios de pensamientos, intercultularidad, respeto por el sujeto originario comunitario, una racionalidad diferente, no inferior ni subdesarrollada. El proyecto racionalista moderno había invisivilizado al originario, y pretende borrar su cultura y sus prácticas organizacionales comunitarias. La cuestión del sujeto en la praxis transformadora, y concretamente este sujeto-agente del cambio social, es fundamental para pensar una de las principales problemáticas del pensamiento crítico nuestroamericano que continúa la resistencia a la globalización neoliberal y la homogeneización cultural que pretende imponer. El marco teórico interpela la reconfiguración de este sujeto nuevo de la trasformación social.
La cuestión del cambio social emancipador y del sujeto (agente) tiene el desafío de volver a meterse en la agenda académica e intelectual, dando batalla hacia dentro y hacia fuera de la misma, ante nuevas embestidas de las derechas oligárquicas y enajenadoras con proyectos ajenos a los intereses de nuestros pueblos. El debate de toma de poder y construcción de poder se renueva, y el caso de Bolivia y el nuevo sujeto de cambio también. Toda teoría que proteja y cuide la identidad es al mismo tiempo lucha por la identidad, es decir, una lucha política y una lucha cultural.
La experiencia de la UNION se inscribe en esto que tratamos de construir desde la teoría y la práctica como “Sociedad intercultural”: es el reconocimiento del otro, de su cultura, del desarrollo histórico de cada uno de esos actores dentro de un Estado, dentro de una nación. La lucha que nos proponernos es desde el pensamiento, desde el conocimiento, de los saberes, disputando la construcción y reconstrucción de los sentidos. La construcción teórica de la UNION y del Estado Plurinacional apunta a lo señalado por García Linera “El potencial comunitario que vislumbraría la posibilidad de un régimen comunitarista socialista pasa, en todo caso, por potenciar las pequeñas redes comunitarias que aún perviven y enriquecerlas. Esto permitiría, en 20 o 30 años, poder pensar en una utopía socialista”.




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* Vizgarra
Centro Promocional de las Investigaciones en Historia y Antropología. Facultad de Humanidades. Universidad Nacional de Salta - CEPIHA/UNSA. Salta, Argentina