Repensando el Orden Mundial desde el Sur: Argentina y América Latina en la nueva configuración de poder global
La Presente ponencia surge del trabajo del Grupo de Investigación de la Carrera de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires: Repensado el Orden Mundial desde el Sur, el cual pretende comprender la realidad contemporánea de América Latina (y de Argentina como parte de la Región), interpretando el lugar que ocupamos en la estructura del sistema internacional. Específicamente nos propusimos analizar las amenazas y oportunidades que surgen en el marco de la crisis del orden mundial existente y la abierta competencia por la redistribución del poder global. Esta exposición presenta las primeras conclusiones y las muchas preguntas a las que hemos arribado.
Breve panorama internacional
Prácticamente en las postrimerías de la segunda década del Siglo XXI el escenario mundial se encuentra en reconfiguración. Frente al debilitamiento del rol de Estados Unidos, como potencia hegemónica y garante de la vigencia del orden establecido–statu quo- han surgido nuevos polos de poder y zonas de fractura donde los grandes poderes compiten por el control.
El gran vencedor de la guerra fría moldeo el nuevo orden mundial de la unipolaridad y el “triunfo de occidente” y la “sociedad de la libertad”, envuelto en la creencia de su destino manifiesto y basado en un enorme despliegue de poder blando: el american way or life.
Sin embargo el imperio de la libertad se encuentra en crisis. No ya solamente en gran parte del mundo, que comenzó a hacer valer su reclamos por un concierto internacional verdaderamente multipolar - donde los brics no fue solo una anécdota y donde China está consolidándose de manera inexorable-. Sino que el propio corazón de esta dinámica se pone en duda la primacía irrefutable del orden liberal. El brexit y la administración Trump ponen en entre dicho la lógica universalista de la globalización retrotrayendo al mundo a formas previas a la segunda guerra mundial y buscando refugiarse nuevamente detrás de las fronteras de los Estados Nacionales, como su eso aun fuera posible.
La pérdida de prestigio norteamericana resultante en la erosión de su influencia, habilitó el ingreso a una fase de desconcentración del poder mundial que habilita a los estados emergentes, potencialmente desafiantes del status quo, a desplegar un comportamiento de deslegitimación de la potencia hegemónica.
En este marco y a causa de la crisis financiera que se comenzó en el 2008, el poder duro estadounidense, basado en la primacía de sus medios militares, también se encuentra atravesando un tiempo de austeridad. Si tenemos en cuenta que la superioridad militar estadounidense ha venido funcionado como una barrera de entrada diseñada para impedir que las potencias emergentes lo desafiaran. Ingresando al 2018, la capacidad estadounidense de mantener esta barrera enfrenta una seria resistencia en ambos extremos. Por un lado, en razón a la profundización de la crisis financiera que ya es evidente en la reducción del presupuesto destinado a las fuerzas armadas, y cuyo mayor acreedor no es otro que la Republica Popular China. Por otro lado a razón de que a medida que los poderes ascendentes -como, nuevamente, China- se hacen más ricos, sus gastos militares se expanden, lo cual comienza a equilibrar la balanza de distribución del poder duro en el mundo.
Dada la relativa pérdida de posición de Estados Unidos, las potencias emergentes se sentirán cada vez más proclives hacia la remodelación de un sistema internacional refleje sus propios intereses, normas y valores. Sin perder de vista este panorama debemos preguntarnos si el ascenso de China va a llevarnos a una guerra por la hegemonía en los términos clásicos, o si debemos cambiar el eje y considerar el nivel de imbricación de la economía mundial, las redes de intereses transnacionales, y el surgimiento de nuevos actores no estatales que son la clave para comprender la dinámica de funcionamiento del mundo en el segundo milenio. ¿Siguen siendo los estados los actores primordiales s del sistema internacional? ¿Tienen los instrumentos para hacer frente a las nuevas amenazas trasnacionales: el lobby corporativo, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, las entidades políticas no estatales, los poderes desterritorizados, las migraciones masivas, los refugiados, el cambio climático?
¿Cómo nos afecta esta etapa de reacomodamiento del poder mundial en Latinoamérica? ¿Tienen nuestros estados la fortaleza institucional para enfrentar estas amenazas? ¿Tienen nuestros pueblos la confianza puesta en estas mismas instituciones para resolverlos? Después del florecimiento de la década ganada suramericana, y el tan mentado cambio de época, vivimos un tiempo de recrudecimiento de las nuevas derechas, que no son sino la nueva expresión de los poderes corporativos de viejo cuño, acostumbrados al teje y maneje de los hilos del poder.
Después del bloqueo de UNASUR como instancia política cabe preguntarnos cuál será la reorientación de la región en el nuevo orden mundial que se aproxima. Argentina arrastra el mal sabor de no saber cumplir con sus socios chinos, pasando de un acuerdo de complementariedad estratégica a la vieja política de mendigar un lugar en las fruterías norteamericanas. Mientras tanto la Alianza del Pacifico avanza, pero el acuerdo transpacífico se cae. Brasil se debate en su dilema de ser el más grande de los pequeños, e intenta jugar en las grandes ligas en su ambiguo rol de representante regional.
Vale la pena que nos preguntemos entonces y en base a estas reflexiones, ¿Hacia dónde va el mundo, y que rol creemos que debe jugar la región y nuestro país en la nueva reconfiguración de poder mundial?