La contienda electoral del año 2015 marcó un quiebre en el orden político argentino; no sólo por los resultados, que acabaron con 12 años de gobiernos kirchneristas, sino porque a partir de entonces se empieza a vislumbrar el ascenso de otro orden hegemónico con posibilidades de disputar (y después vencer o debilitar) la hegemonía kirchnerista.
El presente trabajo se propone plasmar la representación de los conceptos de democracia y pueblo en los discursos de cierre de campaña en las elecciones presidenciales. A la vez, se expone la construcción del adversario en los diferentes dispositivos de análisis.
Con el devenir de la historia y en diferentes coyunturas, estos términos han demostrado su carácter lábil y contingente. Tanto la democracia como el pueblo son entidades que se encuentran permanentemente en disputa, exponerlas implica abordar las relaciones de hegemonía de determinada época, como así también las luchas que provocaron que ciertos significados sean válidos, o validados, en un momento dado y no en otro.
Por ende, debemos comprender que la construcción del sujeto pueblo por parte de un actor social determinado (en este caso candidatos, representantes de una fuerza política) ha de reflejar no sólo los intereses afines que componen su identidad, sino también, la convergencia de una serie de intereses diferenciales respecto de otros sectores que representan demandas antagónicas para arrojarse la legitimidad del término. Por lo tanto, como sostiene Chantal Mouffe (2003), a la hora de estudiar las democracias es necesario aceptar la existencia de una línea divisoria representada por un nosotros/ellos como base de la constitución de ese pueblo que siempre está siendo disputado y regido por relaciones hegemónicas.
El aporte de Ernesto Laclau (2015), en cuanto a la teoría del discurso político es ineludible para el análisis de procesos como el que intentamos deconstruir y exponer donde hay una interrupción de la cadena equivalencial¹ propia de la construcción hegemónica del kirchnerismo por otra cadena alternativa. En función de esto, es importante la división entre significante vacío y significantes flotantes; entendido el primero como la construcción de una identidad popular con una frontera que se presenta estable, mientras que flotantes son aquellos que buscan aprehender conceptualmente la lógica de los desplazamientos. La distinción entre estas categorías se realiza solo a los fines analíticos ya que en la práctica se superponen, no se puede escindir una de las otras pero es necesario delimitarlas para determinar las dimensiones parciales “en cualquier proceso de construcción hegemónica del pueblo” (Laclau, 2005,p.168).
Por otra parte, la historia argentina está llena de ejemplos para ilustrar el carácter polisémico de la democracia y el pueblo. Es preciso mencionar que no fue lo mismo la democracia para Yrigoyen, que introdujo a las masas en la arena política; para Perón que le hablaba a la plaza y obtenía respuestas en una suerte de democracia directa; para las agrupaciones armadas de los 60-70 que entendieron la voluntad del pueblo en términos de lucha; para las dictaduras militares, que cercenaron las libertades de la sociedad; para el “padre de la democracia” Raúl Alfonsín, que restableció el orden democrático y sembró de esperanzas la vida pública; para el neoliberalismo de los 90; y para la versión remozada del peronismo que es el kirchnerismo.
Para la realización del presente artículo partimos de la certeza de que no existe una diferenciación válida entre los aspectos meramente lingüísticos y los referentes al campo de las acciones de cualquier práctica social; o que, como señalan Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, esas diferencias pueden verse enmarcadas como internas a determinada producción social de sentido, pero dentro de totalidades discursivas (Laclau, Mouffe, 2015: 145).
Abordaremos el trabajo utilizando como herramienta metodológica el texto “La palabra adversativa”, de Eliseo Verón, por su pertinencia en el ámbito del discurso político, ya que, como su autor indica, en el análisis del discurso hay “niveles de funcionamiento” de los procesos políticos que se pueden exponer. En cuanto a la teoría, tomaremos algunas aproximaciones teóricas del concepto de pueblo, de la construcción del adversario y de las relaciones hegemónicas que coexisten en una coyuntura abordados mediante la obra de Chantal Mouffe y Ernesto Laclau. Consideramos pertinentes los aportes para exponer los mecanismos de creación del sujeto pueblo.