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Resumen de ponencia
Pasado, presente y futuro de la pobreza e indigencia en Argentina

*Federico Favata
*Guido Zack



La pobreza es posiblemente uno de los peores males sociales que afecta a la economía. En efecto, toda política económica, sea esta fiscal, monetaria, cambiaria o de otro tipo, tiene (o debería tener) como fin último la mejora de las condiciones sociales. A pesar de eso, la pobreza sigue siendo un fenómeno que afecta a una gran porción de la población mundial. Si bien las mediciones no son homogéneas entre países, el objetivo del presente artículo es mostrar la evolución reciente, situación actual y posibles (o imposibles) escenarios futuros de la pobreza y la indigencia en la Argentina. Para ello, inicialmente, se hace un repaso de la literatura en la que se desarrolla una muy interesante discusión acerca de si el crecimiento es suficiente para eliminar la pobreza o bien si son también necesarias políticas sociales y distributivas. También se repasan algunos trabajos empíricos que muestran la magnitud del efecto del crecimiento económico en la variación de la pobreza. Además se presentan los principales indicadores de pobreza e indigencia de la Argentina. En particular, se destaca que si bien las condiciones sociales han mejorado sustancialmente entre 2003 y 2011, luego se estancaron (e incluso se deterioraron levemente) en niveles no muy diferentes a los de los mejores años de la década de 1990 y muy por encima de lo registrado durante las décadas precedentes. Así, los mejores años de la década pasada permitieron retornar a valores similares pre-crisis de 2001, pero de ninguna manera pueden ser considerados un gran logro en términos históricos. En efecto, la pobreza sigue afectando a cerca del 30% de la población argentina, mientras que la indigencia hace lo propio con el 6%.
Estas magnitudes parecen ser (y posiblemente lo sean) imposibles de eliminar en el corto y mediano plazo. No obstante, al analizar las brechas de pobreza e indigencia, el escenario parece ser otro. En efecto, sería suficiente con una transferencia de algo más del 5% del ingreso total de la Argentina para eliminar el problema de la pobreza, y de tan solo el 0,5% para la indigencia. Con esto no se quiere afirmar que estos males tienen una fácil solución. Todo lo contrario, se quiere mostrar que el esfuerzo que debería hacer la sociedad en su conjunto para ello no parece tan importante. Sin embargo, dada la persistencia y magnitud del problema, pareciera que la sociedad no está dispuesta a realizar tal esfuerzo.
De hecho, al descomponer la variación de la pobreza y la indigencia entre los efectos ingreso y distribución para los años 2003 - 2017, a pesar de haber sido (al menos hasta 2011) un período de elevado crecimiento, la distribución del ingreso parece haber sido el factor más importante de la recuperación, especialmente en los indicadores de indigencia. Asimismo, al calcular las elasticidades ingreso y distribución de la pobreza e indigencia, se puede comprobar que esta última tiene un impacto mucho más elevado, nuevamente, en particular en la indigencia. Cabe aclarar de todos modos, que la comparación entre las elasticidades ingreso y distribución no es correcta, dado que suele ser mucho más sencillo alcanzar un crecimiento del 1% que una mejora en la distribución de igual magnitud.
Por último, las curvas de isopobreza e isoindigencia muestran escenarios futuros poco alentadores. En efecto, los niveles de crecimiento y mejora en la distribución necesarios para reducir más de la mitad de la pobreza e indigencia al cabo de finales de 2023 son prácticamente inalcanzables, al menos con base en la experiencia histórica del país. Incluso, no parece del todo sencillo lograr para ese plazo una reducción siquiera del 25%. Pero como conclusión general se desprende nuevamente que el crecimiento difícilmente pueda por sí solo lograr mejoras sustanciales. Para ello es siempre necesario acudir también a mejoras en la distribución.
En definitiva, a pesar de la mejora del período 2003 – 2011, la Argentina presenta actualmente condiciones sociales alarmantes y mucho peores que en las década previas a 1990. Para revertir esta situación y, al menos, retornar a los niveles previos, el país necesita no solo crecer en forma sostenida, sino también alcanzar un mejor reparto de los frutos del crecimiento. Para ello, deben conjugarse una gran cantidad de factores, entre los que se destaca una macroeconomía saludable y que, por sobre todas las cosas, evite las grandes crisis; un sistema fiscal más progresivo que no solo profundice las transferencias y los planes sociales, sino que también comience a basar el sistema tributario en impuestos directos a las personas; y una estructura productiva con los incentivos necesarios para que desarrolle sectores de mayor valor agregado, tecnología y calidad.





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* Favata
Universidad Nacional de San Martin - UNSAM. CABA, Argentina

* Zack
Instituto interdiciplinario de Economía Política - IIEP. CABA, Argentina