Lo interesante de la educación es el funcionamiento de las tecnologías políticas, que a su vez, tienen que ver con racionalidades políticas en el modo como se concretizan en artes de gobierno, en prácticas de gobierno; artes y prácticas que Foucault denomina la razón de estado, es decir, para este caso, el neoliberalismo. Digamos que este es el tema, llegar a un diagnóstico. Diagnóstico que llamaremos “un diagnóstico trágico” de la modernidad en su conjunto; este proceso ha de ser visto como un proceso de gubernamentalización de la vida, que a su vez, es llevada a delante sobre todo por tecnologías de carácter económico neoliberal. De tal manera que el neoliberalismo será establecido como la técnica de conducción de la conducta que se ha emplazado en la vida cotidiana, que ha formado, preformado la subjetividad de tal modo, que ser sujeto significa responsabilizarse por cuestiones que antes supuestamente le competían al Estado. Articular neoliberalismo y educación es ocuparse de las técnicas de gobierno desplegadas por la razón de Estado neoliberal; lucha donde hay que aplicar un balance crítico de todo este trayecto de la gubernamentalidad, además de mostrar cuales son los alcances y limites, en términos del pensamiento político, de las tecnologías educativas.
La tesis central de este ensayo es sin embargo que la educación se ha abierto en los últimos años, gradualmente, hacia una suerte de subjetivismo económico-político, es decir, la gubernamentalidad se habría ido gradualmente desplazando hacia una suerte de subjetivismo que engloba en cierto modo el propósito central, buscar más bien el carácter misional de la educación, es decir, hacia una suerte de emancipación de la subjetividad. Esta particular visión entiende la libertad como un juego competitivo entre sujetos y no como libertad política. La educación habría sufrido este desplazamiento.
Esta lectura es perfectamente posible por medio de un pensamiento que no acepte en ningún momento como un universal, ni el objeto que reflexiona ni el sujeto sobre el que se reflexiona. En tal sentido, la educación debería increpar, preguntar y analizar cómo es posible que un objeto irrumpe en la experiencia y cómo es posible que el sujeto que piensa se piense así mismo en esa misma experiencia. Preguntémonos cómo ha podido irrumpir el objeto educativo en un momento dado de la experiencia neoliberal, que trama de conceptos y de problemas sociales fueron anudándose para que de repente emerja la figura de una educación para el neoliberalismo y justamente cómo podemos comprender una trama de consentimientos, pero también de procesos sociales por los cuales emerge una figura incluida necesariamente: el educado.
En el mundo neoliberal, donde la experiencia política desarrolla una pedagogía qué de manera gradual educa a los individuos para perseguir el sujeto ideal neoliberal. Nuestra preocupación es cómo emerge una razón educativa que propende por los valores neoliberales, para que los individuos busquen entrar en el régimen de inclusión que los colocaría como educados neoliberalmente. ¿Quién decide quien está competentemente educado? La pregunta puede ser mucho más filosófica ¿cómo el ciclo educativo, antes que tomar los saberes como dados, es capaz de articular las condiciones de emergencia de esos saberes? Ese es el tema fundamental de este momento histórico. ¿Cómo es posible que el sujeto contemporáneo haya sido educado, bajo qué condiciones apareció este sujeto-sujetado por una trama de juegos de poder que lo constituyen a la vez como sujeto neoliberal?
El concepto central es control, es decir, hubo un proceso que no tuvo estratega pero tenía estrategia, un proceso de control por el cual el poder que normalmente no se ocupaba de los individuos fue interiorizándose gradualmente en el individuo, de manera que ciertas relaciones que eran externas a la subjetividad empezaron a constituir al sujeto educado. ¿Cómo fue posible que gente a la que normalmente el Estado no le hacía ningún caso de repente emergía a la experiencia económico-política? En el momento en que la educación irrumpió como problema para el Estado y así desbordó la vida de los individuos. Otra vez, una lectura crítica, propone no tomar la educación como un dato, lo fundamental es preguntarse como emergió esta forma particular de subjetividad. Esta pregunta es muy importante porque es tratar de comprender los mecanismos que nos normalizan, es preguntarse por los que excluimos, por esos que son el exterior de nosotros, de nuestra sociedad, el exterior marginado por la normalización. Por eso nuestro interés en las formas en que aceptamos en América Latina una educación que hace de la subjetividad una posición que no puede jugar sino a condición de producirse en la razón neoliberal y que solo nos permite comprender el funcionamiento de nuestro pensamiento.