Los usuarios mayoritarios de dispositivos móviles, específicamente de teléfonos inteligentes ‘smartphones‘ con acceso a internet, son la población joven (entre 14 a 29 años de edad). Si anteriormente una de las principales características de esta población era la cantidad de horas frente al computador, hoy es el tiempo que pasan frente a la pantalla de sus smartphones. Los jóvenes 'nativos digitales' -“Generación Y”, “Millennials”, como deseen llamarlos o ellos llamarse-, son la última generación que recordará su existencia sin la intervención de internet. Son los protagonistas del gran cambio a nivel comunicacional que ha generado el auge de las tecnologías, especialmente el de las móviles. Su masivo y constante uso, gracias al influyente desarrollo de las redes sociales, ha propiciado la tendencia del mobile cocooning -capullo en movimiento- (Popcorn, 2012), un encierro con capacidad de traslación desde donde los jóvenes de hoy se comunican, socializan e identifican. Ante este panorama, en el que son los jóvenes la población más ‘conectada’, son también los que le entregan más significaciones a lo que sucede en el mundo online, pues son ellos mismos los sujetos más influenciados por el desarrollo de internet. Lo anterior generó un cambio en las prácticas comunicativas que los ‘nativos digitales’ solían tener. La comunicación cara a cara hoy en día está casi al mismo nivel que la comunicación mediada por dispositivos móviles.
En este escenario, se hace imperativo estudiar las nuevas prácticas comunicativas que los nativos digitales han logrado construir, así como también los procesos de interacción social que estas conllevan. Debido a lo anterior, surge la necesidad de replantear los estudios que se han realizado sobre este tema, la gran mayoría de ellos, cuantitativos y desde una perspectiva de marketing. Sin embargo, para comprender los reales alcances que las tecnologías móviles han tenido en la transformación de las prácticas comunicativas, son necesarios estudios de tipo etnográfico, que consideren variables tan significantes como la propia observación de los jóvenes sobre su comunicación e interacción con su entorno.
Uno de los métodos que ha tomado relevancia los últimos años es la etnografía virtual -entendida esta como el trabajo etnográfico que utiliza al espacio virtual como su campo de estudio- que no ha estado exenta de críticas por los etnógrafos clásicos. La mayoría de ellas se centra en los elementos que no incluye en su método, esos que escapan a la virtualidad y que pertenecen al mundo 'offline'. Christine Hine (2000) postula que la etnografía virtual debe ser un método de trabajo que incluya el mundo 'online' y el 'offline' para realizar un estudio con resultados relevantes y reales, en tanto que el internet sea entendido como una cultura y también como un artefacto cultural. La utilización de la etnografía virtual en este estudio supone al Internet como “un espacio de constantes interacciones y flujos comunicativos”, por lo que carece de un espacio físico (como campo de estudio), y de una estructura rígida, es más bien multisituada y en movimiento ya que “la conexión es con la persona y no con el lugar, lo que cambia la dinámica de la conectividad desde los lugares -típicamente casas y lugares de trabajo- hacia los individuos” (Wellman, 2001).
Para este contexto de investigación, los jóvenes 'nativos digitales' y las prácticas comunicativas que realizan son una valiosa fuente de información, pues ellos, protagonistas de este fenómeno, transitan entre una comunicación presencial (offline) a una casi completamente mediada por dispositivos electrónicos (online).
La propuesta, sin embargo, no pretende quedarse en la discusión sobre el uso que los jóvenes le dan a las tecnologías móviles, si no que cómo estas han intervenido su comunicación, su interacción social y finalmente, su identificación como participantes -y creadores- de una comunidad digital. Sin duda las tecnologías móviles han transformado no solo el medio por el cual se ejerce la comunicación, si no también la forma en que se realiza, es decir, el nuevo mundo de interpretaciones que se abre en el campo de estudio de la internet.