La desigualdad latinoamericana, su intensidad y persistencia resultan de una miríada de factores económicos culturales, institucionales y sociopolíticos, muchos de los cuales tienen raíces profundas que datan de siglos atrás. Por ello, reducirla al ingreso y sus condicionantes es, más que incompleta, una óptica equívoca o sesgada. La compleja naturaleza de los factores que crean y mantienen la desigualdad y el tratamiento resultante de análisis parciales contribuyen a su resiliencia y permanencia, inclusive en períodos de elevado crecimiento. Estudios que abarquen, desde diversas perspectivas y encuadres, pueden dar luces también a ponderar si la reducción reciente de las brechas en el ingreso se sostendrán y en cuáles condiciones esto podría ocurrir. Darían también pie a proponer, si por fin, América Latina se acerca o no a un punto de inflexión definitivo, quizás en la línea de la argumentación de Kuznets o de acuerdo a más recientes propuestas teóricas.
El entendimiento de la desigualdad latinoamericana demanda análisis de largo plazo, de historia económica, que rebasan las aproximaciones de corte económico o sociológico, inclusive de aquellos que cubren espacios temporales de tres o cuatro quinquenios. Esto en vista del carácter estructural de la desigualdad resultante tanto de la concentración de la propiedad y de las estructuras productivas, así como de la inserción de las economías en la economía mundial. Una y otras cambian en el largo plazo y tienden a reproducirse por la vinculación entre la concentración de la riqueza y el ingreso y la capacidad de los grupos de poder económico de influir en la toma de decisiones de los agentes gubernamentales, resultantes en políticas que favorecen el capital y desprotegen el trabajo.
La ponencia presentará elementos sobre la desigualdad latinoamericana, las etapas de su evolución, así como algunas causas de su recorrido y las políticas que pueden explicar el cambio que presenta y de las que se requieren para menguar su intensidad. Un punto de partida es que en el largo plazo es evidente que las políticas públicas han mantenido una amplia desprotección del trabajo, coincidente con vastos márgenes de defensa al capital.
El carácter histórico de la desigualdad parece innegable. En efecto, el Varón de Humboldt, ya presentó a la región como la más desigualdad de los territorios por el visitados y superior a la que constató en los territorios ingleses. Para este hombre de la ilustración, tal desigualdad hace imposible existiera el respeto, el diálogo razonado entre las clases sociales, la confianza y la sociabilidad indispensables para el funcionamiento de la sociedad y la economía. Mediciones novedosas, como la tasa máxima de extracción, sugieren que la desigualdad precedió la conquista y la colonia, las cuales las cuales introdujeron en la desigualdad existente, la moderna del capitalismo temprano. Desde la independencia a nuestra época se identifica como una causa de la desigualdad la concentración de la propiedad de la tierra, es una constante que, en muchos países, mantiene la desigualdad en el ingreso.
La alusión a la desigualdad en la propiedad de la tierra permite iniciar la discusión sobre un tema central: la distribución del ingreso resulta de la concentración de la propiedad, tema introdujo en tiempos modernos Piketty y que remite a economistas de corte clásico, Smith y Marx, por ejemplo, para los cuales la propiedad es centro de la acumulación del capital y positiva (Smith), siempre que se reinvierta y permita el crecimiento y extracción ilegítima del valor creado (Marx). Piketty oscila entre uno y otro y sugiere que es innato del capitalismo la intensificación de la desigualdad en la riqueza y factor de crisis, que pueden cuestionar el futuro del sistema mismo, de no haber mecanismos para contener esa tendencia. Los cambios en las políticas desde finales de los años setenta, desactivaron esos mecanismos, agudizaron la desigualdad y condujeron a la crisis económica del 2008 y a la polítca ejemplarizada en la elección de Trump, el Brexit y el retroceso de los partidos y las políticas de centro en Europa y otras partes del mundo. Los partidos socialistas, laboristas, con la tercera vía, abandonaron la distribución y favorecieron el crecimiento del capital, con el argumento del goteo.
La reconstrucción de la desigualdad desde mediados del Siglo XIX aporta a establecer la trayectoria de la desigualdad latinoamericana que, con variada intensidad se repita e lo largo de la región y permite indicar tres períodos contrastantes de la trayectoria de la desigualdad y que relacionan la reducción del GINI de concentración del ingreso, con gobiernos y coaliciones progresistas y el aumento de la concentración cuando unos y otras fueron reemplazadas con gobiernos de derecha, dictatoriales unos y autoritarios otros. Se ha sugerido que en la región de destacan tres etapas en la desigualdad: una de crecimiento desdela independencia hasta aproximadamente circa 1914, o período primario exportador, liberal, seguida de una de descenso moderado que se extiende desde la recesión de los años treinta hasta más o menos el estallido de la crisis de la deuda a inicios de la década de 1980 finalmente y el período entre 1982 a la fecha, marcada por primero (1982-2000) el recrudecimiento de la concentración del ingreso y segundo (2000-2010) con estancamiento, primero y moderada reducción. Pese a este avance reciente, los índices GINI del ingreso rondan los de 1980.
El trabajo explorará las variables que, además de la concentración de la riqueza, se han identificado, desde la perspectiva de largo plazo como las más relacionadas con la desigualdad. Expondrá además su relevancia actual, entre otras: acceso desigual a servicios de calidad en educación y salud; limitada generación de empleo y crecimiento de la informalidad, asociada con el lento crecimiento de la economía; heterogeneidad estructural (dualismo) de las sociedades, que se asocia con la informalidad; la estructura de la propiedad, particularmente la de la tierra; especialización internacional en materias primas, vinculada con los términos de intercambio, la desindustrialización y la desigualdad, también con ventajas comparativas basadas en el factor abundante, los recursos naturales (incluida la tierra), distribución desigual implica que a más intensa integración a la economía mundial mayor la tendencia a agudizar la desigualdad.