Colombia se enfrenta en estos momentos al reto de recrear sus memorias para clarificar lo que ocurrió durante las últimas décadas del conflicto armado en el país, reconocer la experiencia de las víctimas, las responsabilidades y motivaciones de los actores intervinientes en los procesos de victimización; al tiempo que generar una comprensión colectiva sobre lo acontecido, reparadora y dignificante, que permita abonar los terrenos para la paz, la reconciliación y la convivencia.
El “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” fue firmado por el Gobierno Nacional y las FARC-EP el 24 de noviembre de 2016 y refrendado por el Congreso de la República el 30 de noviembre de 2016. Derivado de ello y en el cumplimiento e implementación de lo acordado, en abril de 2017 el Estado Colombiano creó la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no repetición -CEV, cuyo decreto fundacional reconoce, entre otros aspectos, la importancia de construir comprensiones comunes en la sociedad sobre el impacto diferencial del conflicto en los niños, niñas, adolescentes y jóvenes para alcanzar la paz estable y duradera en el país; el reconocimiento de sus derechos vulnerados y de su condición de sujetos políticos importantes para la transformación social; así como la promoción de la convivencia en los territorios basada en la creación de ambientes transformadores que fundamentados en el diálogo, favorezcan la resolución pacífica de conflictos, el respeto, la tolerancia, el reconocimiento y la confianza en el otro, la cooperación y la solidaridad, la justicia social y la equidad de género.
Esta tarea requiere desplegar acciones con enfoque territorial, diferencial y de derechos que articulen las capacidades y experiencias colaborativas de quienes desde distintos campos hemos realizado acciones en los territorios afectados por el conflicto armado en el país. Dentro de este contexto, el papel de las y los investigadores resulta relevante en tanto aportan conocimiento situado y ejes de reflexión para esa construcción colectiva de memorias y verdades sobre lo ocurrido.
La presente ponencia busca aportar en esa dirección y pretende socializar resultados de investigación adelantada en la región del Magdalena Medio, específicamente en la subregión del Sur de Bolívar, desde el año 2011. Esta práctica de investigación colaborativa ha sido adelantada con las y los líderes campesinos del Comité Cívico del Sur de Bolívar –CCSB- y la Corporación Desarrollo y Paz del Magdalena Medio –CDPMM-, en 5 corregimientos del municipio de Simití. De manera particular, en la ponencia se propone focalizar en el análisis de las memorias sobre lo ocurrido entre 1998 y 2006. Durante este tiempo las comunidades campesinas del país, y en particular del Sur de Bolívar, vivieron los efectos en sus territorios de la más alta intensidad del conflicto armado entre guerrillas, paramilitares y las fuerzas armadas del Estado. No obstante, en estos territorios del Sur del Bolívar coexisten realidades construidas desde los años 60s cuando a causa de las violencias en otras regiones, germinaron procesos de colonización campesina en lo que para entonces eran zonas de reserva forestal del Estado. Poco a poco las condiciones para la escalada del conflicto armado en la región se fueron favoreciendo: llegaron las guerrillas (FARC y ELN); se produjo el despliegue de la acción contrainsurgente por parte del Estado Colombiano, apoyado por las políticas de E.E.U.U en su “lucha contra el comunismo”; y finalmente irrumpió el paramilitarismo en la segunda mitad de los 90s (inicialmente como Autodefensas Unidas de Colombia y posteriormente, hacia el año 2000, como Bloque Central Bolívar -BCB). Todo esto ocurría mientras la economía cocalera era utilizada por las lógicas del narcotráfico y desplazaba progresivamente la economía de subsistencia familiar, con todas las transformaciones socioculturales y generacionales que ello conllevó.
En medio de la confrontación armada, emergieron las acciones de resistencia campesina fruto de la organización social y comunitaria aprendida en el proceso de creación y fortalecimiento de las Juntas de Acción Comunal –JAC. No obstante, las prácticas de dominación paramilitar debilitaron y fisuraron el tejido social a partir de la puesta en marcha de diversas técnicas de exterminio y control de la población, sus paisajes y sus economías. Luego del declive de la economía cocalera, por efectos de la aspersión con glifosato promovida con el Plan Colombia (implementado con el apoyo de USA), la economía fue reorientada por los paramilitares hacia la producción de palma de aceite en el marco del plan de sustitución de cultivos ilícitos. A partir del año 2006, cuando se produjo la desmovilización paramilitar del BCB, se reinició el proceso de fortalecimiento social y político de las comunidades y de sus formas variadas de subsistencia económica, todo ello con el apoyo de organizaciones sociales, ONG locales, la cooperación internacional y de algunas iniciativas por parte del Estado en el ámbito local y nacional.
El estudio de lo ocurrido en el Sur de Bolívar permite reconocer, por un lado, las dinámicas socioculturales, políticas y económicas que dieron forma al paramilitarismo como estrategia de intervención del desarrollo basada en la dominación; y por otro lado, da cuenta de la manera en la que la juventud fue construida, y la experiencia de las y los jóvenes afectada de manera diferencial (en clave de género y generación), por las técnicas violentas de despojo y control de las economías campesinas, los territorios y sus poblaciones. Todo ello orientado bajo la racionalidad política del “Estado Substituto” que la estrategia paramilitar quiso construir, poner a prueba e implementar en el Sur de Bolívar como modelo para el país. La ponencia ilustra la manera en la que dicho modelo transformó las trayectorias campesinas de las generaciones jóvenes, sus identidades políticas individuales y colectivas y la manera como entendieron y se relacionaron con lo que para ellos y ellas era “el estado”
El análisis propuesto se basa en la triangulación de información proveniente de 5 fuentes: la observación participante durante las acciones de elaboración del Plan de Reparación Colectiva de estas comunidades campesinas (financiadas por la Organización Internacional para las Migraciones –OIM- y U.S. Agency for International Development –USAID-); los mapas comunitarios realizados con técnicas de Cartografía Social; la construcción de narrativas biográficas con las y los líderes del CCSB; la producción intelectual académica existente sobre el conflicto armado y el paramilitarismo en Colombia y en el Sur de Bolívar; y las investigaciones desarrolladas sobre el particular por parte de algunos medios de comunicación. Las metodologías de análisis se fundamentaron en las herramientas teóricas ofrecidas por la antropología visual, el trabajo de Michael Foucault, los estudios de gubernamentalidad y de juventud.