El trabajo analiza la construcción social del riesgo en la producción de soja en el Uruguay a partir de la percepción de diferentes actores mapeados, y forma parte de la investigación de doctorado de la autora, realizada en la Facultad de Ciencias Sociales – Udelar.La producción de soja en este caso es tomada como un ejemplo de los cambios que la producción agrícola ha sufrido en las últimas décadas.
Se presenta el contexto productivo del modelo actual de producción de soja, para luego pensar la problemática de la construcción social del riesgo en el mismo según el discurso de los diferentes actores mapeados a través de una estrategia cualitativa de investigación, por medio de análisis de información secundaria, entrevistas semi estructuradas y paneles de expertos.
El análisis retoma el enfoque de la percepción sobre la construcción social del riesgo y se basa principalmente en las tradiciones de la teoría sociocultural y de la sociedad del riesgo. Por otro lado, introduce la discusión sobre el papel de los actores en las políticas del riesgo y ambientales, el tipo de conocimiento legitimado y algunos moduladores de la percepción de estos actores como la controlabilidad o voluntariedad con relación a los riesgos.
A partir del análisis se observa, en primer lugar, que existen diferentes actores que son identificados como vinculados a la soja con diferentes niveles de vinculación con esta producción y con los riesgos que perciben. Por ejemplo, dentro de los actores estatales se menciona siempre en primer lugar al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), llamado como “El Ministerio”, sin necesidad de especificar cuál es, como el actor estatal con mayor vínculo con la realidad de la producción de soja en el Uruguay. Esta mención al “Ministerio” tiene bases en la legitimidad formal y simbólica entre actores para definir y ejecutar las políticas productivas vinculadas a la soja que tratan de regular también aspectos de la salud humana y ambiental. Lo interesante es que esta preponderancia del papel del MGAP por sobre otros actores es base para la percepción de riesgos entre actores cuyo discurso predominante refiere a riesgos de salud.
Un aspecto significativo que surge del análisis es que en términos de la construcción social del riesgo se encuentran procesos de naturalización, pero sobre todo ligados a cuestiones sobre ámbitos de articulación o potestades entre actores y en algunos casos a factores sistémicos o culturales. Por ejemplo, existe naturalización de riesgos asociados al tipo de modelo productivo, al paquete tecnológico requerido por la soja transgénica, a las formas de organización del trabajo en la agricultura, a las dificultades para la organización de los asalariados rurales de la agricultura.
Por otro lado, entre los actores analizados existen dos tipos de discursos predominantes: aquel que señala primordialmente aspectos vinculados a la salud humana y ambiental vs aquel que está principalmente focalizado en los riesgos productivos. Ambos discursos (productivo y de salud) involucran tanto saberes tecnocráticos y científicos como sociales que se vinculan entre sí por contar con intereses comunes, pero no necesariamente de manera articulada ni integral. El discurso “elitista” técnico -político en relación con la identificación y estrategias ante los riesgos se impone por sobre aquel saber “popular” anclado en la experiencia de convivir con ese riesgo. Esto se ve en las bases de legitimación de estos actores en torno a la producción de soja y/o a los aspectos de su ámbito que atiende vinculados a ella.
En estos discursos persiste la polaridad -caricaturizada aquí- entre bienestar del país (producción, desarrollo, progreso) vs bienestar social (salud humana y ambiental). El bienestar del país como consecuencia de la manutención de los niveles de crecimiento donde esta forma de producción de soja tiene un rol relevante y el bienestar social por medio de la conservación de la salud humana y ambiental. Esta polaridad aparece naturalizada. Estas perspectivas se presentan no sólo como contrapuestas, sino que muchas veces son percibidas como irreconciliables afectando la toma de decisiones, gestión y accionar sobre los riesgos percibidos, enfatizando la naturalización, la normalidad de que no puedan dialogar entre sí, por sobre su imposibilidad de cambio. Por ejemplo, la brecha existente entre Uruguay Natural (bienestar social – salud) y Uruguay Productivo (crecimiento y desarrollo).
La división salud vs producción es una estrategia analítica que no tiene por objetivo reproducir la naturalización de la escisión entre ambas dimensiones en una sociedad. Estas dimensiones no son necesariamente contrapuestas, pero sí generan posturas en torno a los riesgos a priorizar contrapuestas.
¿Por qué elegir entre un “Uruguay productivo” o un “Uruguay natural”? Si a simple vista no hay contraposición entre ambas metas que se presentan como complementarias como estrategias de desarrollo, tal vez al analizar los riesgos asociados a cada uno de los discursos las raíces de tal oposición se fundamenten en aspectos de índole cultural e institucionales difíciles de soslayar en el mediano plazo. Cuando se observa la construcción social del riesgo en la producción de soja emergen tensiones asociadas a la puesta en práctica de ambos tipos de políticas y a las rutinas que se generan en torno a las mismas. No obstante, un paso a dar para el estudio de este tema parece ser dejar de naturalizar la preeminencia de algunos actores por sobre otros en la definición de los riesgos a atender, y problematizar los espacios existentes de diálogo y articulación.
Los actores cuya visión está asociada predominantemente a elementos de salud, se autoperciben con niveles más bajos de controlabilidad y voluntariedad en términos a los riesgos percibidos específicamente en la producción de soja y la definición de modelos productivos / de desarrollo en general.
Parte de las dificultades o desafíos en la atención a las problemáticas societales planteadas por los actores incluidos en el análisis es lograr tender puentes entre ambas perspectivas que en algunos casos se presentan como diametralmente opuestas en sus intereses. Ligado a esto coexiste la naturalización de los riesgos intrínsecos a un modelo de producción que se visualiza como la “única alternativa” vs aquella visión que “lo demoniza”.
Esta atención diferencial de los riesgos entre actores responde a la interrogante de quiénes deben participar de los ámbitos de gestación de políticas debido a que es necesario saldar las perspectivas parciales en torno a las temáticas.
Los discursos encuentran puntos en común en la necesidad de establecer caminos hacia la producción sustentable, aunque se puede hipotetizas, con marcos de partida diferentes sobre cuáles son las bases de la sustentabilidad y el lugar de los recursos naturales en la misma. Este es un punto interesante para seguir profundizando en el futuro.