El Colegio de Estudios Latinoamericanos (CELA) es una licenciatura interdisciplinaria adscrita a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Partiendo de cuatro áreas generales (Historia, Filosofía, Literatura y Ciencias Sociales) pretende formar a sus estudiantes en el conocimiento de la realidad latinoamericana desde las humanidades y las ciencias sociales. Desde su creación, en 1966, ha tenido 2 modificaciones del plan de estudios y actualmente está en curso de aprobarse institucionalmente la tercera modificación del plan de estudios.
La ponencia que presento hace un balance de las tesis que han realizado los estudiantes de este Colegio y el proyecto contemporáneo que reafirma la vocación humanística del Colegio de Estudios Latinoamericanos. Se trata de presentar la modificación del plan de estudios como una innovación curricular en la formación en ciencias sociales y/o humanidades, una innovación que responde a una tradición curricular y por la que, será necesario observar la evolución de las preocupaciones teóricas y temáticas de los egresados de la carrera. Dicho balance implica el análisis de los temas, perspectivas y países que se estudiaron en las tesis de licenciatura presentadas para dar cuenta del tipo de producción que ha generado esta licenciatura.
Todo plan de estudios tiene que responder a las necesidades del contexto al que se enfrentan los estudiantes, tanto en términos laborales, como de proyección teórica que ayude a comprender mejor su contexto, así como para generar las herramientas que sirvan a la adaptación y transformación de dicho contexto. En ese sentido es que resulta de vital importancia entender la trayectoria de los egresados, vinculándola con las estructuras curriculares correspondientes. De este modo, se puede explicar, en una perspectiva histórica, la nueva estructura curricular del Colegio de Estudios Latinoamericanos de la UNAM.
En específico, se tiene contabilizadas 565 tesis en el periodo que va de 1974 a 2016. La licenciatura se transformó en Colegio en 1977 y para entonces sólo había titulado a dos estudiantes. En el periodo que va de la primera generación del plan de estudios de 1975 al establecimiento del plan de estudios de 2004 se titularon 189 estudiantes. De esta última fecha a 2016 se titularon 351 estudiantes. Estos datos absolutos, muestran que el promedio de titulación se ha ido incrementando de un titulado por año a 6.5 en el periodo intermedio y, finalmente, en el último periodo a 29.2 por año. Pero si ampliamos los años que abarca la carrera y comenzamos nuestra cuenta a los 4 años de haberse implementado el plan de estudio, los periodos van de 1981 a 2009, con 282 titulados, da un promedio de 10.5 por año y de 2009 al 2016, con 271 titulados, se incrementa el promedio a 32 estudiantes titulados por año.
La ponencia propondrá exponer las transformaciones curriculares de 1975, 2004 y 2018, poniendo énfasis en la concepción general de los programas de estudio así como en las críticas hechas a cada uno de ellos. En especial, me interesa resaltar la problemática de un plan de estudios interdisciplinario que articula las humanidades con las ciencias sociales, reafirmando un carácter esencialmente humanista, por un lado, y, por el otro, el problema de las áreas de estudio, esto es de las regiones que permiten configurar el estudio de regiones específicas de América Latina.
Mientras el plan de estudios de 1975 amplió las opciones de estudio abriendo una gran cantidad de materias optativas y donde había un grupo de ellas que eran obligatorias de elección (había que escoger cuatro semestres de estudios regionales según una división del subcontinente americano en 8 regiones con dos cursos semestrales cada uno); el programa de 2004 abandonó los estudios regionales, poniendo énfasis en materias obligatorias, lo que conformó en la práctica dos ciclos, uno en el cual se cursaban materias obligatorias, que abarcaba cerca del 80% de la carrera, y el segundo, conformado por materias optativas que era muy reducido. El nuevo plan de estudios apunta a retornar a los estudios regionales, a reforzar la formación disciplinaria al reducir las obligatorias, pero abrir un ciclo intermedio de especialización disciplinaria, donde el estudiante pueda escoger opciones en el marco de los troncos disciplinarios que promueve el Colegio (Historia, Literatura, Filosofía) y un último ciclo donde, en lugar de perspectivas teóricas y metodológicas, se vean problemas que requieran del análisis interdisciplinario. El cruce de estas perspectivas con los datos sobre los egresados permitirá dar sustento a las propuestas de transformación.