Epistemologías emergentes y pensamiento crítico en América Latina
Resumen Analítico
En estricto sentido ético pensamiento crítico es pensar la relación sujeto-sujeto, trascender la relación sujeto-objeto, sujeto-mundo, disponernos en nuestra vida personal y colectiva a comprendernos en una “proximidad originaria”, salvando aquellas brechas que nos separan, que nos distancian de otros, del mundo vital mismo.
Las epistemologías emergentes son epistemologías de los sujetos en relación y en ésta óptica se han propuesto en América latina las epistemologías de la conciencia histórica o de los sujetos en su presente potencial, las epistemologías del sur, las epistemologías de la subalternidad, en mucho sustento de las nuevas teorías críticas de la sociedad, de las nuevas iniciativas de construcción de la democracia en el continente.
Las epistemologías emergentes en América latina son construidas en diálogo crítico con los movimientos sociales del continente, en uso crítico de teoría respecto de las epistemologías modernas del siglo XX (racionalismo crítico, neopositivismo lógico, teorías críticas de la sociedad, fenomenología, hermenéutica, estructuralismo y post-estructuralismo), siempre en el horizonte amplio del conocimiento, las ciencias y las diversas culturas, las distintas cosmovisiones, en esa búsqueda constante por un pensamiento crítico latinoamericano con sus propias categorías de pensamiento, sus propias claves de lectura de realidad respecto del presente histórico en la vida moderna y de las tradiciones milenáricas, ancestrales.
Son epistemologías propositivas de un nuevo orden social y mundial en el espectro de las geopolíticas del conocimiento, las ciencias y la cultura.
La fuerza del pensamiento crítico latinoamericano, de las epistemologías emergentes en América latina, data de comienzos de los años 60 del siglo XX, pero se respalda en las luchas históricas de comunidades, pueblos y naciones por emanciparse del pensamiento hegemónico centro-europeo y poder descolonizar el poder, el pensar en el continente.
Esta decolonialidad, también pensada como deconstrucción, como debilitamiento, desinstitucionalización de los canones occidentales, es, igual, una desmonumentalización de la arquitectura de la razón moderna y sus promesas, sus violencias, para proponer, disponer sociedades humanas incluyentes, justas, equitativas, pacíficas, con un profundo respeto por las diversidades humanas, por las diferentes visiones de conjunto de realidad posibles. Son epistemologías de gran apertura gnoseológica.
Provenimos de un siglo XX convulso, a la sombra del totalitarismo, de profundas guerras ideológicas que empañaron el horizonte de las democracias en el continente, reproducción tal vez de las guerras eliminatorias occidentales, del conflicto este-oeste, norte-sur, occidente-oriente, reproducción quizá de polarizaciones políticas y también de dualismos racionales; no es fácil trascender en esta tragedia humana, en estas dicotomías trágicas. Para hacerlo es indispensable situarnos de nuevo en la relación sujeto a sujeto, cara a cara, rostro a rostro, y desde esta sencilla práctica social, instalar las conversaciones que requerimos para refundar el conocimiento, las ciencias, las artes, los mitos, las religiones, pero sobre todo las relaciones sociales, las interacciones humanas.