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Resumen de ponencia
Arte, cuerpo y construcción colectiva de la memoria: Bailarines toda la Vida- Danza Comunitaria

Dpto de Artes del Movimiento- Universidad Nacional de las Artes - U.N.A. (Argentina)

*Andrea Mabel Coido
*Aurelia Chillemi
*Osvaldo Aguilar



Arte, cuerpo y construcción colectiva de la memoria
Bailarines toda la Vida, Danza Comunitaria
 
Lic. Aurelia Chillemi
Prof. Andrea Mabel Coido
 
Bailarines toda la Vida, Danza Comunitaria es un proyecto de innovación pedagógica, artístico y social que se desarrolla en la Fábrica Grissinopoli desde el año 2002. Hemos cumplido 15 años de trabajo ininterrumpido. Es el primer elenco de Danza Comunitaria, abierto a la Comunidad de todas las clases sociales. El grupo es heterogéneo desde el nivel sociocultural, económico y etáreo y por sus diferentes nacionalidades lo cual permite generar situaciones de soporte mutuo. Entiende el arte, como una herramienta fundamental para el desarrollo social, la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.
Éste proyecto se inició desde la Extensión Universitaria del Departamento de Artes del Movimiento de la UNA, y a lo largo del tiempo fue ganando el espacio académico e investigativo sin perder la fortaleza en la extensión que es su eje constitutivo. Surge en un marco histórico político singular: la crisis del 2001 en Argentina, momento en el que los obreros luchaban por su derecho al trabajo. La toma de la fábrica dio lugar a la Cooperativa “La nueva esperanza” en Septiembre del año 2002. Crecimos juntos, ellos amasando grissines, nosotros danzas. La DC abreva de la Expresión Corporal desde sus técnicas y del Teatro Comunitario desde su metodología. Llevó un largo camino identificarla como tal. La idea de un taller integrado en el que pudieran incluirse niños, adolescentes adultos, adultos mayores, estudiantes y profesionales de la danza, vecinos, era de por sí ambicioso, pero haber tenido experiencia previa en estos desafíos me llevó a iniciarlo. Lo que no sabía eran las características que fue adquiriendo en cuanto a la cantidad de personas que se acercaron a la actividad atraídas precisamente por el contexto, y la cualidad de elenco móvil con el permanente fluir de personas. Esto significó un quiebre y una apertura. Lo aprendido no alcanzaba. Había que diseñar una nueva metodología para transmitir la enseñanza y para la creación colectiva de obra cuya resolución se fue dando en el andar, construyendo conocimiento desde la praxis. En el año 2005 ingresa al proyecto el profesor Osvaldo Aguilar, músico acompañante y compositor musical de nuestras obras y en el año 2012, la profesora Andrea Coido  como JTP de la cátedra. Menciono esto porque es imposible concebir la DC sin un fuerte trabajo de equipo, y me resulta imposible nombrar a todos los participantes que a lo largo de estos años fueron intérpretes e investigadores que han puesto el cuerpo para la continuidad de este proyecto. El dispositivo de Danza Comunitaria es agente de cambio. El desarrollo de una actividad artística en una fábrica recuperada permite un “salto”. Salirse del lugar de sujeto dependiente, aislado, carenciado, al lugar de sujeto creador productor de transformación individual y social. Trabajar en espacios no convencionales es democratizar la cultura, contrarrestar el elitismo de la danza y darle identidad como derecho social. El contexto determina un producto diferente, por eso el contenido de nuestras obras tiene un fuerte sentido comunicacional en relación a los DDHH y problemáticas sociales. Desde la D. C, hacemos foco en una práctica fortalecedora de la empatía. La anticipación del movimiento y el entonamiento afectivo van creando un tejido relacional, fuerte red sustentadora para nuestras vidas y para la de los demás. Ir reconociendo los códigos de movimiento desde lo individual hasta lo grupal, establece la confianza, porque cuando el movimiento circula todo sucede entre yo y los otros; como en la génesis humana, nada es individual, todo es con, por, y a través de los otros. Trabajar en un espacio no convencional, con un código de no censura y horizontalidad, donde desde las consignas y el trabajo creativo se ponen en acción valores de solidaridad, responsabilidad social, ejercitación de los roles de liderazgo, aprendizaje para ceder el rol o resignificar un espacio democráticamente compartido, genera confianza, respeto mutuo y reconocimiento del valor de la integración social como dispositivo de cultura en la comunidad. Se van articulando microtransformaciones en los sujetos y en los espacios habitados. Lo social se instala en la conciencia desde el proceso creativo de obra generadora de reflexiones y criticas al orden jerárquico hegemónico. Los vecinos artistas empiezan a reconocerse como  actores sociales y agentes transformadores en sus respectivos contextos. Podemos decir que se abre un gran abanico de movimientos.
Históricamente la danza ha sido atravesada por los significantes de éxito, belleza y juventud. Un elenco integrado está marcado por la diferencia, donde lo que se valoriza es el cuerpo comprometido con la realidad y su posibilidad expresiva. Nos mueve no perder la Memoria, rescatar nuestra identidad, salirnos de los bordes de lo establecido. En este caso la danza actúa como una forma de resistencia y militancia política productora de cuerpos sensibles y subjetividad encarnada. Tal como dice Castoriadis “La subjetividad no es un producto, es creación, es autocreación incesante, en una red de relaciones en que se vinculan en convergencia y emergencia lo social, lo histórico- cultural, lo psíquico, lo orgánico y lo biológico (Castoriadis, 1999).
Cuando la represión es el eje del sistema, se da un inevitable desfasaje entre la  capacidad y la posibilidad de dar lugar al proceso de creación. Esto es en perjuicio de las dimensiones culturales artísticas, que genera graves desequilibrios entre el hombre y su entorno. Surge el riesgo de que se empobrezca la diversidad creadora de la humanidad y de que se imponga paulatinamente el poder de quienes definen esos valores. Los integrantes del elenco viven la experiencia de participar como hacedores de la cultura, transformadores de la realidad, recreadores del buen trato, y la empatía. Ante un proyecto político-social hegemónico que hace a la producción de soledades, se genera una inclusión de los cuerpos desaparecidos en un dispositivo que recupera y les devuelve el sentido de su existencia y la visibilidad sustraídas.
Durante la exposición haremos referencia al proceso de creación colectiva de tres obras: “La Oscuridad”, dedicada a los desaparecidos durante la dictadura cívico militar. …”Y el Mar”, dedicada a los familiares de los desaparecidos. “El Baile”, dedicada a los soldados muertos por violencia ejercida por las fuerzas castrenses y a la violencia institucional.

Danza Comunitaria en Espacio para la Memoria ex Olimpo
Desde agosto del año 2016 el proyecto “Bailarines Toda la Vida” abre un nuevo espacio de talleres de Danza Comunitaria en el ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio.
Nuestros objetivos primordiales fueron y siguen siendo: acercar a las personas al reconocimiento y apropiación de ese Espacio, hacer de la memoria una permanente habitante del presente, dinámica, resignificar a través del Arte y la Danza, los lugares en los que se llevó a cabo uno de los peores genocidios de nuestra historia. Descubrir desde el movimiento y el encuentro colectivo cuánto de esa tragedia social se replica de diversas maneras, a veces de modos brutales y otras de modos casi imperceptibles. Resignificar, simbolizar y darle forma artística a todo aquello que sucedió y continúa sucediendo, en forma colectiva. Y danzar como homenaje a la vida.
Para enfatizar esta propuesta de habitar y ponerle cuerpo a estos espacios, en el año 2017 organizamos desde el equipo docente del Taller, un ciclo de Danza Debate titulado: Moviendo imágenes, emociones e ideas. Durante 8 funciones (una por mes) fueron presentándose obras coreográficas o elencos que abordaban en sus creaciones, cuestiones vinculadas con derechos humanos ( en su mas amplia concepción) y/o problemáticas sociales.
Luego de cada presentación se abríó un espacio de diálogo compartido entre artistas y público. Formó parte fundamental de la función este intercambio sobre sensaciones, emociones, pensamientos, recuerdos, reflexiones. Abrir un espacio intergeneracional, con gente de diferentes oficios y profesiones, tomando la obra coreográfica como disparador para la construcción de nuevos saberes en forma colectiva. Replicando desde la palabra este eje fundamental de la Danza Comunitaria de que “nada es individual, todo es con, por, y a través de los otros”.





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* Coido
Dpto de Artes del Movimiento- Universidad Nacional de las Artes U.N.A.. Buenos Aires, Argentina

* Chillemi
Dpto de Artes del Movimiento- Universidad Nacional de las Artes - U.N.A.. Buenos Aires, Argentina

* Aguilar
Dpto de Artes del Movimiento- Universidad Nacional de las Artes - U.N.A.. Buenos Aires, Argentina