En las últimas décadas, muchos cambios sociales, culturales, económicos y políticos han sucedido en el Perú y en todo el mundo. Cada vez es mayor la participación de las mujeres en el espacio laboral, ha disminuido la tasa de fecundidad, se retrasa la maternidad y se han generado cambios en las estructuras familiares, entre otros importantes sucesos. Estos cambios han impactado en la vida de las mujeres y también han generado modificaciones en el sistema de género, identidades femeninas y representaciones de la maternidad.
El cambio generacional y el mayor acceso de las mujeres a la educación universitaria habrían promovido tanto una mirada más crítica al sistema tradicional de género como reflexiones sobre proyectos de vida basados en la libertad y autonomía. Además, ambos factores estarían influyendo en la postergación de la maternidad en relación al desarrollo profesional, dimensiones que les otorgan reconocimientos y gratificaciones a las mujeres. Asimismo, el mayor acceso a la educación universitaria estaría generando una mayor participación de las mujeres en el espacio público. En esta línea, las personas de estratos medios bajos tendrían mayor interés en desarrollar una carrera profesional para mejorar sus condiciones socioeconómicas y las de sus familias. Esto se entendería a partir del interés y el gran esfuerzo que realizan las familias de estos estratos para que sus hijos e hijas accedan a la educación universitaria.
Sin embargo, es importante destacar que tales cambios impactan de manera diferente en las mujeres, dependiendo de sus contextos e historias personales, así como de su estrato socioeconómico, etnia y edad, entre otras categorías.
Precisamente, desde el enfoque de género, la ponencia identifica y analiza las representaciones sociales de la maternidad de mujeres jóvenes universitarias de estratos medios bajos de la ciudad de Lima e indaga en las relaciones que se tejen entre su participación en el espacio doméstico y público, especialmente cuando desean integrarlos en sus proyectos de vida.
Marco teórico metodológico
La ponencia se sustenta en el marco teórico de sistema de género (Scott), relaciones de género (Ortner) y maternidad (Tubert y Palomar).
El marco metodológico se sostuvo principalmente en la teoría del núcleo central de Abric (2001), que plantea que toda representación social está constituida por un núcleo central y elementos periféricos.
La metodología de la investigación fue cualitativa y se realizaron entrevistas a 17 estudiantes de diversas carreras en dos universidades públicas de Lima, principalmente habían nacido a inicios de los noventa, pertenecen al estrato medio bajo de Lima y no son madres.
Hallazgos
Las jóvenes entrevistadas consideran que una mujer realizada tiene dos dimensiones. La primera se refiere a una mujer trabajadora, preferentemente con estudios superiores, su actividad laboral le genera satisfacción y logra resultados eficientes y óptimos. La otra dimensión de la mujer realizada es tener una pareja y ser madre.
Las jóvenes entrevistadas planifican sus proyectos de vida y se evidencian cambios en estos en comparación con la generación anterior. La maternidad está siendo retrasada, además al matrimonio y a la maternidad como metas personales se les suma el desarrollo profesional. En esta generación también se visibiliza la búsqueda de relaciones de género más igualitarias y una mirada a la sexualidad de manera más abierta.
Acerca de las representaciones sociales de la maternidad, como núcleo central se halló que la maternidad constituye una fuente de afecto y compañía. La maternidad significa tener una “persona compañera” para toda la vida, además la madre será un sujeto necesario e importante para el otro, con el que construirá una relación de dependencia.
Como elementos periféricos se tiene a la noción de la maternidad asociada al sacrificio. La condición de ser madre se basa en el modelo mariano. El sujeto mujer desaparece para dar origen al sujeto madre y el autocuidado se transforma en el cuidado del otro. En esa línea, la maternidad también convierte al sujeto mujer en un sujeto asexual, sin deseos ni erotismo y refuerza la idea de la sexualidad con fines reproductivos (Garay 2008). El sacrificio tiene también una dimensión biológica con los malestares y dolores alrededor de la menstruación, embarazo y parto.
A la vez, el embarazo y parto constituyen capacidades biológicas de las mujeres que marcan diferencias con respecto a los hombres, que son consideradas por las jóvenes entrevistadas como una ventaja frente a los varones. Por ello, el segundo elemento periférico es la idea de la maternidad como único espacio propio de las mujeres.
El tercer elemento periférico de las representaciones de la maternidad es que responde a una idealización de la familia hegemónica. El modelo de maternidad se enmarca dentro de una familia tradicional y heteronormativa por los componentes que reúne: fertilidad, heterosexualidad y pareja (Burgaleta 2011).
Finalmente, el cuarto elemento periférico plantea que la maternidad se constituye en una fuente de tensiones entre el espacio doméstico y el espacio público y que las jóvenes buscan equilibrar como ejes centrales de sus identidades.
Sobre esta relación entre el espacio público y privado se desglosan varias ideas. Las jóvenes demandan que los hombres también deben participar en el espacio doméstico, sobre todo cuando son padres. Esta idea resalta sobre todo porque el trabajo doméstico también resulta agotador para las mujeres cuando ellas lo asumen sin mayor participación masculina.
El acceso a la educación superior genera que las jóvenes valoren su participación en la esfera pública, además, sobre todo la familia y la escuela son instituciones que les impulsan a tener autonomía económica. La madre se convierte un actor clave en incentivar esta autonomía.
Las entrevistadas consideran que el acceso a la educación superior les permitirá ser sujetos independientes económicamente de sus parejas. Además, el acceso a la educación superior es configurado como el medio para la movilización social ascendente, así como el reconocimiento y prestigio que otorga a la persona y también a la familia.
En esa línea, expresan que el trabajo otorga a las mujeres elementos importantes para su valoración como sujetos: la independencia económica y el desarrollo de sus habilidades y capacidades, además que las convierte en sujetos que aportan a la sociedad.
Las jóvenes están retrasando la maternidad para fortalecer su participación en el espacio público, pero no la están negando, puesto que se presenta como una dimensión diferente pero complementaria del desarrollo profesional.
Las entrevistadas consideran importante equilibrar ambos proyectos aunque consideran que se presentan periodos en los que se tienen que priorizar uno de los dos ámbitos. Además, consideran que las mujeres no pobres lograrán de mejor manera el logro de este equilibrio.
Precisamente, tratar de lograr este equilibrio genera que las mujeres cumplan una doble jornada, que les conlleva a un mayor esfuerzo y tener poco tiempo para sí mismas. Esto también sería una expresión del sacrificio de la maternidad y también de la figura idealizada de la súper mujer, figura poco real de lograr que a las mujeres les genera una tensión constante, un exagerado y poco beneficioso esfuerzo físico y mental y un sentimiento de culpa.
Las jóvenes consideran que la maternidad les implicaría hacer una pausa en sus carreras profesionales. La maternidad no sería solo una realización personal sino que a la vez constituye un detenimiento, que constituiría también un sacrificio por la condición de ser madres.
En sus proyectos de vida, las jóvenes indican que quisieran dedicarse a ser madres a tiempo completo por un tiempo aproximado de un año o tres años, periodo en que consideran que el hijo necesita cuidado total de la madre y es la edad en que ya dejaría el espacio familiar para ingresar al sistema escolar. Consideran que esa dedicación hacia el niño generará que sea un “buen ciudadano” y ese será el aporte de la madre a la sociedad. No obstante, esto podría generar una dependencia económica de sus parejas aun cuando esta situación ha sido bastante criticada e indeseada por las jóvenes.
Se visibiliza la idealización que se tiene del tiempo en que la gran mayoría de mujeres solo se dedicaban a lo doméstico. Con esta idea se está cuestionando los cambios acontecidos en el orden tradicional de género con la participación de las mujeres en el espacio público y se les infunde sentimientos de culpabilidad.
Conclusiones
Las representaciones sociales evidencian que existen cambios en el reconocimiento de las decisiones de las mujeres sobre sus historias de vida de manera más libre y autónoma, pero a la vez se evidencian tensiones con la permanencia de nociones estereotipadas. Se presentan las tensiones entre discursos tradicionales y modernos de las jóvenes: entre un sistema de género tradicional y la autonomía de las mujeres.
La participación de las mujeres en el espacio público no estaría siendo tan valorada ni reconocida, además que afrontarían muchas desigualdades y dificultades, por lo que las mujeres seguirían privilegiando su maternidad como esfera de reconocimiento.
De esta manera, la investigación constituye un aporte a los estudios de género acerca de las representaciones de la maternidad considerando las variables de género, etárea y socioeconómica. Adicionalmente, se aporta a los análisis sobre la participación de las mujeres en el espacio doméstico y el espacio público, a partir de los cambios sociales y culturales acontecidos en las últimas décadas.
*Esta ponencia se basa en los hallazgos de la tesis de maestría de la autora titulada Representaciones sociales de la maternidad y los significados que le asignan las mujeres jóvenes universitarias de estratos medios bajos de Lima Metropolitana en la construcción de las feminidades e identidades femeninas (2016).