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Resumen de ponencia
Los claroscuros de la cooperación china en Argentina: resistencias sociales en defensa de la tierra y el ambiente a las represas Kirchner-Cepernic

*Sol Mora



China encuadró su aproximación a América Latina alrededor de la noción de cooperación Sur-Sur. Acorde a ello, las “asociaciones estratégicas” se tornaron una categoría central de su discurso hacia diversos países de la región. En este escenario, el fortalecimiento de sus relaciones bilaterales con Argentina alcanzó un hito en el año 2014, cuando ambos Estados establecieron una “Asociación Estratégica Integral”. Dos proyectos de infraestructura, un área prioritaria de la cooperación china hacia América Latina, se convirtieron en emblemas de la nueva etapa de la alianza con China: por un lado, el mejoramiento integral del ferrocarril Belgrano Cargas; por el otro, el Complejo Hidroeléctrico Presidente Néstor Kirchner- Gobernador Jorge Cepernic (actualmente Complejo Cóndor Cliff y La Barrancosa) en la provincia de Santa Cruz. La última representa la mayor inversión de China en el extranjero y a pesar de contar con un sólido respaldo gubernamental, desató un rotundo rechazo en sectores de la sociedad asociado a su impacto sobre el ambiente y el control de la tierra y los bienes comunes.
La ponencia se interesa por comprender la naturaleza y los efectos de la cooperación Sur-Sur de China en la infraestructura argentina. Con ese fin, realiza un estudio de caso del conflicto socioambiental en torno a la construcción de las represas Kirchner-Cepernic. Sin embargo, se propone una mirada desde abajo de la obra, es decir, desde las resistencias encabezadas por la sociedad. En consecuencia, se interroga por las características e impactos socioambientales de la cooperación china que son puestos de manifiesto a través de las ideas y acciones de resistencia social.
Con base a la Ecología Política Latinoamericana y el enfoque neogramsciano de las Relaciones Internacionales de Robert Cox —en especial las nociones de extractivismo, hegemonía y resistencias sociales—el argumento de este trabajo es que, mediante su resistencia, los movimientos y organizaciones sociales demuestran que el proyecto de las represas Kirchner-Cepernic está atravesado y reproduce un conjunto de relaciones de poder material, discursivo e institucional. De ese modo, lo que China presenta como cooperación, en términos materiales e institucionales replica los patrones de explotación de la naturaleza propios del Norte, caracterizados por la desigualdad ambiental.
Este es expuesto mediante un análisis del conflicto en sus aspectos materiales, ideológicos e institucionales. El estudio de los acontecimientos se circunscribe al período que se inicia en 2014, con la firma del acuerdo para el financiamiento de la obra, y finaliza en 2017, cuando la Justicia Federal rechazó dos medidas cautelares que ordenaban la detención de la construcción de las represas.
La conclusión destaca el carácter multidimensional del conflicto, ya que involucra el uso de las aguas del río Santa Cruz, pero además incorpora la problemática de la propiedad de la tierra. También son importantes en la disputa la biodiversidad, los glaciares y las áreas protegidas. A lo anterior subyace la discusión energética y el futuro de las relaciones entre China y Argentina.
Desde un plano material, se comprueba que la resonancia del conflicto en el espacio público esta signada por las capacidades de la potencia y la convergencia de intereses del gobierno argentino y China en torno a la obra. La sociedad civil demostró el peso de ese poder material al objetar su exclusión en el diseño del proyecto y ante la imposibilidad de hacer oír su preocupación por la defensa del ambiente y los medios de subsistencia. Esas consideraciones son subestimadas por el gobierno frente a la prioridad otorgada a solucionar la crisis energética y fortalecer las relaciones con China.
En términos ideológicos, las resistencias colocan en primer plano las contradicciones existentes entre las prácticas y el discurso de cooperación, beneficios mutuos e intereses comunes de los países en desarrollo esbozado por China. Además, al rescatar el valor ambiental y cultural del área, problematizan las ideas hegemónicas de la naturaleza.
Por último, en términos institucionales, las resistencias sociales develan que las instituciones a las que acudieron para exigir la detención del proyecto reproducen las relaciones de poder material y discursivo. No obstante, la sentencia de la Corte Suprema que exigió la suspensión de la obra simbolizó un cambio en las ideas y las condiciones materiales.
Por consiguiente, las resistencias de la sociedad tornan visible la desigualdad ambiental que permea la megaobra. Esta cristaliza la pérdida de su capacidad para decidir sobre el acceso y uso del río, los glaciares, el ambiente y sus tierras. Por el contrario, los beneficios recaen en el gobierno y las grandes empresas y bancos chinos, que adquirieron el poder de controlar los bienes naturales de Santa Cruz.
A un nivel más profundo, el conflicto socioambiental pone de manifiesto que dentro las relaciones sino-latinoamericanas es posible la reproducción de relaciones de explotación de la naturaleza propios de la dinámica Norte-Sur. En este sentido, la asimetría de poder económico y político entre China y Argentina tiene su correlato en el plano ambiental, como lo demuestra la amenaza de la aplicación de la cláusula de "cross default" ante probables cambios en el proyecto que apunten a priorizar la dimensión ambiental.






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* Mora
Escuela de Política y Gobierno. Universidad Nacional de San Martín - EPyG/UNSAM. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina