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Resumen de ponencia
La experiencia migratoria de africanos subsaharianos que intentan cruzar el Mediterráneo

Grupo de Trabajo CLACSO: Violencia y migraciones forzadas

*Pablo Blanco



El presente trabajo reflexiona sobre las migraciones forzosas provenientes del África Subsahariana con destino final Europa, desde los procesos de descolonización y las transformaciones que se vivencian en la actualidad.
Las migraciones, en los últimos años, han sido resultado de conflictos violentos hacia el interior de los Estados o entre diferentes Estados. Cuando se creía que las migraciones masivas forzadas, vinculadas a conflictos disminuirían con el fin de la Guerra Fría, en África y Asia, se mantuvieron y hasta se incrementaron en algunas regiones concretas, aumentando también los riesgos que entran en juego en la experiencia migratoria, todo esto sin dejar de lado en la incidencia política, social, económica y cultural de las migraciones forzosas provenientes de África Subsahariana, que emplean grandes territorios del Magreb como tránsito hacia Europa. Éste abordaje agrega una nueva mirada sobre el conocimiento histórico de la región, a partir de estos acontecimientos.
Me interesa abordar en el presente trabajo las migraciones que se han manifestado en el continente africano con destino a Europa durante los últimos años cada vez más: las denomino migraciones desesperadas , ligadas estrechamente a las migraciones masivas forzosas. Desplazamientos en los que la persona emprende una experiencia traumática, catastrófica, casi sin ser consciente de los peligros que dicha experiencia acarrea. Ni siquiera estos desplazamientos entran en tipologías clásicas sobre migraciones, como por ejemplo, la empleada por Aderanti Adepoju, que las clasifica en voluntarias y en forzosas, entre otras variables.
En contingencia no se sabe que va a suceder, pero algo sucede. Las condiciones en las que viajan en las embarcaciones precarias ya es compleja; pero lo es más aún cuando el mar y las tormentas acechan, queriendo romper el último y minúsculo espacio de posibilidad real de seguir con vida. Aparece el desorden en tanto se sitúa en la línea del tiempo entre el olvido de las circunstancias anteriores y el desconocimiento de los estados futuros. Se asumen riesgos que jamás se pensaba que iban a asumirse, simplemente porque la situación vivida no estaba en sus planes. Estamos de acuerdo con Chambers cuando dice que la migración implica un movimiento en el que el lugar de partida y el punto de llegada no son inalterables ni seguros; “exige vivir en lenguas, historias e identidades que están sometidas a una constante mutación. Siempre en tránsito, la promesa de una vuelta a casa se vuelve imposible”. La migración desesperada es una mutación compleja, ya que no hay marcos ni mapas epistemológicos únicos que permitan unir las diferentes experiencias que se desprenden de ella. Se instala la incertidumbre.
En el caso concreto de los africanos subsaharianos, el tránsito está marcado por la interdependencia entre los recorridos parciales de los individuos en diversas situaciones de experiencia, donde el cambio es la fuerza movilizadora de la subjetividad migrante; es cambio dentro de una continuidad. Los migrantes desesperados comienzan a ver el mundo, el futuro, a partir de cada “presente” de la contingencia: desde cuando se toma la decisión de querer partir de su tierra de origen; el tránsito por las redes de trata de seres humanos en movimiento en los países del Magreb; la permanente espera en las costas del Mediterráneo africano, el viaje en barcazas precarias por el mar hasta llegar a Europa y la llegada al nuevo continente, con escasas posibilidades de integración a las sociedades receptoras. Cada “presente” muestra temporalidades diferentes; y esas temporalidades van condicionando las diversas decisiones que ha llevado a cabo en su viaje.
Pero insisto con el concepto de migraciones desesperadas. Los movimientos humanos, como cualquier otro fenómeno social, debe analizarse en el contexto socio-histórico en que se desenvuelven, teniendo en cuenta la actividad del hombre. Y los datos invitan a pensar en por qué la migración es una salida al infierno
De ésta manera, la investigación se llevará a cabo partiendo de las siguientes preguntas problematizadoras: en primer lugar, las personas que deben forzosamente huir de su tierra y que emprenden un recorrido sin destino conocido, ¿qué experimentan? ¿Qué sienten? ¿Por qué lo hacen? ¿Cómo va configurando su subjetividad? Si esa situación le crea dificultades al inmigrante, además de el prejuicio que pueda llegar a tener la sociedad receptora hacia él, ¿qué debe hacer? ¿Irse a otro lugar donde probablemente viva la misma problemática? En definitiva, el problema implica dilucidar la configuración de subjetividades de los inmigrantes en esos desplazamientos. Aquí se deben tener en cuenta las diferentes motivaciones que movilizaron a éstas personas a desplazarse de su lugar de origen, donde la guerra ha formado parte del paisaje africano, a modo de acompañamiento trágico, durante el nacimiento de la democracia en el continente. Las guerras no solo han interrumpido el proceso de cambio, sino que han creado también las condiciones en las que el militarismo reglamentado ha debilitado los estados, las instituciones y las actitudes pluralistas; además de haber fomentado el extremismo y el miedo entre los habitantes; esto, sumado al hambre, la persecución, la miseria, el desarraigo, hace que la persona vea reducido su campo de acción ante dicha situación: luchar, morir, sobrevivir o huir. Ante éstas opciones, la última es la que podría llegar a superar las tres anteriores; con la huída su vida y la de su familia pueden mejorar.
En segundo lugar, se debe tener en cuenta la inserción socio-cultural de las personas que se integran o intentan integrarse en la sociedad receptora que ni siquiera conocen. Debe estar al tanto de la situación en la que se halla inmerso, cuya pauta cultural no implica un refugio sino un campo de aventura, a través de un proceso de indagación, donde se define el hecho nuevo, se capta su significado y se (intenta) transformar de a poco el esquema general de interpretación del mundo Aquí se pone en juego lo que H. Bhabha denomina la lucha entre la representación psíquica y la realidad social. En éste sentido, ¿Qué problemas debe afrontar el migrante ante ésta situación? ¿De que manera sobrevive en el nuevo espacio geográfico en que se halla inmerso? ¿Qué significaciones culturales se hacen presentes al momento de insertarse en una nueva sociedad, cargada de prejuicios hacia el diferente?
Intentar dar cuenta de la subjetividad de una persona que huye de su país sin un destino conocido por ella implica una tarea de investigación muy compleja y requiere de la respuesta a diversos interrogantes vinculados al movimiento desde su lugar de origen hasta la inserción sociocultural en el país receptor, sin dejar de lado las complicaciones que envuelve la travesía que une los dos puntos geográficos.




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* Blanco
Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco - FHCS. Comodoro Rivadavia, Argentina