Nicos Poulantzas (1936 – 1979) escribió en un momento de grandes transformaciones sociales, entre el ocaso del período de crecimiento casi ininterrumpido del capitalismo “occidental” durante tres décadas y el inicio de un período de crisis y perturbaciones del orden socio-económico en la década de 1970. En la víspera del cambio de época que estas crisis anunciaban el teórico griego se preguntó por la reconfiguración de la democracia en los Estados capitalistas europeos, cuya inestabilidad institucional parecía ser solamente el síntoma de un desequilibrio estructural más general del propio capitalismo avanzado. El declive del Estado de bienestar en los países europeos estaba engendrando para Poulantzas otra forma de Estado cada vez más alejada de las masas, que de manera creciente experimentaban un desfasaje entre sus representaciones de la democracia política y sus condiciones socio-económicas de vida. A esta nueva forma de Estado el autor la llamó "estatismo autoritario" en la medida en que se trataba de un régimen que tendía al control exhaustivo del conjunto de las esferas de la vida social y al debilitamiento de las instituciones de la democracia representativa y de las libertades políticas.
A cuarenta años de la publicación de Estado, Poder y Socialismo, el libro en el que Poulantzas volcó estas reflexiones teórico-políticas, su vigencia parece más firme que nunca. Luego de décadas de hegemonía del proyecto neoliberal a nivel global y de "realismo capitalista" (en los términos de Mark Fisher), comprendemos el alcance de las tensiones entre capitalismo y democracia que el teórico marxista observaba en los Estados capitalistas contemporáneos. Por ese motivo, en mi ponencia me interesa analizar las coordenadas de aquella crisis de la configuración político-económica de las sociedades capitalistas europeas que Poulantzas diagnostica a finales de los años '70 a partir del concepto de "capitalismo democrático" de Wolfgang Streeck. Lo que Streeck entiende por capitalismo democrático es una formación social que se consolidó luego de la Segunda Guerra Mundial en Norteamérica y en Europa occidental y que entró en crisis durante la década del '70, cuando el “acuerdo de posguerra” comenzó a desintegrarse dando paso al neoliberalismo. Estas tres décadas (conocidas como "les treinte glorieuses") serían el único período en el que habrían coexistido bajo el capitalismo el crecimiento económico y la estabilidad social y política logrados mediante la democracia. A pesar de tratarse de una excepción más que de la regla, nuestro imaginario de lo que es o debería ser el capitalismo moderno estaría modelado por el éxito del encuentro entre capitalismo y democracia de esos años. Sin embargo, actualmente asistimos al derrumbe de ese “matrimonio forzado” (como le llama Streeck): la soberanía político-económica de los Estados nacionales parece acotarse cada vez más ante las fuerzas del mercado, mientras que la resignación política de las clases populares avanza frente a unas instituciones democráticas incapaces de traducir en políticas concretas favorables a ellas sus demandas. En este marco, considero pertinente una revisión de las tesis de Poulantzas no sólo para extraer de allí algunas claves de lectura de la actual crisis del capitalismo a nivel global y, particularmente, del vínculo cada vez más problemático entre capitalismo y democracia en América Latina, sino también para pensar las paradojas de un pensamiento político emancipatorio en la actualidad que proyecte nuevos horizontes que desafíen la ubicuidad geográfica y casi ontológica del capitalismo. Algunas de las preguntas que animan esta revisión son las siguientes: ¿hasta qué punto puede la democracia representativa apoyar procesos de cambio social radical? ¿Qué efectos pueden tener las masas por medio de sus representantes en el rumbo que toma la política económica del propio país, en un momento en que globalmente los Estados toman decisiones en función de las coordenadas internacionales del capitalismo y no simplemente del voto por un proyecto político determinado? ¿Es posible imaginar hoy horizontes postcapitalistas?