Resumen de ponencia
Economía Feminista, Sostenibilidad de la Vida y Economía Social Solidaria
Grupo de Trabajo CLACSO: Economía feminista
*Maria Arcelia Gonzáles Butrón
Caracterizando la crisis actual como una crisis de reproducción dado que se están
destruyendo las fuentes de la vida -a los seres humanos y a la naturaleza-, recuperamos
algunas alternativas que tienen como sentido y horizonte la sostenibilidad de la vida,
humana y planetaria. Se comparte un ejercicio crítico a la economía de mercado dominante,
que fundamenta la llamada globalización económica, desde algunos principios, teorías y
prácticas económicas alternativas que se están desarrollando no sólo en América Latina
sino en el mundo. Especialmente se recuperan los aportes de la economía para la vida, la
economía social solidaria (ESS) y la economía feminista crítica al capitalismo.
Uno de los aportes más trascendentes de la teoría feminista fue el develar la coexistencia de
dos sistemas -el sistema capitalista y el sistema patriarcal-, que explican la desigualdad, la
discriminación y las distintas formas de opresión hacia las mujeres principalmente, y a la
sociedad en general. La economía feminista en diálogo e interpelación con otras propuestas
económicas no capitalistas viene contribuyendo decisivamente a la tarea de construir otra
economía, otra sociedad, a través de la crítica sistemática y la construcción de alternativas
frente a estas fuentes de la desigualdad y de relaciones de poder jerárquicas.
Quienes optamos por el compromiso político de construir una economía que garantice la
reproducción ampliada de la vida de todas las personas, consideramos que es fundamental
romper con la dicotomía producción/reproducción para entender y atender el
funcionamiento real de la economía, así como desnaturalizar el cuidado de la vida humana
como una tarea a desarrollar en los hogares sólo por las mujeres. Se trata en cambio de que
hombres y mujeres, la sociedad en su conjunto, asuma esta responsabilidad y que se
construya una nueva institucionalidad que ponga en el centro el cuidado de la vida.
Una tarea impostergable: Otra economía frente a la crisis de reproducción
En muchos espacios sociales, académicos y no académicos, ya no es cuestionable la
dimensión estructural y sistémica de la crisis planetaria que enfrentamos día a día, cuyas
consecuencias son devastadoras para la mayoría de seres humanos en todos los continentes.
En América Latina, incluyendo México, los datos cuantitativos y cualitativos muestran que
no sólo se mantiene sino que ha crecido la indigencia, la pobreza, la desigualdad económica
y social; continúa la destrucción de vastas áreas de nuestros territorios extrayendo riquezas
vegetales y minerales que hoy son fuente de enormes ganancias para los principales centros
de acumulación del capital.
En el campo de las ciencias económicas y sociales críticas, se vienen compartiendo diversas
caracterizaciones de esta crisis como consecuencia de una nueva fase del capitalismo.
Consideramos que se trata de un sistema económico de mercado más salvaje y excluyente,
lo que nos lleva a afirmar que estamos ante una crisis de reproducción porque está en
peligro la vida actual y la vida futura.
En esta ponencia nos sumamos con algunas economistas feministas (Gonzáles y Quiroga,
2010) que la caracterizan como “crisis de reproducción”, referida a la exclusión sistemática
de amplios sectores de la población del acceso a los recursos indispensables para satisfacer
sus necesidades de reproducción, biológica y social. La crisis es entonces de orden
sistémico. Sin embargo, la concepción hegemónica de “economía” sitúa las crisis de
reproducción en el orden social, como una externalidad a su campo y registra solo las
problemáticas ocurridas en los mercados.
Esta crisis es consecuencia del intento irresponsable de avanzar hacia una globalización
orientada por el libre mercado. Como señalan Hinkelammert y Mora (2013), o se continúa
con el actual ritmo y formas de acumulación del capital o se elige la vida planetaria y
humana como valor principal y sentido de la economía. En este último caso, el bien
común pasa a ser definido como la reversión de las tendencias mencionadas; esa
posibilidad de reversión requiere de una teoría crítica y de un pensamiento propositivo que permitan superar la desesperación a través de la acción estratégica de múltiples actores en
procura de construir otra economía. Aquí se postula la posible convergencia entre
corrientes que tienen mucho que aportar en esa dirección. En este sentido la economía
feminista, la economía del trabajo, la economía social y solidaria y la economía para la
vida, entre otras propuestas con un sentido similar, ofrecen alternativas frente a la crisis de
reproducción.
En el campo académico muchos caracterizan a estas últimas como parte de las economías
heterodoxas en contraposición a la economía ortodoxa que sustenta al sistema dominante
actual, como único posible, viable y deseable. Pero, hay un sector creciente de economistas
que están empeñados en separar a la ciencia económica del resto de ciencias sociales con
argumentos bastante discutibles.