Imaginarios de participación política de jovenes de la universidad del cauca
La comprensión de las formas en que los jóvenes conciben la política y de las acciones cotidianas a partir de las cuales la ponen en práctica, es de vital importancia para revalorar el concepto de participación y lo que implica para la población de los países con un gobierno democrático. Ello permitiría dar reconocimiento a los jóvenes y los actos que rompen con la noción de que no existe interés ni participación.
Por tanto resulta importante la comprensión de la dimensión política en la vida de los jóvenes universitarios para lograr un mayor acercamiento a sus intereses, exigencias y preocupaciones. Al entender sus formas de expresarse y emplear el lenguaje, así como sus procesos de significación mediante los cuales interactúan, se hace posible entablar un diálogo dentro del mismo canal. Ello facilita la generación de un debate con miras a la deliberación, donde ellos también reciban un reconocimiento para exponer sus opiniones como herederos del sistema político en que se desenvuelven.
Por tanto, la agenda de los estudios sobre participación política y jóvenes en el siglo XXI, se observan el influjo de medios que se han consolidado en nuestra época como lo son las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Asimismo, actualizaría y contextualizaría este tipo de investigaciones al caso específico de la Universidad del Cauca.
En este sentido, en Colombia el departamento del cauca, la ciudad de Popayan y l auniversidad del Cauca, resulta necesario entablar diálogos con los jóvenes, ya que son quienes se apropiarán de las formas institucionales y, principalmente, serán los encargados de reformar su realidad. Al comenzar a reconocer sus preocupaciones desde temprana edad y orientarles hacia el bien común, es más factible lograr un consenso donde su futuro también pueda recibir certezas y prepararse para formar instituciones acordes con sus necesidades.
A modo a de problematizacion
A nivel mundial, los jóvenes han sido entendidos como un elemento fundamental de la vida política de cada país. Ello, debido a que representan a quienes serán los herederos de cada sistema y quienes, a mediano o largo plazo, tomarán el control de las instituciones, principalmente dentro de las naciones con una forma de gobierno democrática (Martí, 2012). Sin embargo, existe una preocupación internacional porque las cifras no mienten: este sector tan indispensable no se encuentra interesado por las modalidades formales de participación política.
La problemática se refleja en situaciones como el abstencionismo, el distanciamiento con respecto de los partidos políticos, la carencia de interés por información de carácter político, entre otras categorias presentes en los estudios realizados en todo el mundo. Si se realiza un análisis de los números de forma general, todas las estadísticas realizadas por diversos gobiernos parecen mostrar que la juventud comprende al grupo menos involucrado en las instituciones públicas (Barrero, 2013).
En Colombia, la juventud representa a un sector muy importante. De acuerdo con las estimaciones del Sistema Nacional de Información en Juventud y Adolescencia de Colombia (JUACO, 2017) existen 12, 757, 040 jóvenes; de los cuales, 6, 514, 604 son mujeres y 6, 242, 436, hombres. Ello significa que las personas dentro de un rango de edad entre los 14 y 28 años cumplidos (Ley 1622, 2013) abarcan 28% de la población colombiana. De dichas cifras, aquellos mayores de 18 años; aproximadamente 7 millones (DANE, 2015), ya son comprendidos por la ley como ciudadanos y pueden llevar a cabo diversas prácticas de participación política de carácter institucional, tales como ejercer el voto (Cifuentes, 2015). En este contexto, la problemática se reafirma al visualizar que se trata de la población con menor interés en el ámbito público (Barrero, 2013).
Ante el diagnóstico mundial de una apatía generalizada entre los jóvenes al momento de participar en el sistema político, se deben analizar aquellas fallas estructurales que desembocan en tal postura, así como repensar las formas en que el Estado ha comprendido la participación política puesto que, de acuerdo con diversas posturas teórico- metodológicas, han sido sumamente limitadas Incluso, el gobierno colombiano ha reconocido la importancia de un cambio en torno a la forma en que se desenvuelven los procesos políticos en el país (JUACO, 2015).
La propuesta anterior es producto de un fenómeno perceptible en diversas sociedades: los jóvenes han dejado de ejercer su vida política de la forma esperada de acuerdo con las convenciones sociales. Su participación no se ciñe al ejercicio del voto o a exigir la protección de sus derechos a partir de mecanismos y procedimientos institucionales, ésta ha adquirido nuevas caracterizaciones. Al respecto, el analista Alejandro Martí (2012) menciona que
En estos días las nuevas generaciones nos han recordado que la democracia no se acaba en el voto y confío en que recuerdan que tampoco lo hace en las marchas y manifestaciones. La democracia se trata de fijar una postura, presentarla a la sociedad y debatirla –y por supuesto que en este proceso gritar y aplaudir también es válido.
Si se retoma la definición más aceptada de participación política que la describe como “la actividad que tiene la intención o el efecto de influenciar la acción gubernamental ya sea directamente —afectando la implementación de políticas públicas— o indirectamente —influenciando la selección de las personas que diseñan aquellas políticas—” (Verba et al., 1995: 33), se observa que las formas de involucramiento no son claras y pueden rebasar el ámbito institucional. Tal como se ha comenzado a suscitar entre los jóvenes y que se sugiere sean entendidas desde los siguientes precedentes (JUACO, 2015):
• Existen nuevas y diversas formas de expresión política entre los jóvenes, las cuales el Estado no puede ignorar, sino analizarlas e impulsarlas.
• La expresión de lo político se ha realizado desde diversas interpretaciones de la realidad. Entre ellas, los jóvenes cuentan con su propio código y sus propias formas de uso del lenguaje.
• Las motivaciones de los jóvenes para participar políticamente no son necesariamente compatibles con las expectativas y prioridades del Estado en su totalidad. Las causas que lleven a un individuo a participar pueden ser diversas y su homogeneización resulta sumamente complicada.
Así, la juventud en Colombia y diversas partes del mundo ha consolidado diversas formas de participación política desde su percepción y su contexto, las cuales rompen con el mito de la no participación. Al mismo tiempo, ha ejercido su cualidad como ciudadanía desde posturas diferentes a las convencionales que van desde expresiones artísticas hasta la construcción de portales políticos, manifestaciones, debates públicos e, incluso, la configuración de procedimientos diferentes a los institucionales. Siguiendo el pensamiento de Chantal Mouffe (1999), este tipo de comportamientos pueden entenderse como acciones micropolíticas. Así, se es posible identificar que las prácticas políticas se hacen presentes en diferentes contextos.
Más recientemente, ha sido Mouffe (1999, p. 191, 2007) quien ha desarrollado, desde una concepción pos-schmittiana, la distinción entre la política y lo político. En ese marco, ha situado a lo político como una dimensión ontológica, relacionada con la imposibilidad de eliminar los antagonismos del seno de la sociedad, y ha posicionado a la política en el plano óntico, vinculándolo a las prácticas sociales e institucionales que “subliman” (sin eliminar) lo político, construyendo un determinado orden “agonista” (adversarial) (Fair, 2014: 171).
Es así como se manifiestan diversas formas de expresión que vinculan e interrelacionan expresiones de carácter político, acciones y manifestaciones con alto contenido estético, prácticas concretas de solidaridad social, ancladas en la lucha por el reconocimiento de las diferencias y las diversidades, que configuran desplazamientos y transformaciones importantes en las formas tradicionales de comprender las ciudadanías, las formas de participación y expresividad en el escenario de lo público de los jóvenes.
La distinción realizada entre la política y lo político permite observar que los jóvenes pueden desarrollar prácticas políticas en su vida cotidiana y pueden aspirar a participar desde distintos modelos, más allá del ámbito estatal, público o institucional, muchas de ellas se reflejan en su desenvolvimiento dentro del contexto académico; es decir, en las escuelas y universidades. Por su parte, los analistas y el Estado deben identificarles y entenderles para ampliar el campo de acción de la participación y brindar un espacio a las manifestaciones juveniles dentro de los procesos de toma de decisiones de carácter político. Principalmente, si se retoma la idea de Ulrich Beck (1998) en torno a lo político, quien menciona que es preciso repensar la política para atender la necesidad de certidumbre en torno al presente y futuro de los distintos sectores poblacionales.
A partir del planteamiento descrito, se observa que existe la participación política por parte de los jovenes colombianos y del todo el mundo; sin embargo, ésta se ha manifestado de formas que trascienden, rebasan y resultan contrarias al ámbito institucional. Dichas expresiones, entendidas como acciones micropolíticas, no han sido reconocidas del todo y, mucho menos explicadas con miras a identificar su origen: los procesos de significación realizados por parte de los jóvenes en torno a las nociones de política, ciudadanía y participación política, los cuales desembocan en actos colectivos e individuales encaminados a incidir en el sistema pero de formas no convencionales y estipuladas por la ley.
Por tanto, la tensión instituido/instituyente, es constitutiva de la significación que se quiere dar al concepto de la participación política en jovenes. Estos dos co