El texto es un relato del proceso de incidencia política de los jóvenes desarrollado entre 2015 y 2017 en el departamento de Nariño, específicamente la ciudad de San Juan de Pasto. Un proceso con vicisitudes, nudos, procedimientos y tratamientos que después de un trasegar por el reconocimiento del joven como sujeto de acción y decisión, cataliza en el periodo mencionado -máximo esplendor de su movilización y logros-, toda una gama de acciones que motivaron cambios institucionales y sociales. Uno de ellos, la formulación de un plan de desarrollo juvenil, insertado en los planes institucionales, tanto local como regional.
La realidad colombiana es rica en procesos organizativos y de incidencia, cada región cuenta con un cumulo de experiencias que se pierde en los anaqueles de la memoria particular o colectiva (tanto de quienes participaron en la causa o quienes lograron de alguna manera interactuar con ellas) y la prensa local. Este relato intenta solventar esta falencia, irrumpe y motiva un proceso de sistematización colectiva de lo que se hizo, se hace y trazar pautas de los horizontes posibles que pueden construir.
Para tejer este relato, senté a varios jóvenes para degustar un café –si les hubiera dicho la intención tal vez ninguno acudiría por un desprecio y juicio de valor a las investigaciones que en su mayoría usurpan y no colaboran en los procesos-. La idea era conversar en torno a asuntos y tejer un dialogo que nos conduzca a la acción concreta. Usando de World Café, dialogamos y trazamos una historia, al finalizar les confesé la intención y juntos planeamos una sistematización colectiva (que aún se posterga pero ya hay una voluntad, estas líneas). Días después complemente la historia con retazos que guarda mi memoria y una bitácora donde escribo mi diario vivir y el resultado es el texto que leen.
Como es difícil entretejer, esta visión parcial e individual, organiza la experiencia de incidencia política juvenil en tres momentos: revisión, recuento y análisis. Momentos ligados a la forma como se organiza la experiencia de los jóvenes que nos juntamos para reconocernos, actuar y el momento actual de reflexión. Siguiendo este hilo conductor, el documento está organizado de igual manera.
En primer lugar, contextualiza las particularidades donde se desarrolla el accionar juvenil, con un recuento histórico de las luchas juveniles locales y su aparición en la escena local y regional, tanto social como institucional. Narra los hechos que permitieron cimentar la incidencia entre 2015 y 2017 como punto de quiebre que marcó un antes y después. Este es el primer momento donde los jóvenes se juntan para reconocerse logrando superar estigmas hacia el joven e impulsando cambios institucionales como la oficina de Juventud y la formulación de la política pública.
En segundo lugar, establece las vicisitudes, nudos, procedimientos y tratamientos del proceso juvenil entre 2015 y 2017, momento donde se cataliza todo el trasegar juvenil en la ciudad. Indica el modo operandi de los actores, sus alianzas y relación con la institucionalidad. Es una etapa donde los jóvenes se juntan para actuar, en el cual los jóvenes pasan a la palestra pública no como objetos sino sujetos con capacidad de direccionar, influir, mostrar y realizar. Un momento que consolido espacios institucionales y todo un accionar social.
Por último, como producto del dialogo colaborativo, analiza lo acontecido y en prospectiva propone los escenarios que se deslumbran. Siendo, al mismo tiempo, el cumplimiento de un compromiso adquirido del café donde se vio la posibilidad que este relato sirva a dos propósitos conjuntos. Primero, ser una intención de sistematización que acerque la ciencia a la sociedad y viceversa, en contextos donde funcionan desarticulados o ajenos entre sí. Segundo, dejar un vestigio del movimiento juvenil local y del sur -epistemológico- de Colombia en los anaqueles de la memoria de otros lares y así tejer nuevas relaciones, discursos y praxis más allá del territorio donde se habita.