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Resumen de ponencia
La construcción de la 'ideología de género' como respuesta al avance de derechos reproductivos y ciudadanía sexual en Uruguay

Grupo de Trabajo CLACSO: Género, (des)igualdades y derechos en tensión

*Susana Rostagnol Dalmas



En Uruguay, el siglo XXI se inició con la aparición del aborto en la agenda pública y política. Cada avance de las propuestas para su legalización se correspondía con una arremetida conservadora. Cuando a fines de 2012 se aprueba la Ley Nº18. 987 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que despenaliza la práctica del aborto bajo determinadas condiciones, los grupos conservadores desplegaron diversas estrategias para intentar volverlo a la ilegalidad en un fallido intento por derogar la ley. Continuaron luego actuando para cercenar su alcance, a través de una demanda al Tribunal de lo Contencioso Administrativo y mediante una creciente práctica de objeción de conciencia por parte de efectores de salud.

Contemporáneamente a los devenires de la legalización del aborto, se aprobaron leyes que ampliaron la ciudadanía sexual: el matrimonio igualitario y el cambio de nombre y sexo registral. Se acompañaron de escasos debates y poca resistencia, aunque no puede olvidarse que el arzobispo de Montevideo de la época afirmó que la homosexualidad era una enfermedad.

La ampliación legal de derechos reproductivos y ciudadanía sexual se abrió paso a pesar de las dificultades, en ello fue fundamental la amplia base de organizaciones sociales que apoyaban la expansión de derechos. Incluidos en los nuevos derechos, estaba la implementación de programas de educación sexual. Si bien el intento por incluir la educación sexual en la curricula escolar había comenzado pocos años después de la recuperación democrática, se acentuó en este siglo. Cada una de las sucesivas propuestas de educación sexual encontró una cerrada crítica por parte de grupos conservadores, especialmente aquellos ligados al Opus Dei y a las iglesias evangélicas neo-pentecostales. Uruguay es un país fuertemente secular, sin embargo la Iglesia Católica ostenta un poder económico importante, articulado con el poder político, mientras que los grupos neo-pentecostales incrementan el número de fieles a igual que en otros países de la región. En 2000 se edita el libro “Escucha, aprende, vive” para ser distribuido en los centros de enseñanza secundaria, pocas semanas después se lo retira, por la presión de la iglesia católica y otros grupos conservadores. En 2008 se llevan a cabo una serie de capacitaciones en educación sexual dirigida a docentes en el marco de un nuevo programa que resulta en una “Guía didáctica de educación y diversidad sexual” dirigida a maestrxs, profesorxs, y demás integrantes de la comunidad educativa. La guía fue realizada por el Ministerio de Desarrollo Social, la elaboración estuvo a cargo de una organización LGBTI habiendo sido luego revisada por el Instituto Nacional de las Mujeres y por ANEP (Administración Nacional de Educación Pública), quienes la prologaron. Apenas presentada, los jerarcas de ANEP la prohíben porque entendían que no conocían su contenido lo suficiente. Por su parte, la Conferencia Episcopal Uruguaya lanzó fuertes críticas a la guía de las cuales grupos conservadores se hicieron eco. Más recientemente, se elabora una nueva guía desde el Estado, esta vez la elaboración está en manos de una reconocida ONG que trabaja con la infancia. Se trataba de una guía de educación sexual dirigida a maestrxs. Corre la misma suerte que sus antecesoras. Pero ahora, las voces que se levantan en contra de la distribución de la guía esgrimen el argumento de la ‘ideología de género’, y tal vez no sea exagerado pensar que en ello ven un pacto con el demonio, como el que veían en los años de la caza de brujas.

En Uruguay, a igual que en otros países de la región, los grupos conservadores fueron tomando los discursos de la ‘ideología de género’ para boicotear primero los programas de educación sexual, luego la totalidad de los avances en derechos sexuales y derechos reproductivos, y los avances de la ciudadanía sexual. El resurgimiento conservador global pone en cuestión el derecho de las mujeres a interrumpir sus embarazos, y también pone en cuestión el derecho a expresarse y vivir de acuerdo a una diversidad erótica.  Ha creado esta noción maniquea y casi extravagante: ‘ideología de género’, que tal como es presentada, carece de seguidores. Es un claro ejemplo de la post-verdad, y en tanto tal resulta útil para desarticular los avances en el terreno de los derechos sexuales y reproductivos, y de ciudadanía sexual. En términos generales, este nuevo impulso conservador se desarrolla bajo una democracia formal, que se articula con la moralización conservadora de la sexualidad. ¿Qué significa la ideología de género? Puede decirse que en voz de los grupos conservadores, desestabiliza el status quo liberal-patriarcal. Los discursos para contrarrestarla, entonces, constituyen un esfuerzo por controlar el deseo erótico y el orden de procreación a fin de ordenar la sociedad de acuerdo a sus fines, todo debe volver a su cauce, a las viejas certezas, a las jerarquías incustionadas.

Frente a estos discursos y acciones, los distintos feminismos están dando batalla. Lo vienen demostrando cada 8 de Marzo de manera contundente. A lo largo de la ponencia se examinan las distintas confrontaciones –especialmente en el análisis discursivo- entre los movimientos que fortalecen la expansión de derechos reproductivos y sexuales, así como la ciudadanía sexual; y los movimientos conservadores que procuran constreñir el ejercicio de la sexualidad y las decisiones reproductivas.





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* Rostagnol Dalmas
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Universidad de la República - FHCE/UDELAR. Montevideo, Uruguay