En Colombia la construcción de paz ha sido un proceso que no se reduce a los Acuerdos recientemente firmados entre la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas y Revolucionarias de Colombia, en adelante) y el Gobierno Nacional, esto porque no sólo existieron intentos previos con este grupo revolucionario, sino que en más de 50 años de conflicto armado i) se dieron otros procesos de concertación y mediación de la guerra con grupos igualmente alzados en armas, por ejemplo el M-19 (Movimiento 19 de Abril). Y ii) han existido iniciativas y experiencias de organizaciones que han trabajado en la construcción de paz en los territorios por parte de comunidades indígenas, campesinas y de afrosdescendientes que en la actualidad es necesario visibilizar y aprender de ellas. En este sentido, uno de los primeros retos que tiene la implementación de los Acuerdos de Paz entre las FARC y el Gobierno Nacional es poder leer el contexto histórico territorial de construcción de paz en donde han participado diferentes organizaciones en este caso de carácter indígena.
De este modo, este ponencia pretende evidenciar que para la implementación de dichos acuerdos es necesario reconocer las demandas que en términos de políticas públicas han existido en los territorios, delimitando la actuación al Movimiento Indígena Colombiano, a partir de la discusión que mujeres indígenas yanaconas han manifestado, en tanto que para ellas existe la preocupación de la forma cómo han sido consideradas, valoradas y reconocidas las demandas del movimiento indígena colombiano; al tiempo que plantean que “al parecer en Colombia hablar de nuestra participación es nueva” en este caso manifiestan que existe un gran “desconocimiento de los retos en la participación de las mujeres indígenas en la construcción de estos acuerdos”; y el mismo ejercicio de investigación ha permitido evidenciar que es poco el diálogo teórico entre las perspectivas de paz y el campo de las políticas públicas. Lo que aquí se expone es resultado de la reflexión que se ha hecho en un proceso de investigación de tesis doctoral que tiene como principio metodológico la participación activa y el diálogo plural que recupera el lugar de la enunciación de mujeres indígenas yanaconas que han liderado procesos de toma de decisión en el campo de las políticas públicas, en la medida que relatar que el empoderamiento ha implicado no sólo evidenciar sus distintas formas de participación sino también narrar sus preocupaciones con relación a los compromisos y retos históricos de carácter político, económico y social que se tienen hoy día en este país en el marco de los Acuerdos de Paz.
Así, esta ponencia se desarrolla exponiendo los principales referentes teóricos que orientan esta discusión, la descripción de la metodología que se viene trabajando con las mismas mujeres, algunos de los resultados preliminares de esta investigación y aspectos que son considerados como parte de la discusión en términos de conclusiones. Desde una perspectiva de Investigación, Acción, Participativa (IAP), la definición del marco teórico que ha orientado esta investigación se ha ido construyendo en la medida que se avanza en el conocimiento con la comunidad, para el caso de este artículo se hizo una selección conceptual teniendo como base las siguientes preguntas: ¿Qué deben saber los profesionales que ayuden a las comunidades a construir políticas para la implementación de los acuerdos de paz?; ¿qué tenemos que aprender todos en la construcción de la paz en Colombia?, ¿Cómo podemos compartir saberes entre comunidades indígenas y universidades para construir políticas que den vida a los acuerdos?.
La primer respuesta fue memoria histórica, los profesionales que apoyen la construcción de políticas públicas en el marco de implementación de los Acuerdos de Paz tienen que tener una lectura, comprensión y manejo de la historia de los territorios dónde esté desempeñando su labor, y aquí es donde debe aplicar lo que la teoría denomina enfoque diferencial y territorial, y no basta con que tenga muy buena formación teórica debe tener una lectura comprensiva de lo que ha ocurrido en cada territorio. Aquí las mujeres entrevistadas manifestaron que la educación tiene un papel fundamental, no sólo como se han planteado que es tener acceso desde las mujeres víctimas, consideran que esto aunque es vital, no es lo único, pues se debe formar (orientar, enseñar, educar) desde la básica primaria hasta las universidades, inclusive a nivel de posgrado, porque “no siempre se conoce de la historia del país donde vives, hay profesionales que son muy buenos, pero no tienen ni idea de lo que nos ha tocado vivir en el territorio” (Trabajo Grupal, Marzo 23 de 2017). Contar la historia de lo que pasó es doloroso para todas las mujeres que participan en esta investigación, aun así, consideran que deben existir “casas de pensamiento” para promover la memoria de las víctimas para dialogar sobre lo que ha pasado y que no vuelva a ocurrir.
Se debe aprender acerca de cómo se construyen políticas públicas, es muy valiosa la postura que estas mujeres asumen, pues consideran que “todo se volvió política pública, entonces debemos saber qué es eso, para que nadie resulte engañado” (Trabajo Grupal, marzo 23 de 2017). Definir el concepto de política pública parte de reconocer que no existe una única definición, un elemento principal es la existencia de la acción gubernamental, la presencia de otros elementos pueden variar la perspectiva o mirada analítica que de una política pública pueda hacerse.
Coincidiendo con Andre Noê Roth (2003), existen algunos elementos centrales para identificar la existencia de una política pública. Estos son: i). La presencia del estado o entes gubernamentales: su implicación como responsable para responder o propone. ii) La “percepción de problemas”: como procesos de identificación de problemáticas susceptibles de intervenir con acciones. iii). La “definición de objetivos y proceso”: o metas de cumplimiento, procesos que implica la toma de decisiones, existencia y asignación de recursos, la generación de alianzas para muchos de los casos. iv) La presencia del actor social: asumido en principio como un Sujeto activo, no simplemente como beneficiario de la acción del Estado, sino como aquel que posee las capacidades para identificar, demandar, proponer o discutir con los actores correspondientes del Estado.
En el caso de la implementación de los Acuerdos de Paz, la preocupación que aparece es que en el último año (2016 a 2017), desde la academia, las organizaciones de tercer sector, el Estado y los organismos de cooperación internacional han resultado incontables expertos en políticas públicas y paz; sin embargo cuando se indaga por la relación teórica entre las perspectivas de paz y las políticas públicas no aparece literatura directa, reconociendo que se está empezando a escribir al respecto. Lo preocupante es que se está cayendo en una dinámica de instrumentalización de esta relación, es decir del campo de las políticas públicas y de las perspectivas de paz, y se coincide con las mujeres indígenas yanaconas entrevistadas cuando manifiestan su preocupación en reconocer que la paz está siendo más concebida como un tema y no como un proceso.
En este sentido, es preciso decir que de acuerdo con Vincet Fisas (2010) la construcción de la paz busca poner fin a las violencias estructurales, que han dado origen al conflicto armado, para Galtung (1998 y 2003) la violencia estructural es por ejemplo la exclusión económica, política, social y cultural, que priva de agua potable a las comunidades indígenas, o la precariedad de las carreteras que tienen los territorios de origen, o la falta de infraestructura para la prestación de servicios de salud o educación. La violencia cultural es el racismo, discriminación y exclusión que para el caso de las comunidades indígenas ha sido desde la época de la conquista. Y la violencia directa que es la física, por ejemplo homicidio, amenaza, desplazamiento, masacres, desaparición. Las mujeres indígenas yanacona entrevistadas junto con sus familias han sido víctimas de todo tipo de violencias, de hecho de acuerdo con el Auto 004 de 2009 todo el pueblo yanacona en Colombia ha sido declarado como víctima colectiva , en este sentido no es extraño encontrar que varias de estas mujeres debieron desplazarse a la ciudad para salvar a sus hijos e hijas o a ellas mismas de reclutamiento forzado.
Para Galtung la construcción de la paz está relacionada con la reducción de las violencias, se basan en la reconciliación, en la limpieza del pasado, en la construcción de un futuro. La paz depende entonces de la identificación del conflicto subyacente, la búsqueda de soluciones en lugar de participar de la guerra, la construcción la paz implica iniciar un diálogo sobre el conflicto y en la búsqueda conjunta de soluciones más que en los encuentros violentos (2014. p.16). Galtung (1998) considera que el conflicto es una interacción de tres elementos relacionados con cada tipo de violencia: contradicción relacionada con la violencia cultural, actitudes y presunciones con la violencia estructural y comportamiento relacionadas con la violencia directa.
En este caso las mujeres reconocen que la paz es un compromiso para seguir generando formas de mediación y transformación del conflicto, lo que exige distinguir entre la paz positiva y paz negativa que establece Galtung y la paz imperfecta propuesta por Francisco Muñoz.