El contenido de esta ponencia, presenta parte del desarrollo conceptual del proyecto investigativo intitulado “El discurso de la Promoción de la Salud para jóvenes en la Ciudad de México, durante el periodo 2013-2018”, como parte de mi proceso formativo en la Maestría en Medicina Social de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco. Este análisis busca presentar la formulación de políticas como un proceso productivo, que en su devenir produce “problemas”, “objetos”, “sujetos” y “lugares”; y particularmente, analizar sus implicaciones en el marco de un movimiento de promoción de la salud, que en su expresión hegemónica opera como estrategia biopolítica funcional al orden social dominante y en oposición al ejercicio del derecho a la salud.
En el estudio contemporáneo de las políticas existe una clara prevalencia de la discusión en términos técnicos sobre la definición e implementación de estas, que ha desplazado al análisis crítico sobre la configuración de sus contenidos (Almeida & Báscolo, 2006; Salinas & Tetelboin, 2005). Este análisis asume una mirada histórico-crítica sobre la producción de la política social de salud a través del análisis de políticas como discurso, que busca demostrar cómo las acciones inmersas en la producción de políticas públicas están interconectadas y configuradas por los contextos sociales y políticos en los cuáles tienen lugar, y cómo los discursos regulan el conocimiento del mundo y nuestra comprensión compartida de los eventos (Shaw, 2010).
Desde esta mirada, las formas de comprender el proceso salud-enfermedad, y las prácticas sociales orientadas a resolver las demandas del proceso, lejos de estar definidas por criterios exclusivamente técnicos y “científicos” se encuentran socio-históricamente determinadas por procesos económicos, políticos e ideológicos de carácter estructural. En lugar de ver al gobierno respondiendo a “problemas” que llanamente “existen” en determinada configuración social, el análisis de la política como discurso sostiene que los “problemas”, “objetos”, “sujetos” y “lugares” se construyen en las propuestas de políticas que se ofrecen como respuestas, y permite dirigir la atención a la forma en que los conjuntos de políticas relacionadas, ejercen el poder a través de la producción de “verdad” y “conocimiento” (Bacchi & Goodwin, 2016).
Las prácticas sanitarias institucionalizadas son producto de la modernidad, surgieron junto al capitalismo y el nacimiento del Estado moderno en Francia, Inglaterra y Alemania; determinadas en general por las necesidades de la producción capitalista, y en particular, por las formas que este modo de producción asumió en cada sociedad. Con esta institucionalización de las prácticas sanitarias se transitó de una medicina privada a una colectiva, se socializó el cuerpo como poseedor de la fuerza productiva. El saber médico dejó de atender exclusivamente la enfermedad y extendió su poderío a otras esferas de la salud y la vida individual, pero, sobre todo colectiva. El control no se ejerce ya sólo sobre la conciencia o la ideología sino sobre el cuerpo. Este fue constituido como realidad biopolítica y la medicina se erigió como estrategia biopolítica (Foucault, 1977).
La promoción de la salud es un movimiento heterogéneo, cuyo registro formal de nacimiento es la Carta de Ottawa (OMS, 1987). Bajo el mismo nombre se cobijan diversas conceptualizaciones, que responden a intereses de clase diversos y opuestos. Sigerist, en su primera conceptualización la catalogó como una de las cuatro tareas de la medicina (González, Castro, & Moreno, 2011), posteriormente Leavell y Clark (1979) la integraron como primer nivel de prevención en su modelo de medicina preventiva, con el informe Lalonde fue establecida como eje estratégico de la política de salud, dirigido al desarrollo integral de la salud, con énfasis en el bienestar y reducción del costo de la atención médica (Lalonde, 1981). Estos acercamientos conceptuales a la promoción de la salud previos a Ottawa se sustentan en dos modelos conceptuales del proceso salud-enfermedad: el epidemiológico-social y el socio-sanitario (Castro Albarrán, 2016). La primera Conferencia Internacional de Promoción de la Salud acogió la conceptualización más amplia, en consonancia con Alma-Ata (OMS, 1978). A lo largo de las declaraciones de las seis conferencias posteriores pueden identificarse las tendencias en oposición y diferentes momentos de la correlación de fuerzas.
El discurso actual de la promoción de la salud se encuentra bajo la tensión de los paradigmas médico-preventivista, conductual-individualista y de la salud colectiva. Para Castro Albarrán (2016) con la difusión del informe de la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS (CDSS, 2008), el discurso de la promoción de la salud, especialmente en algunas de sus vertientes (desarrollo de capacidades de las personas para decidir sobre estilos de vida saludables, establecimiento de políticas públicas reductoras de riesgos y de información y protección al consumidor, y políticas de mejoramiento de ciertos entornos) viene fortaleciéndose y consolidándose como programa ideológico de un nuevo movimiento, que no sólo orienta las prácticas en salud a la contención de costos de la atención de enfermedades, sino que en su corriente hegemónica, inscrito en el paradigma conductual-individualista, promueve el consumo de “estilos de vida saludables” en el mercado y ha llegado a constituirse en una estrategia biopolítica que participa en la construcción de determinado tipo de sujetos sociales, con características útiles a la estructura económica contemporánea y alejados del sujeto social con capacidad de controlar sus condiciones de vida y ejercer el derecho a la salud que impulsó la Promoción de la Salud en su origen formal en Ottawa.
Referencias
Almeida, C., & Báscolo, E. (2006). Use of research results in policy decision-making, formulation, and implementation: a review of the literature. Cadernos de Saúde Pública, 22(Sup), S7-S19. Recuperado a partir de http://www.scielo.br/pdf/csp/v22s0/02.pdf
Bacchi, C., & Goodwin, S. (2016). Poststructural Policy Analysis.
Castro Albarrán, J. M. (2016). Promoción de la salud. De discurso preventista a estrategia biopolítica del siglo XXI. Implicaciones para el ejercicio del derecho a la salud. Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco.
CDSS. (2008). Subsanar las desigualdades en una generación: Alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud. Recuperado a partir de http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/44084/1/9789243563701_spa.pdf
Foucault, M. (1977). Historia de la Medicalización. Educación médica y salud, 11(1), 3-25. http://doi.org/10.1016/j.angio.2014.05.001
González, R., Castro, J., & Moreno, L. (2011). Promoción de la salud en el ciclo de la vida. México D.F.: McGraw-Hill.
Lalonde, M. (1981). A new perspective on the health of canadians. Minister of National Health and Welfare, 76. http://doi.org/H31-1374
Leavell, H., & Clark, E. (1979). Preventive medicine for the doctor in his community: an epidemiological approach. Huntington, N.Y.: R. E. Krieger.
OMS. (1978). Declaración de Alma-Ata. En Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud, Alma-Ata, URSS, 6-12 de septiembre de 1978 (pp. 6-8). Recuperado a partir de http://www.promocion.salud.gob.mx/dgps/descargas1/promocion/1_declaracion_deALMA_ATA.pdf
OMS. (1987). Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud. En Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud (Vol. 1, p. 129). Recuperado a partir de http://amro.who.int/Spanish/AD/SDE/HS/OttawaCharterSp.pdf
Salinas Figueredo, D., & Tetelboin Herion, C. (2005). Las condiciones de la política social en América Latina. Papeles de Población, 11(44), 83-108. Recuperado a partir de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=11204404
Shaw, S. E. (2010). Reaching the parts that other theories and methods can’t reach: How and why a policy-as-discourse approach can inform health-related policy. Health, 14(2), 196-212. http://doi.org/10.1177/1363459309353295