El trabajo tiene como objetivo realizar una reconstrucción sobre los modos de problematizar la cuestión de la inseguridad en la Argentina actual en distintos grupos socio-ocupacionales, observando cómo explican y comprenden las “causas” sociales del delito y la vinculación de estas problematizaciones con la construcción de diferentes formas de sociabilidad. A partir de la segunda mitad de la década del noventa se instala en la escena política y mediática la cuestión de la inseguridad y, en concatenación, la intensificación de las respuestas punitivas frente al delito, consolidando los procesos de producción social del delito y endurecimiento punitivo en un contexto de consolidación del neoliberalismo como orden social. Desde entonces, se tornó estrecha la relación entre los medios de comunicación y la producción de los miedos en tanto fueron centrales en la generación de estereotipos sociales asociados a la peligrosidad como también en relación a las pautas para comprender el delito y las formas de control del mismo. De esta forma, el problema de la “inseguridad” opera en la producción, amplificación y naturalización de la fragmentación social. De esta forma, la lógica neoliberal no tiene como objetivo la integración social sino administrar y gestionar la fragmentación social a través de las políticas de seguridad que operan tanto material como simbólicamente. En concatenación, desde la década del noventa y en un contexto de exacerbación punitiva, la noción de peligrosidad se reactualiza e impacta en la delimitación de políticas destinadas específicamente a poblaciones definidas como portadoras de riesgos y peligros para resguardar y proteger a los “ciudadanos de bien”.
La problematización de la cuestión de la inseguridad tuvo niveles de politización inéditos en la campaña electoral de 1999. En ese momento, el ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires Carlos Ruckauf, exponente de la postura de la derecha penal, fue uno de los propulsores principales del discurso de la “mano dura” para enfrentar el delito, proponiendo a las fuerzas de seguridad “meter bala a los delincuentes”. En ese momento, la “mano dura” significó una política de Estado a partir de la cual se naturalizó la represión policial, el crecimiento de las tasas de encarcelamiento y la pauperización de las condiciones de encierro de las personas detenidas en comisarías y cárceles. A partir de la década del setenta y posteriormente con mayor intensidad en la década del noventa, comienza un proceso de reorientación neoliberal en el campo de la política social. Desde entonces entra en crisis la estructura de protección social basada en la seguridad social como mecanismo reductor de riesgos sociales que había caracterizado a los Estados de Bienestar de posguerra. Se desarma la extensión de los derechos sociales, enquistados a partir de la lógica de la seguridad social , para reconfigurar formas de intervención social centradas específicamente en la asistencia. De esta forma, la grilla discursiva organizadora de las formas de intervención ya no se centró en la seguridad social (noción de derechos) sino en el principio de necesidad centrada en los sujetos, sus características y comportamientos.
Ya en los años setenta pero con mayor intensidad en los años noventa se desarmaron las protecciones sociales del Estado y se tornó aceptable la exclusión de algunas poblaciones a partir de la criminalización de su posición social, es decir, en sintonía con los discursos que asocian delito y pobreza. Con la nueva gestión del gobierno nacional a finales del año 2015 se abre un nuevo ciclo histórico y político que evidencia contundentes reorientaciones en los debates públicos sobre el “problema de la inseguridad”. Esta reorientación no se encuentra desvinculada de la renovada fuerza que los debates sobre la relación entre las clases sociales, las intervenciones sociales y la cuestión del “merecimiento” de la asistencia toman en este particular contexto. Desde una perspectiva metodológica cualitativa, conjugando las entrevistas en profundidad y los gropos focales, el trabajo reconstruye los modos de problematización la cuestión de la seguridad en la Argentina en el contexto de reconstrucción neoliberal. Este trabajo se inscribe en el Proyecto de Investigación UBACYT “Autovalía y dependencia legítima. La política social y los soportes socio-institucionales de la vida social” (2014-2017) del Grupo de Estudios sobre Política Social y Condiciones de Trabajo que forma parte del Instituto de Investigaciones “Gino Germani” de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.