Este trabajo presenta y discute algunas tensiones teóricas, metodológicas y políticas surgidas de una experiencia de investigación-acción participativa con jóvenes universitari@s de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la UNAM, sobre salud y prácticas alimentarias considerando su alta complejidad. Esta propuesta intenta sumarse a perspectivas críticas desde la antropología, psicología social y salud colectiva que plantean miradas múltiples a los procesos para producir recursos de salud, pues partimos de que la alimentación no es un acto mecánico, es una relación con la vida y el entorno en que se vive, se inscribe dentro de una enorme diversidad de circunstancias sociales y simbólicas (Mintz, 1996; Ritzer, 1996; Fornons y Aguilar, 2013). Por ello, habría que comprender el lugar de las creencias, los hábitos familiares, los rituales, las representaciones sociales sobre el hambre y la comida, sobre la alimentación como mandato o su placer. Responde a una realidad social que exige un cambio de paradigma en la salud, hacia formas incluyentes, solidarias y reconociendo que son distintos actores que coadyuvan a la producción de la salud y su fortalecimiento. Este cambio epistemológico implica movernos de un modelo individual, lineal y biomédico a un modelo (en tanto procesos y experiencias que pueden aportar desde sus metodologías) colectivo, dinámico, procesual y colaborativo, y la apuesta a resistir a proyectos neoliberales en salud.
A lo largo de dos años, hemos dialogado con la comunidad para producir en co-labor con jóvenes, conocimientos, estrategias y experiencias de intervención grupal y comunitaria mediante metodologías participativas que incentiven a reflexionar y generar una conciencia colectiva sobre su problemática y la posibilidad de resignificar sus prácticas de vida. Esta experiencia puede contribuir a los actuales debates y reflexiones dados en diversos países de América Latina sobre las implicaciones teóricas, metodológicas y éticas de la promoción de la salud, descentradas del paradigma biomédico, lineal e individual para dirigir los esfuerzos hacia lo colectivo, dinámico, procesual y sociocultural.
Abordaje metodológico
Desde las ciencias sociales se ha dado apertura a miradas críticas sobre las formas de hacer ciencia en ciertos panoramas sociales emergentes que exigen involucramiento y proyectos de transformación por parte de investigadores(as), lo que obliga a repensar su campo de acción. Para nosotras, supone una práctica que conlleva distanciarnos de ciertas teorías y modos de producir conocimiento académicos poco comprometidos, otras veces distantes a las realidades que estudia, o que intervienen a destiempo. Intervenir implica escuchar el campo y realizar múltiples registros metodológicos, como también procesos de reflexividad y posicionamientos ético-políticos, pero sobre todo, implica un diálogo con los sujetos directamente involucrados que detone un proyecto colectivo, un porvenir. Este encuentro es a lo que Aubry (2011) nos invita, pues da la posibilidad de reconciliar la ciencia y la práctica social, la seriedad académica con el impacto transformador.
Tal como apunta Paulo Freire: “Siendo los hombres seres en “situación”, se encuentran enraizados en condiciones temporales y espaciales que los marcan y que, a su vez, ellos marcan. Su tendencia es reflexionar sobre su propia “situacionalidad”, en la medida en que, desafiados por ella, actúan sobre ella. (…) Los hombres son porque están en situación” (Freire, 1982, p. 131). Es desde la potencia de este marco interpretativo de la realidad y del despliegue de acciones posibles para actuar sobre ella, que reflexionaremos sobre algunos procesos críticos. De este modo, en este trabajo abordamos la relevancia de la investigación-acción (Fals Borda, 2007; Ortiz y Borjas, 2008; Cortez, 2014), las metodologías participativas (Contreras, 2002) hoy día, en un mundo donde es urgente reconstruir lazos solidarios, comprometidos con el cambio social en procesos de intervención microsociales, pues otorgan rumbo y sentidos colectivos de esperanza, reconocimiento de los otros y Buen vivir.
La Investigación y Acción Participativa se caracteriza por su postura de investigar para conocer más sobre los procesos que determinan los problemas, por las acciones de denuncia y de transformación que se producen al conocer mejor esos procesos, así como por la participación real de las comunidades implicadas en todos los pasos de investigación-reflexión-acción. En definitiva podemos decir que se busca conocer para comprender y comprender para transformar. Este tipo de metodología pretende superar dos grandes fisuras:
• La distancia Sujeto-Objeto. En las formas académicas normalmente se da el técnico, que lo cree saber todo, frente a la comunidad a la que se estudia, a la que muchas veces se le califica de desinformada o ignorante. En la Investigación-Acción-Participativa se trata más bien de una relación horizontal, de crecimiento mutuo y aprendizaje conjunto, donde se reconoce el aporte que puede dar cada persona dentro del proceso.
• La separación Investigación-acción. Normalmente en la academia se estudia y se publica, pero no necesariamente se interviene en los problemas estudiados, sin embargo en la Investigación acción, por su compromiso con la transformación, no se queda en la descripción o el análisis, sino que son las comunidades las que ponen las agendas definidas y las que deciden qué, cómo y para qué se investiga. En esta línea Paulo Freire (1973: 162), como educador popular, sostiene que: “El verdadero compromiso implica la trasformación de la realidad en que se halla oprimida [La población] y reclama una teoría de la acción transformadora que no puede dejar de reconocerle un papel fundamental en el proceso de transformación”. Mientras que Orlando Fals Borda (2008), plantea: “las gentes del común merecen conocer más sobre sus propias condiciones vitales para defender sus intereses, que aquellas otras clases sociales que han monopolizado el saber, los recursos, las técnicas y el poder mismo, es decir, que debemos prestar a la producción del conocimiento tanta o más atención que a la producción material”.
En particular, desarrollar la propuesta de una investigación acción participativa implica cinco momentos generales claves para producir conocimientos y nuevas prácticas en vías de procesos transformadores de la comunidad. 1. Expresión de necesidades sociales, formulación de una demanda y negociación de la misma. 2. Diagnóstico, estudio e interpretación participativa de la situación social. 3. Planificación participativa de un proceso de intervención comunitaria. 4. Desarrollo del proceso de intervención comunitaria. 5. Seguimiento y evaluación participativa del proceso de intervención comunitaria (Ortí y Díaz, 2012). Así, nuestra propuesta se basó en estos principios.
Fase 1. Elaboración del Diagnóstico (mixto) Comunitario y participativo
Fase 2. Planificación en co-labor con jóvenes sobre estrategias de acción participativas y educación social para las prácticas alimentarias. Cada actividad se acompañó por la estrategia de observación participante para registrar los procesos vividos en diarios de campo. Este método busca observar, escuchar, registrar y entrar en contacto directo con los jóvenes en el proceso de atención.
Fase 3. Sistematización de experiencias, evaluaciones y producción de conocimientos
El recorrido de una experiencia: descolonizar los saberes y sabores
Como resultado de este proyecto, aprendimos a construir diagnósticos y estrategias participativas, diseñar y compartir estrategias para facilitar la información, dialogar y reflexionar junto con jóvenes sobre la colonización del paladar y la biopolítica de la alimentación para resistir las tendencias globalizadoras y de hiper-consumo que seducen con vendernos “experiencias efímeras de felicidad”. Este recorrido también permitió reconocer algunos nudos problemáticos en que se inserta la alimentación como campo de estudio-intervención en un país latinoamericano como México:
1. Entre el Neoliberalismo y las prácticas: individualizar los problemas colectivos
2. Entre procesos de medicalización y las nuevas técnicas del “autocuidado”
3. De la ausencia del sujeto-cuerpo a las emergencias del deseo, emocionalidad y micropolíticas