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Resumen de ponencia
“Por uno pagamos todos”. Castigos y lealtades en las escuelas de formación básica de la Gendarmería Nacional Argentina.

Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Instituto de Cultura, Sociedad y Estado - ICSE (Argentina)

*Mariano Melotto



Esta ponencia forma parte una investigación más amplia plasmada en la tesis doctoral titulada: Ingresando a la Fuerza: Un estudio antropológico sobre las escuelas de formación básica de la gendarmería nacional argentina, presentada en el año 2016 y defendida en el año 2017 en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. La tesis fue dirigida por el Dr. José Antonio Garriga Zucal y por la Dra. Mariana Galvani.
El siguiente trabajo aborda el estudio de algunas características del régimen disciplinario de las escuelas de formación básica de la Gendarmería Nacional Argentina (en adelante GNA). Daremos cuenta de cómo alrededor de dicho sistema disciplinario se configuran redes de lealtades entre cadetes, aspirantes e instructores. Nuestra hipótesis afirma que dichas redes de lealtades fluctúan a favor de los pares (otro/as cadetes u otro/as aspirantes) o bien a favor de los superiores (instructores) según la gravedad de la falta cometida por un/a cadete o aspirante y las posibles consecuencias que acarrea en cada caso para los implicados. Veremos que cuando las faltas son consideradas leves o no muy graves, el imperativo institucional indica lealtad a los pares, o sea, no delatar al culpable y soportar el castigo en conjunto –en ocasiones incluso entre bromas-, sin que aquel que cometió la falta deba responder individualmente por la misma. Por su parte, una falta considerada grave o muy grave dispone a anular dicha lealtad entre pares. Asimismo, el joven que ha cometido una falta de cierta gravedad y que no asume su responsabilidad de manera individual es visto como “desleal” por sus compañeros. Frente a faltas de mucha gravedad la lealtad es hacia la fuerza en su conjunto (el nosotros institucional) personificada generalmente por los instructores. A su vez, los castigos son principalmente individuales y nunca se viven como una broma.
Entendemos que estudiar este tipo de dinámicas socio-institucionales resulta fundamental para comprender de qué manera se estructuran las interacciones entre los actores, o parte de ellas, al interior de esta fuerza de seguridad. Veremos también cómo estas lealtades, cuando se dirigen debidamente (ya sea hacia los compañeros o hacia los superiores) son legitimadas en base al valor institucional conocido como “espíritu de cuerpo”, término nativo que da cuenta del sentido de solidaridad, unión y pertenencia del individuo con el grupo como un todo. Una definición más formal que pudimos registrar durante nuestro trabajo de campo define al espíritu de cuerpo como: “el estado mental y emocional de la organización que se logra cuando al totalidad de la mayoría de los individuos que la integran están identificados con sus valores, intereses y objetivos, y los adoptan como si fueran propios, de tal manera que sienten orgullo y satisfacción por sus éxitos y abatimiento por sus fracasos”.
Nuestra propuesta se centró en un abordaje etnográfico desarrollado en diferentes institutos de formación básica de la Gendarmería, durante los años 2012, 2013 y 2014. También realizamos, en el año 2014, trabajo de campo en un escuadrón de frontera donde los oficiales egresados de la escuela cursan un último año de formación básica en los denominados Centros Educativos de Perfeccionamiento Específicos (CEPE). La mayor parte del trabajo de campo se realizó en el marco de un convenio entre la UNQ y el Ministerio de Seguridad de la Nación durante los años 2012-2013. Los datos fueron recolectados por el autor como parte de un equipo de investigación del cual también formaron parte los siguientes investigadores: Dra. Mariana Galvani; Lic. Tomás Bover; Dra. Sabrina Calandrón. Dicho equipo ha sido coordinado y dirigido por la Dra. Sabina Frederic. Los informes producidos como resultado de dicho convenio fueron entregados a las autoridades correspondientes.
El trabajo concluye que el régimen de faltas y sanciones está fuertemente estructurado por el sentido de lealtad. El destinatario de esta lealtad varía entre la institución o los compañeros de curso, siendo la gravedad de la falta lo que determina en qué momento debe prevalecer uno u otro. Como ya vimos, faltas consideradas poco graves exigen lealtad hacia los camaradas de curso, y en caso de su descubrimiento el castigo grupal, si bien molesto, puede adquirir el tono de una broma o de algo gracioso. Aquí, la delación perjudicaría a quien la perpetuase por no entender que una falta menor debe ser subsumida al “espíritu de cuerpo”. Por otra parte, el aumento de la gravedad de la falta anula complicidades entre pares y obliga a los testigos a delatar, tanto porque las consecuencias podrían afectarlo individualmente, como así también porque de esa forma se salvaguarda a la institución, o sea, nuevamente se apela al “espíritu de cuerpo”. De esta manera, dicho régimen, comprende un modelo ideal de comportamiento ante una falta propia o ajena. Y si bien cada cadete o aspirante no responde siempre y de manera automática en cada caso concreto de acuerdo con este marco de conducta, representa lo que se espera institucionalmente que hagan, y es lo que se transmite que se debe hacer para atravesar el curso sin sobresaltos.




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* Melotto
Instituto de Cultura, Sociedad y Estado. Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur - ICSE. Ushuaia, Argentina