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Resumen de ponencia
Sistema de Pensiones en Chile: ¿Un modelo a seguir?

*Alex Diaz



Resumen:
El presente artículo busca establecer las principales características del sistema de pensiones en Chile y determinar si dicho sistema se podría establecer como modelo a considerar en otros países. Para ello, haré un breve recuento de la historia de las pensiones en Chile dividiéndolo en tres etapas: La primera etapa de previsión social en Chile (1924-1958), segunda etapa marcada por la búsqueda de universalización de la seguridad social (1958-1980) y una tercera etapa (1980 al presente) caracterizada por la privatización de los instrumentos de protección social. El enfoque principal del artículo será en el periodo de retorno a la democracia en Chile, es decir, las principales características y reformas previsionales desde 1990 a la actualidad.

Abstact:
This article aims to establish the main characteristics of the pension system in Chile determining if the named system could be establish as a model to be considered in other countries. For that, I will make a brief count about the history of the pensions in Chile dividing it into three stages: The first stage of the social security in Chile (1924-1958), second stage marked by the searching of the universalism of the social security (1958-1980) and a third stage (1980 till present) characterized by the privatization of the social protection instruments. The main focus of this article will be within the period of democracy return in Chile, namely the main social security characteristics and reforms since 1990 until the present.

Sistema de Pensiones en Chile: ¿Un modelo a seguir?

Primera etapa (1924-1958).
Chile ha sido uno de los países pioneros dentro de América Latina en establecer un sistema de seguridad social, comenzando en la década de los años ´20 con la instauración de las "leyes sociales" en 1924 bajo el gobierno de Arturo Alessandri. El sistema de pensiones chileno en su primera etapa fue más bien diverso y desordenado. En principio, se logra afiliar a una importante cantidad de trabajadores dependientes a diversas cajas de previsión de carácter semi público que cubrían la mayoría de las prestaciones en materia de seguridad social. Adicionalmente, al total de cajas existentes con sus regímenes generales, se crean sub regímenes preferentes para algunos sectores. Al término de la primera etapa, el sistema chileno contaba con más de 35 cajas de previsión y más de 150 regímenes previsionales.

Segunda etapa (1958-1980).
Durante los gobiernos de Alessandri, Montalva y Allende, los esfuerzos versan básicamente sobre la búsqueda de la universalización de la seguridad social y la uniformidad de las cajas de previsión y los regímenes previsionales existentes intentando eliminar los privilegios de algunos regímenes por sobre otros. De igual manera, durante la segunda etapa se busca solucionar los problemas financieros del sistema. Todo lo anterior no se logra solucionar con éxito durante ninguno de los mandatos mencionados. Finalmente, con la llegada del gobierno militar en 1973, la imposición de cambios autoritarios resulta posible, por lo que se aprueban importantes reformas tales como, el establecimiento de un régimen único de prestaciones familiares, subsidio de cesantía, asignaciones por muerte y pensiones asistenciales.

Tercera etapa (1980 al presente).
La tercera etapa comienza formalmente con el Decreto Ley 3.500 de 1980, donde el financiamiento de las pensiones pasa por la capitalización individual y los recursos son administrados por instituciones privadas. Este sistema posee condiciones de acceso uniforme, con contribuciones definidas del 10% de la renta percibida de un trabajador que le son administrados por las Administradoras de Fondo de Pensiones (AFP). Estas a su vez, cobran comisiones para cubrir costos administrativos y contratar seguros de invalidez y sobrevivencia. Las pensiones son financiadas por el monto acumulado en la cuenta individual de un trabajador, por lo tanto, los factores que inciden en el monto percibido son: las contribuciones acumuladas en la cuenta individual, el retorno de las inversiones de los fondos de pensiones y expectativa de vida. Adicional al sistema de capitalización individual, el Estado entrega pensiones mínimas para todos los afiliados que hayan cotizado por 20 años o más durante su vida laboral y que con sus fondos no logran cubrir el monto mínimo en pensiones.

Actualidad de las Pensiones en Chile.

La historia de la seguridad social chilena es una de las más antiguas de América Latina, comenzando en los años ´20 y replicada de lo que fueron las políticas de Bismarck en Alemania hacia el año 1883. Desde entonces se han sucedido diversas reformas en la búsqueda por mejorar los esquemas de pensiones, la cobertura y ya más actual las tasas de reemplazo. El desarrollo económico de Chile y la estabilidad política de los últimos años le han valido una situación de prestigio dentro del contexto geográfico regional. Sin embargo, es de relevancia señalar que a partir de los años ´70 el Estado se ha mantenido dentro del camino de la subsidiariedad y el liberalismo delegando en el sector privado muchas decisiones económicas y de inversión importantes. Al respecto en el país existe un debate importante en lo que respecta al rol del Estado en diversas áreas como salud, educación, seguridad social entre otras. La posibilidad de un Estado benefactor se ve como un peligro para el crecimiento y quizá es uno de los argumentos para la aceptación y prolongación de un sistema privado de pensiones. Sin embargo con la reforma de 2008, se comienza a reactivar el rol del Estado en aportes fiscales y en los esquemas previsionales. Dicha reforma se puede sintetizar en tres ejes principales: 1) la creación de un Sistema de Pensiones Solidaria (SPS), 2) aumento de cobertura a los grupos vulnerables y 3) perfeccionamiento del sistema de capitalización individual.
Con la entrada del país a la OCDE, la búsqueda por políticas públicas de excelencia se acentúa, lo que se refleja claramente en la última reforma de pensiones impulsada por Bachelet en 2017. Dicho Proyecto de Ley tiene tres ejes fundamentales: 1) realizar una Reforma Constitucional que cree el Consejo de Ahorro Colectivo, 2) con dicha reforma constitucional, crear el Nuevo Ahorro Colectivo, 3) introducir cambios regulatorios al sistema de capitalización individual. Muchos de los cambios incorporados en este Proyecto de Ley fueron tomados de la Hoja de Ruta para Pensiones de la OCDE en búsqueda de mejores tasas de reemplazo, mejores coberturas y un perfeccionamiento del sistema, aunque ya se venía en dicha senda desde la reforma del 2008 anterior a la entrada de Chile en la OCDE. Según la OCDE, el debate en Chile está mal planteado, ya que, reconoce el modelo de capitalización individual chileno como una de las recomendaciones que hace la propia organización para que adopten otros países en Pensiones. El debate más bien debiera estar centrado en perfeccionar el sistema ya existente y no pensar en la supresión del sistema de capitalización o un retorno al esquema de reparto.
El proyecto de ley presentado en 2017 resulta muy bien estructurado en la lectura y una cuasi replica de las recomendaciones OCDE en su Hoja de Ruta para Pensiones. Sin embargo, mientras se encuentre en trámite en el Congreso chileno no se podrá conocer su verdadera efectividad y alcance. Lo cierto es que el modelo chileno de pensiones refleja un claro ejemplo con respecto a lo que se debe y no se debe hacer en pensiones dependiendo del esquema de seguridad social en que se mire, ya que, el sistema de capitalización individual chileno significa menor presión fiscal, realidad compleja en la que se encuentran muchos países, pero por otro lado, el sistema chileno actual refleja también un desamparo por parte del Estado y una falta de involucramiento por parte de empleadores con los trabajadores, reflejado en las grandes desigualdades de los montos de pensiones de los jubilados y en la bajas tasas de reemplazo obtenidas, muchas veces cercanas a la línea de la pobreza e incluso en muchos casos por debajo de ella. Otro aspecto a considerar en la realidad actual de Chile, es la desinformación por parte de los cotizantes acerca de cómo funciona el sistema. Un mayor conocimiento, podría generar demandas y soluciones más específicas y orientadas a las reales necesidades de los pensionados y desde luego podrían fomentar una mayor conciencia en todos los actores involucrados por solucionar las problemáticas existentes.




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* Diaz
Universidad de Chile UCHILE. Santiago, Chile