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Resumen de ponencia
Medio Oriente: ¿La próxima guerra?

Grupo de Trabajo CLACSO: América Latina y Medio Oriente

*Zidane Zeraoui





Con la derrota casi total del Estado Islámico y el debilitamiento de la oposición interna en Siria, en particular después de la toma de la Ghouta, es interesante preguntarnos sobre el posible desarrollo de los acontecimientos en la región. La presencia de las tropas turcas en el noroeste del país y la decisión de Ankara de ocupar Afrin de manos de los kurdos de las YPG, plantea una problemática muy compleja: Turquía como miembro de la OTAN se enfrenta a un aliado tanto de los Estados Unidos como del Gobierno sirio, pero teniendo el respaldo de Rusia que a su vez apoya a Damasco. Esta entramada red de alianzas y oposiciones podría desembocar en una nueva guerra entre Turquía y las YPG apoyadas por Siria, pero muchas variables quedan por definir como el papel de Estados Unidos y el de Rusia, asdemás de los actores locales y regionales.
Es importante analizar la compleja red que se ha tejido en el conflicto sirio. Por un lado, tenemos a los actores locales: el gobierno sirio, la oposición (dividida en un gran número de movimientos, pero que podemos reducir en dos grandes grupos, los afiliados a Al-Qaida y la oposición menos radical), los kurdos del Rojava y el Estado Islámico. Cada uno de estos actores se ha relacionado con otros tanto a nivel regional como a nivel internacional.
El gobierno sirio tiene tres apoyos regionales, Irán, Irak y el Hizbolá, mientras que la oposición no radical recibe un apoyo financiero de Arabia Saudita y Qatar y un respaldo militar de Turquía. Podemos también asegurar que los grupos radicales como Yebhat Tahrir el Sham, también tienen los mismos aliados. Los kurdos del YPG naturalmente están unidos al Kurdistán y a los militantes del PKK.
A nivel internacional, Rusia está involucrada totalmente en sostener el régimen de Damasco, mientras que la Coalición Occidental, dirigida por los Estados Unidos, se involucró en respaldar a la guerrilla kurda. Por su parte, el Estado Islámico tiene a todos los actores tanto locales, como regionales o internacionales en su contra.
También es importante subrayar los intereses en juego en este conflicto. Está claro que Teherán busca consolidar su eje shiíta (Irán-Irak-Siria-Hizbolá) que divide al Medio Oriente de Este al Oeste. Frente a esta estrategia, Arabia Saudita y Turquía, sin compartir todos sus intereses, respaldan a las fuerzas opositores al shiísmo. En el caso kurdo, estas dos últimas naciones se oponen, en la medida que Turquía no permitirá el nacimiento de un Estado kurdo, mientras que Arabia Saudita estaría favorable a un debilitamiento de Siria con la independencia del Rojava.
A nivel internacional, la coalición occidental no tiene intereses concretos, salvo preservar su posición en los energéticos de Irak y Siria. Rusia, por su parte, tiene más definido su objetivo: mantener el controlar de su base naval en el puerto sirio de Tartus.
Pero, un análisis de la crisis siria y de los probables conflicto futuros no puede dejar de lado las distintas oposiciones existentes: además de las rivalidades Rusia-Mundo Occidental y Arabia Saudita-Turquía vs Irán, encontramos rivalidades locales entre actores no nacionales como la pugna por el control de la oposición en Siria entre las facciones radicales ligadas a Al-Qaida y los grupos menos radicales. También la rivalidad Al-Qaida con el Estado Islámico no se expresa solamente en el terreno sirio, sino a nivel global con dos estrategias opuestas: mientras que Al-Qaida quiere permanecer un movimiento que busca, como lo mencionaba Bin Laden, lograr la “implosión” de los Estados Unidos a través de los atentados, el Estado Islámico optó por crear una entidad estatal y desde ella, ampliarla. Los aciontecimientos dieron razón a la estrategia de Al-Qaida, con la casi-desaparición del Estado Islámico.
Así, es en este sistema complejo de alianzas y conflictos, que debemos situar las guerras venideras: un posible enfrentamiento entre Arabia Saudita e Irán, muy probablemente con el respaldo de los Estados Unidos y de manera indirecta de Israel y por el otro lado el inevitable choque entre las fuerzas kurdas y el gobierno turco, que en el terreno ya se inició con la toma de afrin por las fuezas armadas turcas.




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* Zeraoui
Instituto Tecnológico de Monterrey ITM. Monterrey, México