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Resumen de ponencia
BUEN VIVIR: paradigmas, discursos y praxis

*Patricio Carpio Benalcázar



La sociedad del siglo XXI constituye la depositaria directa de los impactos surgidos del modelo civilizatorio cuyos antecedentes se remontan a la expansión comercial y financiera posterior a la revolución industrial y el consiguiente desarrollo del modo de producción y de vida capitalista de origen eurocéntrico.

Muchos estudios en América Latina y en el mundo, señalan que el progreso, el crecimiento económico y la acumulación de capital con sus lógicas espirales sin límites, implicaron de origen una división del mundo entre países industrializados generadores de tecnología y países proveedores de materia primas ; los unos paradigma de ciencia y modernidad y los otros paradigma de atraso y subdesarrollo; paradójicamente, esta dicotomía es condición necesaria para la reproducción del sistema en su conjunto. Así, se puede concluir, siguiendo a Wallerstein, que, en el fondo, lo que se desarrolla es un “patrón de poder”, en otras palabras, el propio sistema. (Quijano, 2000).

A más de estas evidencias, existen un conjunto de consideraciones éticas, políticas y culturales para afirmar que la noción de “desarrollo” como imaginario del deber ser para las sociedades, atraviesa una profunda crisis de sentidos, tanto desde su fundamentación teórica como desde los impactos que su aplicación ha generado, lo cual va aparejado por una dialéctica intensa con la crisis de civilización que sufrimos a escala planetaria y que abarca sistémicamente todos los ámbitos de la sociedad global contemporánea. (Lander, 2011)

Contradictoriamente a lo anotado, por su propia capacidad de resiliencia, sus presupuestos de crecimiento y modernización -cuando no, de colonialidad- siguen vigentes. Naciones Unidas impulsa los Objetivos de Desarrollo Sostenible como matriz orientadora para las políticas públicas en todos los países e infinidad de organismos multilaterales a escala global, cooperación internacional, instituciones estatales, ONGs, etc, mantienen el discurso del desarrollo y direccionan su accionar en la perspectiva desarrollista; la universidad como fuente de creación de pensamiento tampoco ha producido mayores reflexiones de crítica y menos de alternativas, por el contrario se ha focalizado principalmente en optimizar profesionales “para el desarrollo y el crecimiento.”

En contracorriente, va emergiendo desde todas las latitudes planetarias y fundamentalmente desde la periferia del sistema, una crítica sostenida a estas dinámicas erosivas, acompañadas de importantes pistas sobre un devenir sustentable para la sociedad del siglo XXI. Contamos con aportes de A. Escobar, E, Leff, E. Lander, Boaventura de Sousa Santos, V. Shiva, Silvia Rivera, A. Acosta, Joan Martinez Alier, S. Latouche, M. Lowy, entre los pensadores más acuciantes sobre la necesidad de otras vías para el desenvolvimiento de lo humano en el ecosistema y su biodiversidad ecosocial. Pueblos originarios de muchas partes, desde sus intelectuales y organizaciones, reclaman recuperar epistemologías que permitan re-entender las raíces perdidas que nos unían indisolublemente con la naturaleza. Este horizonte de pensamiento es lo que hoy se denomina Postdesarrollo, como síntesis de múltiples exigencias sobre cambio de sentido societal y experiencias innovadoras dispersas en todos los continentes, tanto en comunidades ancestrales y rurales como en centros urbanos de diferente magnitud.

Así, el Buen Vivir aparece en el escenario de la teoría social, el discurso político y la disputa por una praxis consecuente a partir de una confluencia de factores contextuales estructurales: la crítica a la noción de desarrollo desplegada desde diferentes espacios tanto teóricos como socio políticos; la emergencia del movimiento indígena andino como actores protagonistas de cambios estructurales en la sociedad tradicional y mono-nacional; los planteamientos de movimientos sociales anti-sistémicos por “otro mundo posible” y los esbozos teóricos sobre post-desarrollo que se tejen en el norte y sur simultáneamente. A este contexto se suman dos elementos económicos y políticos de actualidad: la crisis del capitalismo con su rostro neoliberal y global y el surgimiento de gobiernos denominados “progresistas” en América latina, particularmente de Ecuador y Bolivia.

Desde nuestra perspectiva, el Buen Vivir es una propuesta socio política de organización societal que promueve la construcción de un sistema complejo de correspondencias e interacciones de las sociedades humanas tanto con la naturaleza, como entre sus miembros y con otras sociedades, en un marco de interculturalidad, convivencia horizontal de desenvolvimiento armónico, dinámico e inclusivo.

Como sistema está constituido por subsistemas entre los que mencionamos los siguientes: Soberanía, Eco-armonías, Otras economías y Pluri-diversidades Es esta complejidad en su estructuración, la que nos conduce a la afirmación de que el Buen Vivir se construye efectivamente como paradigma alternativo al desarrollo entendido como unidad dialéctica entre crecimiento económico, modernización y colonialidad.

En un enriquecedor debate, el Buen Vivir ha desatado diversas posiciones y una permanente tensión entre discurso y praxis en sus países matrices como Ecuador y Bolivia. El presente trabajo pone una mirada integral a su proceso de construcción teórica, al manejo discursivo de los actores políticos y a la praxis política del gobierno “socialista del Buen Vivir” de Ecuador.





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* Carpio Benalcázar
Dirección de Investigación de la Universidad de Cuenca. Universidad de Cuenca - DIUC. Cuenca, Ecuador