El Comité Internacional de los Derechos del Niño (CIDN/CRC) de ONU (Ginebra), emitió la Observación N° 7, “Realización de los derechos del niño en la primera infancia” en el marco de la 40° período de sesiones, en septiembre 2005.
Se la puede considerar el primer pronunciamiento oficial de un organismo internacional sobre la visibilidad, importancia y pertinencia de incorporar en la agenda pública y política de los Estados el tema de la Primera Infancia de forma específica.
Por lo que observamos a la Primera Infancia como una categoría social en sí mismo, una construcción histórico-social, ya que “por construcción social de la infancia estamos indicando que la infancia no es simplemente un estado previo a la sociedad, ....sino que constituye una cristalización de estructuras, de procesos e instituciones sociales que van a dar lugar a la materialización de un ser social”; dentro del conjunto de las categorizaciones infanto-juveniles, con sus especificidades y particularidades en los abordajes, dispositivos, programas y políticas; de forma de dar cuenta de la construcción de la ciudadanía de la infancia.
De todas formas, resulta necesario adoptar la visión integral para el abordaje de la problemática de la niñez temprana que propone la UNESCO al referirse a la Atención y Educación Integral de la Primera Infancia (AEPI) como el conjunto de políticas, programas y acciones implementadas para los niños pequeños y sus familias; a pesar que se atraviesan diferentes tensiones que hacen a las definiciones político-pedagógicas según las diversas perspectivas que pretenden asumirse como hegemónicas. Tanto si se juega o aprende, de la conveniencia o no de la primarización del nivel Inicial, o si se asiste o se enseña. Debates que aún perduran, pero que deberían quedar saldados en tanto afirmamos que la AEPI debe entenderse como un proceso complejo que involucra cuidado y educación. Hoy existe consenso de que no es posible cuidar sin educar, ni educar sin cuidar. Son prácticas sociales inseparables y necesarias para el desarrollo pleno del sujeto humano.
El proceso de crianza es un proceso político y pedagógico; en tanto deberá considerarse un compromiso de la toda la comunidad, del mundo adulto, lo referido al proceso de crianza de la niñez. De ahí deviene el componente “político”, en tanto involucramiento del colectivo social. Y en tanto “pedagógico”, es dable por el proceso de transmisión de tradiciones, valores, cultura, costumbres al “cachorro humano. ...educar es en cierta forma el nombre del trabajo (el hacer algo) con los recién llegados, es decir, el gesto milenario de ocuparse de otro/s”. Educar es formar, educar es mucho más que instruir; tiene que ver con la entrega del acervo cultural a los niños pequeños; lo que posibilita su desarrollo integral.
La importancia de asegurar el derecho a la educación de los niños pequeños desde su nacimiento, ofreciendo oportunidades de aprendizaje para su desarrollo integral y la apropiación de la cultura y sus bienes, no solo enriquece su vida presente, sino que impacta en sus trayectorias escolares futuras. Los procesos de exclusión social verificados luego de los diferentes procesos neoliberales sucedidos en la región, han generado grandes desigualdades, tanto en el acceso a este derecho, como en la calidad de las experiencias educativas que brindan.
Procesos políticos-económicos en la Región en las últimas décadas del S.XX, determinaron la retirada del Estado, o la inexistencia de dispositivo alguno, temporal o estructuralmente, en amplios territorios nacionales. Estos procesos dieron surgimiento a innumerables experiencias comunitarias impulsadas por organizaciones sociales que terminaron convirtiéndose en formas alternativas (y casi únicas) de atención, cuidado y educación de la primera infancia, con sus originarias heterogeneidades. Es así como el Estado al dejar de garantizar el acceso a la “educación como derecho” en términos universales (o nunca logró cubrirlo, dependiendo del país); serán diferentes actores sociales y políticos los que asumirán, precariamente en algunos casos, dicha responsabilidad.
La importancia de asegurar el derecho a la educación de los niños pequeños desde su nacimiento, ofreciendo oportunidades de aprendizaje para su desarrollo integral y la apropiación de la cultura y sus bienes, no solo enriquece su vida presente, sino que impacta en sus trayectorias escolares futuras. Los procesos de exclusión social verificados luego de los diferentes procesos neoliberales sucedidos en la región, han generado grandes desigualdades, tanto en el acceso a este derecho, como en la calidad de las experiencias educativas que brindan.
La ponencia se propone deconstruir preconceptos y problematizar los supuestos del falso dilema o encrucijada de “cuidar” o “educar”; y pensar nuevas estrategias que posibiliten igualdad de acceso a espacios de cuidado y educación de calidad para la primera infancia.