Resumen de ponencia
Yo soy nena, infancias Trans desde enfoques biográficos.
Centro de Estudios e Investigaciones Sociales de la Asociación Argentina de Sociología - CEFIS-AAS (Argentina)
*Gerardo Larreta
El presente resumen trata sobre las historias de vida de dos niñas trans y su familia de la provincia de San Juan, Argentina. El objetivo fue figurar las experiencias de identificación sexual-genérica; el dialogo entre la autopercepción y las instituciones heterosexuales como el choque de la conciencia de sí con la evaluación de los otros.
Las experiencias de identificación fueron abordadas en términos de E. Thompson como el dialogo entre el ser social y la conciencia social. Entendiendo que del mismo modo que el ser es pensado el pensamiento es vivido; por lo tanto, los sujetos pueden vivir las expectativas que las categorías dominantes les imponen. Dentro de la misma línea, Shari Stone-Mediatore desde una epistemología feminista; supone las experiencias no como una evidencia previa a las representaciones, sino como una realidad mediada por esas representaciones. Basada en Mohanty enfatiza en la capacidad de los actores como productores del conocimiento; sugiere que la experiencia no sólo esta mediada por las condiciones estructurales donde esta se manifiesta, sino que también contiene elementos de resistencia. Aun cuando la experiencia sea vivenciada de manera marginal su interpretación no es unidireccional, sino que comprende también elementos de resistencia.
Para el análisis de las experiencias de resistencias utilizamos las herramientas de James Scott. Si consideramos, la heterosexualidad como un sistema hegemónico resulta difícil delimitar las expresiones no heterosexuales como contraconductas; en especial por su condición de discontinuidad. El principal obstáculo metodológico para analizar experiencias de resistencia resulta en que pensamos la subalteridad en los términos que la hegemonía lo concibe, en otras palabras, pensamos lo que no es heterosexual como si lo fuera. En la obra de Scott esto se ancla sobre algunas lecturas de textos clásicos, como la obra de Gramsci, sobre lo cual no haremos hincapié; sino prestaremos atención a las posibilidades de aplicación práctica para el análisis de los discursos ocultos marginales. Se utilizó el enfoque biográfico ya que permitió recuperar las perspectivas de los actores y la relevancia que adquirió en contexto. El procesamiento de los datos se articuló alrededor de la focalización en los momentos decisivos epifanías interpretando las experiencias en el contexto en que se ha desarrollado y con los aportes teóricos de la investigación.
A y M son dos hermanas de un nacimiento triple. Comparten su vida junto a sus padres, su hermano de nacimientos y una hermana mayor. Al momento de la entrevista tienen siete años de edad y su historia fue narrada por sus padres. Desarrollarse en un ambiente familiar receptivo marcó diferencias fundamentales; si bien sus padres reconocen no haber estado preparados para afrontar la transición de género respecto del asignado, en ningún momento intentaron reprimir las expresiones de sus hijas. Comentan haber percibido inicialmente un distanciamiento del género asignado a partir de sus juegos. Observaron una preferencia por performances femeninas, como jugar y vestirse de mujer; no hubo represión y la posibilidad de tener un hijo gay estuvo presente. Ante la falta de conocimientos la familia comenzó a informarse y así llegó a una nota que narraba la historia de Gabriela Mancilla y su hija Luana y pudieron comprender que no tenían un hijo gay sino una hija trans. Reconociendo la situación procuraron acompañar el proceso de identificación de A hasta que a los seis años ella generó una ruptura con su género asignado, manifestando un hartazgo con el hecho de vestirse como varón.
A sufría episodios de crisis ante a la inconformidad con su cuerpo las cuales llevaron a sus padres a buscar algún tipo de ayuda profesional. Este momento marca una bisagra entre lo privado y público de la expresión de género y el proceso de legitimación que emprende la familia. Frente a las crisis la familia emprende un doble proceso de búsqueda de ayuda; por un lado, empieza a indagar sobre sexualidad infantil por motu proprio y por otro accede a los circuitos médicos convencionales. Eso último fue destacado como -lo primero fuerte que nos pasó- describiendo la violencia, aparte de los malos tratos, de psiquiatras y psicólogos que intentaron “corregir” la sexualidad de A como causa de sus crisis. A la par de esto también se destaca la intervención de profesionales especializados que ayudaron, acompañaron y asesoraron a la familia en distintos momentos.
Sobre la historia de M el hecho de que su transición fuera posterior a la de su hermana allano de alguna manera el trayecto y las interpretaciones que sus padres hacen sobre el mismo resultan diferentes. Manifestaron sentirse preparados para afrontar las situaciones de violencia. M convivio junto a su familia la transición de A entonces tenía conocimiento sobre las consecuencias de tales decisiones. Ella eligió el momento de hacer público su género; y luego de una charla con sus padres donde estos les explicaron las cosas que podían suceder, eligió un baile matinée para hacer su transición. Fue así que los padres hablaron con la coordinadora, la cual ya había convivido la transición de A y se demostró solidaria con la situación. Fue vivido con total naturalidad, por ella y los demás niños.
Otro foco de tensión dentro de la historia de vida fue la dificultad de conseguir escuela. Su mamá relata y hace énfasis en la discriminación sufrida al momento de inscribirlas y las dificultades enfrentadas para que fuesen aceptadas según su cambio de género en el DNI.
Los procesos de identificación de las niñas debido a que son interpretadas desde la óptica de sus padres tienen un especial énfasis en el choque institucional y las dificultades sobrellevadas para que las identidades sexuales-genéricas de sus hijas sean aceptadas.
El proceso de identificación de A y M no fue individual sino fue transitado por toda la familia. Podemos diferenciar dos momentos no necesariamente excluyentes. Primero la identificación sucedió en ámbitos privados donde quienes otorgaron significado y sentido a las expresiones de las niñas fueron sus padres. Lejos de intentar reprimir buscaron informase concluyendo por analogías al caso de Luana que sus hijas eran niñas trans. En segundo lugar, la identificación en espacios públicos. Estas instancias de identificación son descritas principalmente a través de experiencias con instituciones -con la medicina y la escuela como grandes ejes. Dentro de las experiencias familiares podemos observar como los padres de A y M confrontan y defienden los derechos e identidad de sus hijas frente a las instituciones.
A la par el apoyo que recibieron de la CHA -Comunidad Homosexual Argentina- y de agrupaciones militantes y profesional les permitió establecer posiciones de referencia para dar dichas luchas. La identificación privada pasa a ocupar un lugar secundario respecto de las consecuencias que pueden contraer. En este caso en particular el hecho de ser menores de edad y contar con el pleno apoyo de su familia podemos observar que las experiencias de identificación son convividas a nivel familiar principalmente en la confrontación de sus padres con las instituciones que discriminan.