Esta propuesta pretende poner de relieve algunas de las cuestiones que pueden resultar más sustantivas acerca de cómo se ha estudiado y entendido desde Occidente el desarrollo político y social de los Estados que se incluyen en Oriente Medio y el Magreb. Concretamente, este trabajo se centra en aquellos países que iniciaron su proceso de independencia a partir de la década de 1950, comparándolos con aquellos otros considerados independientes desde mucho tiempo antes, y que en estas dos regiones coinciden con las monarquías absolutas actuales y el desaparecido Yemen del Norte. Se tratará de completar la perspectiva política de estos Estados con la revisión de dos cuestiones constantemente relegadas en los análisis políticos y sociales estatocéntricos: los movimientos de izquierda y el movimiento feminista.
Uno de los principales problemas metodológicos al tratar de analizar o de explicar la realidad de Oriente Medio o el Magreb desde Occidente —quizá el elemento más básico en esta tarea— es precisamente la generalización de esta realidad como una sola y homogénea. Esta homogeneización cultural que desde Occidente ha sido habitual, y se ha prolongado desde los primeros estudios orientales, ha sido justificado en el predominio del Islam como religión y del árabe como lengua, excluyendo de este último apartado a Irán, al que sin embargo igualmente se encuadra en este marco por su posición geográfica.
Por otro lado, el énfasis de la lectura tradicionalista y conservadora que se ha hecho del Islam a lo largo del siglo XX y que, si bien predominaba en el ámbito rural al que pertenecía una amplia parte de la población, ha llevado a relegar todos aquellos movimientos reformistas, revolucionarios y nacionalistas en los que tanto religiosos como laicos apostaban por regímenes democráticos, especialmente entre las décadas de 1950 y 1980. En este periodo se evidenciará un debate que, sin embargo, ya había surgido con anterioridad, y es la compleja y polémica cuestión de cómo compaginar la democracia nacida de la modernidad occidental con un sistema cultural y marco histórico muy distinto al de Occidente, y este debate volverá a ponerse en primera fila política con la ola de demandas de democratización que resurgieron en 2009 con la Revolución Verde de Irán y más tardíamente con las denominadas Primaveras Árabes de 2011.
Así mismo, esta lectura de las sociedades árabes y persa basada en la visión conservadora y tradicionalista del Islam, así como su homogeneización, ha llevado a un enorme vacío en cuanto al estudio del papel y relevancia de la mujer tanto en su participación en la movilización social durante el proceso de descolonización, como de la propia lucha de cierto sector femenino de estos países por conseguir su propia autonomía y libertad dentro de los marcos contextuales en los que se incluían. Esta carencia de estudio de género y del papel de la mujer árabe y persa, tanto en el espacio público como en el ámbito privado, se debe también al relato masculino que ha predominado en la historiografía y al propio discurso etnocéntrico de las dos primeras olas históricas del feminismo.
Aunque es bien conocido el cambio que se producirá en la política respecto a los países árabo-musulmanes tras el 11-S, a lo que se sumará el enfrentamiento con Irán desde la Revolución Islámica de 1979, existen una serie de cuestiones que provienen de momentos previos al propio proceso de descolonización y que influyen de manera determinante en la forma que se tenía desde Occidente de entender lo árabe, lo musulmán y lo persa.
La cuestión que aquí pretende revisarse es la visión o perspectiva desde la que se han enfocado una gran mayoría de los trabajos destinados al análisis político, social y cultural de estas dos regiones del mundo desde Occidente, tomando como referencia el paradigma de la modernidad tardía, hegemónico en las potencias occidentales tras la Segunda Guerra Mundial, y cuya formulación se basa y se entiende casi exclusivamente en términos asimismo occidentales. La lectura unidimensional del concepto de modernidad implica que esta ha fracasado en Oriente Medio y el Magreb, asumiéndose que los Estados que los conforman fueron incapaces de alcanzar la modernidad política, tecnológica, intelectual, social o económica propia de Occidente al estar su base cultural radicada en el Islam; esto evidenciaría que el concepto de democracia inserto en la modernidad no será adaptable y flexible a otras culturas —al ser un producto occidental basado en la raíz moral cristiana—, y además, esta situación de choque político-cultural entre Oriente Medio y Occidente se dará en el contexto geopolítico fuertemente polarizado de la Guerra Fría.
Todas las cuestiones puestas anteriormente de manifiesto permiten un debate amplio y fundamentado acerca de cómo la modernidad —en los términos occidentales— y su inflexibilidad cultural han afectado en los países árabes y en Irán, no solo en su intento por adoptarla y en la falta de desarrollo de sistemas democráticos operativos, sino también en el propio estudio de la historia de estos países y de los diferentes actores sociales y corrientes políticas que protagonizaron el proceso de consolidación de estos Estados. La falta de estudios más profundos acerca del movimiento tercermundista, de los movimientos reformistas religiosos, del papel de la mujer y el movimiento feminista —tanto en su vertiente islámica como laica—, o de las doctrinas socialistas seculares desarrolladas con anterioridad a su impregnación de elementos autoritarios, son algunas de las cuestiones que nos permitirían desarrollar —añadidas a elementos propios de la correlación de fuerzas tribal o en términos de urbe-periferia o ámbito rural— una nueva perspectiva analítica para lo que popularmente se conoce y se ha estudiado como Oriente Medio y Magreb. Con ello, este trabajo pretende profundizar la visión sociopolítica de los procesos de consolidación estatal y de democratización de estas regiones mediante la inclusión en la ecuación de análisis de fenómenos olvidados o relegados por los estudios tradicionales, como ha sucedido con los movimientos feministas o de izquierdas en los países de Oriente Medio y el Magreb.