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Resumen de ponencia
Crisis, guerra y paz: debates sobre las transformaciones recientes del Estado en Colombia

Grupo de Trabajo CLACSO: Estados latinoamericanos: ruptura y restauración

*Sandra Carolina Bautista Bautista



Existe en la actualidad un acervo importante de investigaciones sobre las transformaciones de lo estatal en América Latina por cuenta del “giro a la izquierda” de diversos gobiernos en la primera década del siglo XXI. Se trata de proyectos políticos con capacidad para cuestionar de diferentes maneras, con distintas intensidades y diversos resultados, la hegemonía neoliberal impuesta en el albor de los años ochenta y consolidada en los noventa del siglo pasado; en últimas, un movimiento tendiente a cambios significativos de lo estatal. El álgido debate suscitado por esta realidad compleja y dispar ha generado diversos constructos analíticos y teóricos orientados bien a identificar tendencias y corrientes al interior de la ola de progresismos (Katz, 2008; Katz, 2016), o bien a perfilar cuerpos conceptuales capaces de condensar de tales procesos estatales (Modonesi, 2012; Thwaites & Ouviña, 2012).
En contraste, la caracterización de las transformaciones contemporáneas del Estado y el análisis del papel regional de países como Perú, México, Colombia o Chile, que han trazado un rumbo fuera de la corriente progresista, no ha sido tan abundante (McGee, 2005). Aunque es preciso reconocer la existencia de un interés creciente por el fortalecimiento de las derechas a nivel continental, fenómeno evidente en las elecciones presidenciales de Chile o Argentina, en el avance de la oposición a los gobiernos de izquierda en Venezuela o Ecuador y la posible generación de alianzas como corriente a nivel continental. De lo anterior emerge un llamado a discutir estas realidades nacionales en calidad de variable preponderante para comprender el devenir de la estatalidad en Latinoamérica, en particular por los contrapesos y contratendencias a las dinámicas antineoliberales que emergen desde esta orilla.
El caso colombiano resulta crítico además por dos elementos característicos del proceso nacional pero con impactos a nivel regional: el prolongado conflicto armado, internacionalizado de manera más clara en las últimas tres décadas, y la configuración de un orden neoliberal particularmente agresivo que ha dado al traste con algunas de las iniciativas de integración promovidas desde los gobiernos de corte progresista. Asuntos como la clara injerencia militar estadounidense con el Plan Colombia desde el año 2000, el bombardeo en la provincia ecuatoriana de Sucumbios por parte de la Fuerza Armada colombiana en 2008, la porosidad de la frontera con Venezuela que ha permitido el tránsito de refugiados y organizaciones armadas legales e ilegales, pero a la vez el papel determinante de los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro para concretar los procesos de paz, o el contrapeso a la lucha frente al Área del Libre Comercio de las Américas –ALCA- que generó desde 2003 la negociación y firma de tratados de libre comercio bilaterales con Estados Unidos, son indicios acerca del rol que han jugado las élites colombianas en el poder en el proceso político a nivel regional.
Asimismo, desde lo colombiano existen al menos dos características de lo nacional que cuentan adicionalmente con un elevado nivel de incidencia a nivel regional, consideradas en la ponencia con importante vocación para interpelar las transformaciones de lo estatal: a) el prolongado conflicto armado -internacionalizado de manera más clara en las últimas tres décadas- junto con el correlato que implica los debates por la paz, y b) la configuración de un orden neoliberal particularmente agresivo y regresivo, desde el cual se han intentado contrarrestar las perspectivas de integración promovidas desde los gobiernos de corte progresista.
Los elementos previamente mencionados se han articulado en el proceso político colombiano para dar respuesta a la crisis epocal del capitalismo en América Latina, de lo cual emergen las particularidades propias para Colombia. No solo se encuentra el afianzamiento de los sectores de clase históricamente dominantes en el marco de nuevas y también renovadas formas de acumulación; de igual manera, se evidencia una amplia capacidad para contener las múltiples dimensiones de la crisis, al punto que su condición semipermante -una de las principales características- no ha madurado aún en un crisis de hegemonía que permita el claro perfilamiento de apuestas desde lo alternativo. La comprensión de este proceso pasa necesariamente por las discusiones sobre la guerra y la paz, elementos que configuran campos de disputa con sectores subalternos y han jugado un papel determinante en las transformaciones de lo estatal en Colombia.





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* Bautista Bautista
Programa de Posgrado en Estudios Latinoamericanos. Área de Coordinaciones de Posgrado, Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional Autónoma de México - PPEL/UNAM. México, México